Los cristianos del Mira le salvaron el cierre de campaña a Duque

En una tarde soleada y con dos supercantantes listos a animar la fiesta, la cita en el parque El Tunal resultó floja

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mayo 20, 2018
Los cristianos del Mira le salvaron el cierre de campaña a Duque

Cinco señoras perfectamente peinadas y rubias descienden de una camioneta frente al centro comercial El Tunal. Llevan gafas oscuras, gorras y chalecos tipo salvavidas de color naranja alusivos al candidato Iván Duque. Caminan unos metros, pasan la calle rumbo al parque El Tunal, al sur de Bogotá, en donde se realizará el cierre de su campaña.

Una vendedora de mango biche con sal se les acerca amenazante, con el puño cerrado, y les dice: "Petro es del sur y va a ser mi presidente". La vendedora al ver cómo el pánico se apodera de las señoras se relaja y muestra con desparpajo su sonrisa sin dientes. "Tranquilas ricas", les dice, y añade: "Yo no golpeo  a nadie y menos por política."

En varios medios de transporte llegaron a el Tunal. Desde bicicletas hasta camionetas lujosas - Foto: Juan José Jaramillo

Son las 3:00 p.m. y parece otra tarde soleada de domingo en el Tunal: famillias recogiendo el mugre que dejó el picnic, tres mechudos jugando fuchi, una pareja de esposos lanzando un frisby mientras un perro inmmenso se desespera por morder el pisco.

Sería otra tarde cualquiera si no fuera por la invasión de camisetas azules de los cristianos del Mira, quienes no parecen extraños del sector. Su logo se impone en el popular parque a donde han llegado con la férrea disciplina y persistencia que los lleva lejos dispuestos a acompañar y salvarle la de tarde en un escenario difícil.

Se ve, en el centro del Tunal, la tarima gigante en donde está una pareja de reguetoneros de nombre impronunciable, además de una fila de unos quince metros. Por su parte, los vendedores de paleta agotan existencia. De hecho, entre los comedores de helados está Felipe Buitrago, amigo íntimo de Iván Duque desde que ambos trabajaban en el BID, el bastión sobre el que el ahora candidato presidencial escribió su libro más reconocido: La economía naranja.

El público está frio. Ni siquiera los reguetoneros logran encender el ánimo de los 5000 espectadores que han llegado a la cita. Cuando termina la sesión de música, aparece un presentador, que viste completamente de blanco y lleva puesta unas gafas oscuras, y le pide al público un aplauso para Yeison Jiménez, el famoso musico de despecho; pero no pasa nada.

El público parece dormido. Lo único que lo saca de su letargo es cuando el animador pide un viva atronador "para el doctor Álvaro Uribe Vélez, el que las tiene bien puestas". Desde la tarima cierra su pedido haciendo el símbolo de unas bolas con sus manos y el público estalla con una fuerza inusitada.

El expresidente Álvaro Uribe salió en medio de ovaciones. Su discurso, el más aplaudido - Foto: Juan José Jaramillo A.

Los que más gritan son unos sesenta venezolanos, que son coordinados por una muchacha larga y desafiante como una daga, quien les va indicando qué deben decir. Entre los cantantes y los saludos del presentador se escucha, interminable como una peonza, las canciones que Poncho Zuleta le ha dedicado al uribismo.

Los venezolanos gritan desaforados hasta que se les brotan en el cuello las venas. Mientras tanto, atrás de ellos, una familia entera que vino al lugar solo para escuchar a los grupos de música popular que les prometieron, gritó a los venezolanos: "Veneco, váyase a su paisito". Ellos, con sus banderas, sus gritos y su alegría, no escucharon nada.

"Vayanse a su paisito", les gritaban algunos simpatizantes de Uribe a los venezolanos que fueron al Tunal

4 pm.

La orquesta logra solucionar un problema de sonido que los dejó mudos durante una hora. Nadie baila. El público está sectorizado: Mira a la derecha, duquistas puros a la izquierda. Adelante, frente a la tarima, hay un espacio de unos veinte metros, reservado solo para invitados especiales. Hay tres señoras muy bien puestas que están desesperadas por entrar. La policía está en ese sector y controla la entrada a la zona VIP.

Termina la sesión de música y el presentador anuncia que Marta Lucía Ramirez, la candidata vicepresidencial, acaba de entrar al parque El Tunal. Estalla una nueva ovación y acabo por confirmar que sobre los hombros del Mira recae  la concentración del cierre de campaña.

A las 4:20 p.m. el presentador anuncia la llegada al parque de Duque, el joven candidato que lidera las encuestas. Los aplausos son tenues. Sin embargo,  cuando anuncian "al hombre más berraco que ha tenido este país" el público estalla. Se refieren a Álvaro Uribe Vélez.

Los cristianos del Mira fueron fundamentales para llenar la parte que habilitaron en el Parque el Tunal - Foto: Juan José Jaramillo A.

Atrás del escenario, periodistas, policias y simpatizantes privilegiados abordan a Duque, Marta Lucia y Uribe, que en ese orden suben al escenario mientras aún Guayaba Orquesta —así se llama la orquesta— sigue tocando. El cantante le pide a Duque que baile el San Juanero, mientras tanto el presentador recibe una orden y se concentra en Uribe.

Le pide a la gente que guarde silencio y que a la cuenta de tres reciban con una histeria total, que por cierto duró un minuto, "al mejor presidente que ha tenido la historia de Colombia" y "al papá de Colombia"; consignas que público corea "Uribe-Uribe".

Asoman las primeras gotas de agua. Infaltables en Bogota.

Marta Lucía Ramírez, si se cuenta por vítores, es la preferida de los votantes cristianos - Foto: Juan José Jaramillo A.

Marta Lucía habla y empiezo a darme cuenta de que el espacio no se llenó. Quedaron grandes claros que ni siquiera el arribo de Álvaro Uribe logró copar.

Cuando termina de hablar la candidata a la vicepresidencia la gente la despide con un aplauso frío. No emociona, allí esta su esposo en la tarima, Alvaro Rincón para alentarla, y su hija. El viento bajaba desde los cerros que rodean el Tunal y la brisa pareció detenerse cuando Álvaro Uribe tomó el micrófono.

Iván Duque salió a la tarima poco después de Marta Lucía Ramírez, pero la gran ovación se la llevó Álvaro Uribe - Foto: Juan José Jaramillo A.

El público atento a su discurso, donde las palabras "seguridad", "patria" y "Venezuela" se repetían una y otra vez. Cuando terminó de hablar se levantó un estruendoso aplauso que siguió y que no mermó ni siquiera con las primeras palabras de Iván Duque. Impacta su frescura y su juventud, con 41 años apenas y ya en las grandes ligas de la política, pero claro, sin la contundencia de su mentor, que al parecer era a quien querían ver y escuchar, más que al novel candidato. La gente empezó a irse apenas escuchó a Duque y ni siquiera las promesas de que el acto se cerraría con un concierto del cantante Pipe Bueno, los hizo quedarse más tiempo.

 

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