Los cruces ilegales del Clan Guerra que terminaron en el despacho del fiscal

La emisora Ondas de la Montaña fundada por el cacique Bernardo Guerra Serna, se la apropió la familia y con dineros públicos ahora la aprovechan sus hijos para hacer política

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noviembre 18, 2018
Los cruces ilegales del Clan Guerra que terminaron en el despacho del fiscal

“Estoy orgulloso de ser cacique y clientelista”, sentenció Bernardo Guerra Serna en una entrevista a El Tiempo en 1995 sin saber que tres años después sufriría la dura derrota electoral que lo sacó del Congreso al quemarse en su intento de reelegirse después de 30 años de ostentar una curul por el Partido Liberal.  Sin embargo, ese capital político fue heredado por dos de sus hijos: Bernardo Alejandro y Andrés para copar Medellín y Antioquia.  Bernardo es concejal por el mismo partido de su papá  y su hermano, quien después de haber sido diputado de Asamblea, fracasó en su intento de llegar a la Gobernación de Antioquia en 2015 con el respaldo del uribismo —especialmente por el sector de la senadora Paola Holguín—. Andrés buscaría intentarlo nuevamente y suceder al gobernador Luis Pérez en las elecciones del año entrante.

El patriarca de la familia Bernardo Guerra Serna presidió el Directorio Liberal de Antioquia imperialmente hasta llegar a comprar la famosa Casa de Marmol para convertirla en sede del partido; fundar la emisora Ondas de la Montaña que terminó apropiándosela la familia, a través de la Fundación Cecilia Lince Velásquez, que pertenece al liberalismo antioqueño. La emisora fue una de sus obsesiones y para consolidarla le inyectaba los dineros de los auxilios parlamentarios y los descuentos de nómina de los militantes.

La familia se quedó de frente con el manejo de la emisora. Desde el 2009 está en manos de Federico Guerra Hoyos, otro de los hijos de Bernardo Guerra Serna y quien renunció a su cargo como secretario de Productividad en la Gobernación de Luis Pérez en para no inhabilitar a la aspiración electoral de Andrés. Lo que muchos liberales se preguntan es cómo una emisora que era del Partido Liberal de Antioquia terminó en manos de un clan político y nadie se dio por enterado. Sin embargo las marrullas pueden terminar enredándolos.

Al despacho del fiscal Néstor Humberto Martínez llegó una denuncia con implicaciones  penales para los hermanos Guerra Hoyos y su media hermana Fanny Patricia Guerra Gómez por varios contratos.

En 2010, Andrés Guerra, quien estudió Comunicación Social en la Pontificia Universidad Bolivariana y tampoco logró entonces llegar al Senado con el aval del Partido de la U, creó con su hermano Bernardo Alejandro la Fundación Sembremos País, de la que fue director hasta 2013. Su formación como comunicador lo llevó a crear el programa radial Sembremos País, que es transmitido en la emisora Ondas de la Montaña todos los sábados de 6 a 10 de la mañana y es dirigido por el propio Andrés Guerra.

En 2016, la Fundación de los hermanos Guerra, representada por el excandidato uribista al Concejo de Urrao John Wilson Carvajal, firmó tres contratos por $ 16 millones con Telemedellín —el canal de televisión adscrito a la Alcaldía, que funciona con recursos públicos de la ciudad y es vigilado por el Concejo de Medellín, el cual aprueba los recursos que se le deben transferir para su funcionamiento—. El concejo del que Bernardo Alejandro forma parte autorizó el presupuesto de la ciudad, que a través del contrato 4600065421 de 2016 por $ 4.251 millones entre el municipio y Telemedellín le transfiere los recursos que luego el canal público utilizó parte para la “emisión de pauta publicitaria en el programa Sembramos País Radio”, dirigido por su hermano Andrés Guerra.

La fundación Sembremos País de los Guerra también firmó otros dos contratos con Telemedellín en 2017 por un total de $ 57 millones. El objeto  es el  mismo: emitir pauta publicitaria de las campañas de la Agencia y Central de Medios del canal regional en el programa Sembrando país.

