“Los líderes defendemos la paz en nuestros territorios”

Entrevista con Héctor Marino Carabalí Charrupí, líder social del norte del Cauca

“Los líderes defendemos la paz en nuestros territorios”

«Para mí un líder social es alguien que se dedica a defender la vida honrando un compromiso histórico, ancestral. Es la persona que habla por su comunidad, que exige y reclama sus derechos y también es un mediador para resolver sus conflictos. Por eso hemos sido un obstáculo para aquellos que han vivido y se han enriquecido con la guerra. Por eso nos persiguen y nos asesinan.»

Pares habló con Héctor Marino Carabalí Charrupí, líder social del norte del Cauca, defensor de los derechos humanos e integrante de la Comisión Política Nacional de Coccam, las mesas de participación de víctimas Municipal Buenos Aires, Departamental Cauca y Nacional, delegado al Consejo de dirección permanente del PNIS, delegado a la Comisión Análoga, integrante de la consultiva departamental del Cauca, y Representante Legal del Consejo Comunitario Cuenca Río Timba Marilópez.

Además, es representante legal de la Asociación de Víctimas Renacer SIGLO XXI de Buenos Aires, vocero Nacional de la Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodescendientes CONAFRO e integrante de la coordinación étnica nacional de paz CENPAZ, del Proceso de Unidad Popular del Suroccidente Colombiano PUPSOC y de la Coordinación Social y Política Marcha Patriótica Cauca.

Pares: ¿De qué zona del norte del Cauca proviene?

Héctor Marino Carabalí Charrupí: Yo vengo del municipio de Buenos Aires, en el norte del Cauca, más exactamente del corregimiento de Timba. Este es un pueblo que tiene alrededor de 6.000 habitantes y queda ubicado al pie de la cordillera occidental, a un costado del río Timba, que nace en la cordillera, y al otro lado, al norte, está el río Cauca.

La gran mayoría de los habitantes del corregimiento somos afrodescendientes, sin embargo, de unos 30 años para acá es un pueblo al que ha llegado mucha gente de otros departamentos por causa del conflicto, las personas han llegado buscando oportunidades.

Timba está ubicado en una zona estratégica donde hay una vía que conduce al municipio de Suárez, es decir es un paso obligatorio hacia Santander de Quilichao, municipio muy importante del norte del Cauca porque recoge los 12 municipios del norte del departamento. Timba también tiene una salida hacia Cali, por Jamundí, y por la parte alta quedan El Porvenir, El Ceral y Naya, zona recordada por la masacre paramilitar de 2001.

Pares: ¿Cómo ha afectado el conflicto armado a los municipios del norte del Cauca?

H.M.C.CH: A través de los años lo hemos vivido en varias etapas. En los años 40 todo el tema del conflicto partidista con «La Violencia», luego vinieron los años 80 y tuvimos un problema con la construcción de La Salvajina, en el municipio de Buenos Aires. La represa trajo desarraigo y desplazamiento para el norte del Cauca, en particular para Buenos Aires que vivió uno de los primeros desplazamientos grandes. Gente joven salió para Cali, para Bogotá y terminaron en pandillas y muchos fueron asesinados.

Después sufrimos la presencia de grupos al margen de la ley, estamos hablando de los años 80 con el M-19 y el Quintín Lame. Luego, en los 90 llegaron las Farc con mayor fuerza, sobre todo en la zona montañosa, en la parte occidental de Buenos Aires. A esto se suma la ausencia del Estado. Posteriormente viene toda la gente desplazada por las fumigaciones en otros departamentos del país como el Putumayo y en parte del Caquetá.

También aparecen en esos años los proyectos de minería a gran escala, propiamente en el cerro Teta, en el municipio de Buenos Aires. Y a partir del año 2000 la situación más fuerte fue la presencia de paramilitares.

Todos estos fenómenos de violencia han dejado grandes secuelas para nosotros, para la población étnica y campesina y las poblaciones indígenas del departamento del Cauca. Sufrimos el yugo del despojo, los homicidios, las masacres y los desplazamientos masivos, todo con la complicidad del Estado, de la Fuerza Pública.

La época de la implementación de la Seguridad democrática de Uribe fue muy dura. Hubo ‘falsos positivos’ en nuestro territorio, asesinaron una gran cantidad de compañeros en este tipo de hechos y después vino el enfrentamiento feroz con las Farc.

