Opinión

Los afectados aquí seremos todos

Está bien que se trate de centralizarse las medidas en el gobierno nacional, pero muy mal que este tome las cosas con excesiva parsimonia, tanteando a ver cómo van las cosas

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marzo 20, 2020
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Los afectados aquí seremos todos
En lugar de medidas radicales, como el cierre de los aeropuertos, el gobierno va testeando

Las imágenes que vemos por las redes resultan aterradoras. El Ejército italiano lleva en una procesión de camiones  militares, los muertos por coronavirus hacia el lugar donde serán cremados. Son decenas de seres humanos que murieron aislados, víctimas de la falta de recursos sanitarios suficientes que les permitieran sobrevivir a la pandemia.

Y aunque se trate del sur de Europa, no podemos pasar por alto que se trata del primer mundo, un espacio geográfico al que estamos acostumbrados a reconocer como altamente desarrollado. Son cuatrocientos setenta y cinco muertos en un solo día, en una cifra creciente que sobrepasa los tres mil desde el comienzo de la epidemia.

Están organizando incluso colectas de tabletas electrónicas, para que los moribundos puedan dejar grabado en un pequeño video su último adiós. Un gesto humanitario que combina la tecnología con la triste realidad de la muerte en soledad, lejos de sus familias y sin la menor posibilidad de contacto con ellas. El asunto no es de pánico sino de consciencia.

En España, donde el problema no ha alcanzado aún la misma dimensión de Italia, los contagiados superan los 17.000, siendo más de 15.000 los enfermos activos. Los muertos pasan de 800. La recomendación general a la población es el aislamiento total, que todo el mundo se quede en su casa. Cada persona en la calle es un potencial transmisor.

Por las cifras que se revelan del coronavirus en nuestro país, salta a la vista que la enfermedad nos llegó del exterior, en vuelos internacionales. Y son numerosas las anécdotas reveladas en la prensa que dan cuenta del poco o nulo control que se ejerce en los aeropuertos del país. A quien al parecer al azar descubren contaminado, le aconsejan aislarse en un lugar durante catorce días.

Medida que cumple el que quiere. Y que no cumple tampoco el que no quiere. Todos los pasajeros de un avión en el que haya llegado un enfermo, su tripulación, el aparato mismo, constituyen un grave riesgo para la salud colectiva. Toda la gente que se encontraba en el aeropuerto a la misma hora y que entra y sale del mismo indiferente al problema.

Lo cual implica que el mal puede ir difundiéndose libremente por cada espacio y rincón de la ciudad. Y de ahí por todo el país. De allí que no resulte descabellado pensar en que lo más conveniente para la población colombiana es el inmediato cierre de todos los aeropuertos. Y el procurar encerrarse en casa por varias semanas.

No creo que se trate de exageraciones ni terrorismo comentar estas cosas.  Hasta donde conozco a estas horas los contaminados oficialmente en nuestro país son 108, de los cuales 45 lo son en Bogotá. Siguen el Valle del Cauca con 13 y Antioquia con 11. Hace apenas unos pocos días nos dieron la  noticia del primer caso, es obvio que su multiplicación es geométrica.

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No es que desee o espere que la situación de Italia o España se materialice también aquí, lo que se quiere es precisamente que no se produzca

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Y no es que desee o espere que la situación de Italia o España se materialice también aquí, no. Lo que se quiere es precisamente que no se produzca. Por lo que entiendo la tragedia que viven en Europa se ha hecho realidad en tres semanas, tiempo durante el cual la población se tomó con indiferencia las recomendaciones médicas de prevención. Aquí no puede sucedernos.

Está muy bien que trate de centralizarse la adopción de medidas en el gobierno nacional. Pero está muy mal que éste se esté tomando las cosas con excesiva parsimonia. No se deciden a cerrar los aeropuertos, sino que se va tanteando a ver cómo van las cosas. En mi parecer las medidas debían ser radicales, la salud general de los colombianos es la prioridad número uno.

La actividad del gobierno central y los gobiernos departamentales y locales, una vez adoptadas medidas radicales, debía centrarse en la atención de la inmensa masa humana que salga afectada. ¿Cómo atender la población que vive de la informalidad y no podrá salir a las calles? Debía subsidiárseles de algún modo. Emergencia es emergencia y hay que tratarla así.

Vivimos situaciones absurdas, como por ejemplo en el sistema carcelario. Se prohíben todo tipo de visitas al personal privado de la libertad. Y se impide el ingreso de las encomiendas familiares. Pero el personal de la guardia y administrativo entra y sale de la cárcel como siempre. Se ordenan medidas sanitarias pero no hay ni siquiera agua en las prisiones, menos jabón.

Ni antibacteriales, ni cloro, baldes, escobas o cepillos para la limpieza y desinfección. Y si los reclusos protestan, entra el Grupo de Reacción Inmediata a molerlos a palos. Esa es Colombia. Con todo el derecho a dudar de este gobierno, de su verdadera vocación patriótica y humana. Al parecer le interesan más los empresarios y sus buenas rentas.

El virus no distingue entre clases sociales, los afectados aquí seremos todos.

 

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