El gerente de Telemedellín Cristian Cartagena, quien llegó al cargo en enero de 2016 después de ser el director audiovisual del portal  Minuto 30 y subdirector de Teleantioquia Noticias, salió en su defensa asegurando que no hay ningún conflicto de interés de parte del canal ni tampoco de los hermanos Guerra, específicamente Bernardo Alejandro. Pareciera ignorar que el concejal, quien tiene un rol bastante beligerante en el cabildo de Medellín, participa en la aprobación de recursos para Telemedellín que terminó contratando con la emisora Ondas de la Montaña, medio del cual se beneficia su hermano Andrés. Los  cinco contratos aparecen firmados con John Wilson Carvajal, quien tiene una relación de cercanía política de público conocimiento especialmente con Andrés Guerra.

Sin embargo, existen otros contratos que enredarían aún más a los hermanos Guerra, vinculando la emisora de la familia con la candidatura de Andrés a la Gobernación de Antioquia en este segundo intento de ser elegido. Federico, el propietario de la emisora Ondas de la Montaña, firmó dos contratos con Telemedellín también para autorizar pauta publicitaria, uno en 2016 por $ 34 millones, y otro en 2017 por $ 30 millones. Según el régimen de inhabilidades, ningún familiar o cónyuge de los concejales pueden contratar con entidades que involucren recursos públicos de la ciudad, pero Cartagena dijo que eso lo hacían desde 2009 y nunca habían tenido problemas por esto.

Durante toda su carrera política, Bernardo Alejandro Guerra, quien tuvo que salir del país a finales de julio pasado por amenazas que recibió y regresó un mes después, ha izado las banderas contra la corrupción. Siendo diputado de Antioquia denunció a su compañero César Pérez, responsable de la masacre de Segovia en 1988 por la que fue condenado a 30 años de cárcel y con quien su papá el cacique Bernardo Guerra Sierra tuvo duras rivalidades  dentro del Partido Liberal en los años 80. La denuncia por crear una nómina paralela como presidente de la Asamblea que duplicó el gasto golpeó al entonces diputado.

Bernardo Alejandro, médico de profesión, también fue uno de los que presionó y denunció siendo senador entre 2002 y 2006 la corrupción en SaludCoop que se conocería unos años después.  Sin embargo, ahora le reclaman a Bernardo Alejandro por los contratos de sus hermanos que estarían financiando con recursos públicos la emisora familiar orientada a promover la candidatura a la Gobernación de su hermano Andrés.

Pero los contratos de la familia Guerra con Telemedellín también le llegaron a Fanny Patricia Guerra, media hermana de Federico, Bernardo y Andrés, quien también tiene un programa radial Viva la Vida en la emisora de los Guerra los domingos por la mañana. Se sabe de un contrato en 2017 firmado por  Fanny Guerra por $ 6 millones para emitir pauta publicitaria en su programa matutino y otro por $ 4,7 millones en 2018 con el mismo objeto. Aunque Cristian Cartagena aseguró que no conocía a Fanny Patricia y dice no saber formaba parte de la familia Guerra, en Medellín es voz populi y resulta casi que increíble que Cartagena no supiera nada de una de las familias más reconocidas de la ciudad.

A parte de los contratos que los hermanos de Bernardo Guerra firmaron con Telemedellín, el concejal también tendrá que dar varias explicaciones por otro contrato que firmó la Contraloría de Medellín en cabeza de Patricia Bonilla con la emisora familiar Ondas de la Montaña. En 2016, Bonilla llegó al cargo con una votación contundente; un voto en contra y veinte a favor. Guerra fue uno de los concejales que la eligió y luego esa entidad contrató por $ 4,5 millones a la emisora Ondas de la Montaña para prestar apoyo a la oficina de prensa y emitir pauta publicitaria.

Aunque Andrés y Bernardo Alejandro hoy están estratégicamente parados en orillas opuestas, la relación familiar y económica se mantiene intacta. Andrés, quien hasta el pasado 31 de agosto fue el director del Centro Democrático de Antioquia, aún está en la puja por ser candidato del uribismo para la Gobernación, una pretensión que cada día se le complica más por actuaciones que lo tienen en el ojo del huracán y puede terminar judicializado.

Por cuenta de estas denuncias y revelaciones ciertas, uno de los clanes más poderosos de Antioquia podría quedarse sin sus  fichas claves para las próximas elecciones regionales, al tiempo que el protagonismo del mayor, Bernardo Alejandro, se ha desdibujado en el Concejo de Medellín y sus compañeros ya dudan si sus denuncias contra la corrupción tendrían detrás una motivación y un móvil de interés político como las ha querido presentar.

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