En esos combates entre el Ejército y el Bloque occidental de la guerrilla la comunidad quedó en la mitad, confinada, desplazada, y a los líderes sociales nos estigmatizaron y nos señalaron, de un lado y del otro, por estar haciendo una defensa territorial, ancestral.

No hay que olvidar la «Ley de Justicia y Paz» de Uribe, con la cual supuestamente los grupos paramilitares se desmovilizaron y entregaron unas armas, pero mucha de esa gente quedó dando vueltas alrededor de nuestro territorio manejando la minería ilegal y despojando tierras.

Pares: ¿Cómo se formó como un líder social de su comunidad?

H.M.C.CH:  Somos unos municipios, y propiamente Timba es un corregimiento rico en agua, en oro, en carbón y además es una zona estratégica. Desde generaciones atrás nuestra labor, la de los líderes, ha sido defender la vida y la pervivencia de nuestros recursos naturales renovables y no renovables del municipio. Por eso nos han perseguido, porque hemos tenido la gran capacidad a través de la sabiduría ancestral por parte de muchos de nuestros mayores para organizarnos y así hemos tenido una mayor representación al interior de nuestras comunidades.
Mi historia como líder tiene que ver con ese legado ancestral. En este ejercicio de trabajo organizativo, de defensa de la vida y la dignidad a nivel territorial. Cuando tenía nueve años -lo tengo en la memoria- yo era un niño muy preguntón, muy curioso; donde veía una montonera de mayores yo estaba ahí, me acercaba a preguntar por qué estaban reunidos, qué estaban haciendo, qué planeaban, qué pensaban.

Muchas veces por un lado me sacaban y por el otro yo volvía a entrar a esas reuniones, hasta que al fin encontraba algún mayor que se sentaba conmigo y me explicaba: nos reunimos para pensar en la vida, en beneficios para la comunidad, en la carretera que está mala, con quién había que hablar para que nos arregle la escuela, en fin. Así me fui interesando y fui aprendiendo las responsabilidades y habilidades de un líder.

Pares: ¿Cuál es su lucha como líder social de Timba, Cauca?

H.M.C.CH: Yo hago parte de la mesa Municipal de víctimas, de la mesa Departamental y hoy de la mesa Nacional de víctimas. Además de mi trabajo con víctimas, realizo un trabajo reivindicativo con todo lo que tiene que ver con nuestros derechos étnicos, económicos, políticos, sociales y culturales. Nosotros tenemos la figura de autonomía, nuestro gobierno que es el Consejo Comunitario que creamos en Timba, del cual yo soy el representante legal y hemos estado al frente, en primer lugar, de todas las amenazas por parte de las multinacionales mineras interesadas en el agua.

Estamos hablando de construcción de represas sobre el río Timba, de cultivos de uso ilícito; nosotros luchamos para que el campesino tenga alternativas efectivas de sustitución, para que haya seguridad, y hablamos también de las dificultades territoriales por la persecución a nuestros compañeros.

Sobre todo el tema étnico del Acuerdo de Paz de La Habana, que nosotros impulsamos, asumimos el compromiso de hacer la pedagogía y sacamos una cartilla para explicarle el Acuerdo a la comunidad. Eso nos convirtió en enemigos por parte de quienes no quieren la paz en los territorios.

Por ejemplo, asumimos el papel de la socialización de los acuerdos en lo que tiene que ver con sustitución de cultivos de uso ilícito y, en el tema ambiental. Con la firma del Acuerdo, algunas zonas donde nunca habían llegado transnacionales, hoy se han adecuado para que esas empresas lleguen para explotar nuestros recursos naturales renovables y no renovables. Eso ha sido muy complejo.

Pares: ¿Quiénes son los que no quieren la paz en los territorios, quiénes amenazan y atacan a los líderes sociales en el norte del Cauca?

H.M.C.CH: Tenemos hoy en nuestro territorio disidencias de las FARC, que han crecido en número debido al incumplimiento del Acuerdo con el Gobierno. Tenemos un tema de cultivos de uso ilícito y temas de minería ilegal ¿y quiénes somos los objetivos militares?: los que estamos efectivamente de acuerdo con que haya transformaciones y luchando por el Acuerdo de Paz, por la sustitución, por la autonomía de en el territorio.

