El terremoto reveló la solidaridad de pereiranos y risaraldenses, pero también los desafíos que la región debe afrontar para reconstruirse con bases sólidas

 - Los desastres, más que crear problemas, los hacen visibles
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De acuerdo con el geógrafo David Alexander, una de las figuras mundiales más relevantes en el estudio de los desastres, estos, más allá de su dimensión física o natural, son fenómenos vinculados a la vulnerabilidad, la cultura y las estructuras institucionales (David Alexander, 2025). 

La comparación entre los deslizamientos de Sherman (Alaska, 1964) y el de Aberfan (sur de Gales, 1966) es ilustrativa. Mientras el primero movilizó una masa de roca gigantesca y sus efectos se limitaron principalmente a transformaciones del paisaje y afectaciones ecológicas en una zona sin población expuesta, el segundo, de menor tamaño y velocidad, causó la muerte de 144 personas y dejó profundas secuelas sociales, lo que muestra que el carácter de un desastre depende menos de la magnitud física del fenómeno que de su impacto sobre las poblaciones vulnerables (David Alexander, 2025).

En palabras del autor, los desastres son una forma de adversidad extraordinariamente reveladora, una ventana a los mecanismos internos de la sociedad (David Alexander, 2025). En este orden de ideas, el terremoto del 10 de agosto expuso varios de los procesos y las lógicas subyacentes de Pereira y Risaralda.  

En primer lugar, cientos de voluntarios y rescatistas abnegados movieron escombros en busca de personas vivas; se donaron mercados; las familias que tuvieron que desalojar sus viviendas se congregaron en las casas de quienes no tuvieron que hacerlo, y muchas empresas, a pesar de la adversidad, siguieron pagando sus nóminas. Un sinnúmero de profesionales, como psicólogos, veterinarios, médicos y abogados, ofrecieron sus servicios de forma gratuita, lo que demostró el espíritu solidario de los pereiranos y risaraldenses.  

Ahora bien, el terremoto dejó al descubierto otros asuntos que no se han abordado con la seriedad debida y que el municipio y el departamento, incluso antes del sismo, estaban en mora de atender. A continuación, algunos: 

La magnitud de los daños obliga a evaluar no solo la resistencia física de las edificaciones, sino también la eficacia de las instituciones encargadas de regular, aprobar y supervisar el desarrollo urbano. Entre ellas, las curadurías urbanas ocupan un lugar central, pues sus decisiones constituyen uno de los primeros filtros destinados a garantizar el cumplimiento de los estándares de seguridad.

Por otro lado, Pereira y Risaralda requieren una política integral de recuperación, liderada por el gobierno nacional. La crisis no puede atenderse únicamente con recursos locales y departamentales, que claramente son insuficientes para responder a una emergencia de esta magnitud. Lo anterior pasa por estimular el empleo y el ahorro de las empresas; para lograrlo, se requiere un programa público orientado a emplear a trabajadores no calificados y, de manera complementaria, incentivos directos para quienes promuevan la contratación formal conforme a la legislación vigente (Suárez Montoya, 2026).

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La gentrificación, un viejo problema, dificultó la reubicación de algunas familias, que tuvieron que mudarse a viviendas de menor calidad o a zonas periféricas, y el abandono de los sectores rurales y de los caficultores se hace hoy más evidente (Galvis, 2026). De igual manera, hay que hablar sobre la conveniencia de que continúen ciertas APP, como la del Aeropuerto Internacional Matecaña, que tras el terremoto quedó funcionando al 71 % de su capacidad, entre otros temas.  

Ojalá en Pereira y en Risaralda se aborden todas aquellas discusiones que durante años se evadieron o se postergaron. Es el único camino para extraer las enseñanzas necesarias tras la tragedia y cambiar lo que toque.  

Referencias bibliográficas 

Alexander, D. (2005). An interpretation of disaster in terms of changes in culture, society and international relations. En R. W. Perry & E. L. Quarantelli (Eds.), What is a disaster? New answers to old questions (pp. 25-38). Xlibris Corporation.

Aurelio Suárez Montoya. (2026, 19 de septiembre). La Risaralda derruida que Abelardo no es capaz de ver. Semana. https://www.semana.com/opinion/articulo/la-risaralda-derruida-que-abelardo-no-es-capaz-de-ver/202654/

Duberney Galvis. (2026, 4 de septiembre). Terremoto en el corazón del café: al caído caerle. La Silla Vacía. https://www.lasillavacia.com/red-de-expertos/red-rural/terremoto-en-el-corazon-del-cafe-al-caido-caerle/

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Por Juan Antonio Escobar

Escritor e investigador. Trabajo digital, economía ambiental y cultura.