Los ateos defienden mejor sus ideas que los cristianos

La tutela que frenó la venta de biblias para la Policía Nacional causó revuelo en medios. ¿Por qué es vital tener argumentos para hablar de Dios y contra Dios?

Por: Luigi Parra Forero
agosto 04, 2021
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Los ateos defienden mejor sus ideas que los cristianos
Foto: Pixnio

Esta semana salió en medios la decisión del juzgado 15 del circuito laboral en la cual ordenó suspender la licitación de la compra de 720 biblias por parte de la Policía Nacional, fruto de la tutela que interpuso Nicolás Calderón en representación de los ateos de Bogotá, quien pidió que se protegiera su derecho fundamental a la libertad de culto y libre desarrollo de la personalidad.

En la mañana del 3 de agosto, en Blu Radio entrevistaron a Nicolás para indagar las razones por las cuales accionó la tutela. Lo que llama la atención es la vehemencia y el desparpajo con los cuales defiende sus ideas. Ante los varios cuestionamientos de los periodistas, dio la sensación de que salió invicto y de que no tuvieron forma de rebatir ninguno de los argumentos del joven ateo.

Para los que tenemos convicciones de fe, nos produce indignación que un grupo minúsculo de activistas impongan sus estilos de vida sobre el resto de la sociedad a fuerza de tutelas y estrategias judiciales. Y causa mayor impotencia ver que nadie levanta la voz o expone argumentos para defender a la gran mayoría de los colombianos.

Si algo se le debe reconocer a este representante de esta asociación de creyentes (ser ateo es una creencia) es que saben pelear por sus creencias. Esto debe servir como un sacudón para no callar, para decir las cosas como son, llamarlas por su nombre; porque con este tecnicismo mañoso, con las interpretaciones enrevesadas de jueces y altos magistrados de lo que dice una sentencia judicial o lo que dicen que, supuestamente, dice la Constitución, nos tienen amordazados.

No falta el que diga que aquí no se le está vulnerando la práctica de la fe a las personas, que igual pueden ir a una iglesia o tener una vida espiritual. Aquí la gran mentira que nos han impuesto es que todo lo que sea relacionado con Dios solo se puede vivir en el ámbito privado (en las cuatro paredes de una casa o una iglesia), pero que una vez se sale a la calle, nos tenemos que despojar sí o sí de lo que creemos, porque si no la justicia actúa (hasta al presidente Duque le toco borrar un trino de la virgen).

Eso no es así. Despertémonos, hagámonos sentir,  dejemos de pedir disculpas. Si estamos en el colegio, en la universidad, en el trabajo, en la calle, en el ámbito en que estemos, tenemos derecho a decir en qué creemos, a manifestarlo; podemos nombrar a Dios si se nos antoja, incluso en el ámbito público, porque entre otras cosas, la estructura social y económica en la que vivimos, la democracia que tenemos, el derecho a la libre expresión, la objeción de conciencia, hasta el estado laico, considero yo, es por obra y gracia de los cristianos.

De lo contrario terminaremos en una dictadura del pensamiento. No olvidemos a Daniel, dejemos de tenerle miedo a los leones (ateos, políticos, medios de comunicación, corrección política, etcétera). Hablemos de Dios de frente.

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