Esas zonas donde estuvo históricamente la guerrilla de las Farc, deberían ser ocupadas por el Gobierno, pero no por medio de la bota militar, sino con proyectos productivos, con mecanismos efectivos para resolver algunos problemas sociales de la comunidad. Hoy no vemos eso, lo que vemos son zonas abandonadas socialmente, donde no hay vías, no hay carreteras, no hay escuelas, no hay comunicación con la gente.

Encontramos también al EPL o ‘Los Pelusos’ como les dicen, encontramos al ELN y nos encontramos con otro fenómeno que causa terror y es el de las Águilas Negras o las Autodefensas Gaitanistas. Todos estos grupos persiguen a nuestras comunidades y a nosotros como sus líderes. Además, hay una zona, a la entrada al Pacífico, que está completamente militarizada, entonces no entendemos por qué se presentan todos estos fenómenos.

Yo he tenido y tengo mil y una amenzas por mi trabajo. Actualmente por las Águilas Negras, de quienes he recibido cientos de panfletos, hasta que en julio del año pasado mataron a un primo, a mi maestro y compañeros en todo esto del trabajo organizativo. Con el dolor del alma me tocó salir del territorio.

Nosotros, los que nacimos en Timba y los que nacieron detrás de mí,tenemos el ombligo enterrado en nuestro tierra: nos ‘ombligaron’, es decir que cuando nacimos y cortaron el cordón umbilical lo hundieron en la tierra. Eso te crea una conexión con ella, por más que uno vuele, se siente allá.

Pares: ¿Qué extraña de Timba?

H.M.C.CH: Yo extraño todo de mi territorio. La comida, el sonido de los pájaros. Extraño cuando la gente -cuando mi gente- a cualquier hora, me golpeaba la puerta para pedirme ayuda, un consejo. Todo eso me hace falta.

Yo me siento muy encerrado, hoy me siento nuevamente con las cadenas porque no puedo hacer para lo que nací, para servir a mi gente.

Pares: ¿Qué se viene para la comunidad del norte del Cauca?

Nos ha tocado luchar en cada generación, cada época ha vivido un conflicto. Nosotros los líderes sociales siempre pensamos en la transformación de este país, organizar nuestra gente, formar nuestra gente porque al interior de nuestras comunidades tiene que haber un liderazgo y eso tiene que mantenerse para que haya un relevo generacional.

Es decir, hoy estoy yo, pero tengo que enseñar a otros para que asuman la tarea como lo hicieron conmigo porque eso se enseña, porque en el momento en que me pase alguna cosa yo he transmitido el conocimiento, la memoria: alguien asume ese papel.

Una de las exigencias que le hacemos al gobierno, y lo hemos dicho de todas las formas posibles, es que debe darle un tratamiento a aquellos grupos que hoy están considerados al margen de la ley. El gobierno anda diciendo que hay que «darles plomo», pero el gobierno tiene que sentarse a negociar porque tiene que pensar en los que estamos en el medio, en nosotros que somos su pueblo.

Una salida a esta situación es el diálogo y resolver las situaciones sociales que hay al interior de las comunidades, porque si no, va a persistir siempre ese conflicto. Y lo que vamos a tener es más amenazas, más asesinatos y el gobierno diciendo que no tiene plata para proteger a los líderes sociales.

Nosotros no estamos exigiendo más camionetas, más chalecos. Hoy lo que le exigimos al gobierno es negociar con todos esos grupos que hay al interior de nuestras comunidades porque hoy estamos a la merced de ellos.

También le pedimos al gobierno que implemente el Acuerdo de Paz, que implemente el capítulo étnico del Acuerdo donde se habla de fortalecer la figura de seguridad propia, como nuestro la guardia Cimarrona. Esos son los ejercicios que se deben de empezar a fortalecer, donde se le da autonomía a nuestras comunidades, porque conocemos la comunidad y siempre hemos cuidado el territorio y siempre lo cuidaremos.

¿Por qué no trabajar para disminuir todas esas brechas sociales que hay para que se resuelvan? No hay que perseguir más al campesino, sino ofrecerle garantías y proyectos productivos viables, buscar canales de comercialización.

Acaban de aprobar Plan de Desarrollo, pero lo vemos más mezquino que el anterior. Por ejemplo, las comunidades no aparecemos en el tema de víctimas. No vemos cómo se cumple con la justicia, la reparación y las garantías de no repetición. Tampoco hay presupuesto para la indemnización a las víctimas del conflicto. Nada de eso vemos en el Plan Nacional de Desarrollo de Duque, y es muy grave.

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