¿Cómo será el regreso al colegio de los niños colombianos?

De repente 1.650 millones de niños quedaron confinados en sus casas por la pandemia. El colegio al que regresarán no será el mismo. Conversación con Julián De Zubiría

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julio 23, 2020
¿Cómo será el regreso al colegio de los niños colombianos?

El 90% de las escuelas del mundo fueron cerradas por la pandemia casi que simultáneamente dejando en casa 1.650 millones de niños en el mundo. La vida le cambió a niños y padres de familia que inesperadamente además de tener que entretenerlos  tuvieron que convertirse en tutores para acompañarlos en el nuevo aprendizaje digital. ¿Cómo va a ser el regreso a clase? ¿Qué tanto cambiará el colegio? El maestro y experto en educación responde en esta conversación con Juan Manuel Ospina.

Juan Manuel Ospina: El tema es la educación que vendrá después de la pandemia. Tenemos que salir con mucha experiencia, no para salir a hacer lo mismo que estábamos haciendo, que lo hacíamos mal ¿La pandemia ha hecho todavía más visible las grietas que tenía nuestra educación?

Julián de Zubiría: La pandemia, y es una idea del papa Francisco, nos obligó a escuchar el grito de los pobres y de la naturaleza. En la educación nos mostró inequidades terribles, un ejemplo es el acceso a internet. En educación superior nos mostró que el 38% de los estudiantes no tenía acceso a internet y en la básica el 66%. Se nos complicó mucho por el problema de la presencialidad, como todo el mundo por primera vez en la historia se cerraron el 90% de las escuelas del mundo, 1650 millones confinados en sus casos. Nos mostró un problema pedagógico muy delicado, cuando un profe en la red se pone a insistir en los algoritmos, los muchachos apagan las cámaras porque nos mostró la impertinencia de miles de contenidos. La escuela no se actualiza, una escuela descontextualizada.

JMO: A uno le da la impresión de que el cuento de que con la virtualidad superamos el problema de la educación no es cierto, porque mira la cantidad de gente que no puede entrar a internet como las comunidades rurales que quedaron completamente desconectadas.

JDZ: En Colombia la educación rural ha estado muy abandonada y eso es una cosa histórica, uno de los orígenes es que al frente de la educación han estado economistas con criterios administrativos. Los ministros de Educación son economistas y ahí predominan criterios administrativos entonces invertir un recurso en el campo es costoso porque es población dispersa.

La educación rural ha estado muy abandonada con dos excepciones. Una es la Escuela Nueva, una experiencia de exportación, y dos, durante el primer gobierno de Santos hubo un esfuerzo que se conocía como TPA, Todos Para Aprender, que consistía en acompañar los colegios que habían estado abandonados. En el segundo gobierno de Santos se perdió eso y ahora nos concentramos en los pilos que se concentran en el 0.01% de los estudiantes.

¿Qué ha pasado ahora? Los maestros han hecho todo el esfuerzo, son capaces de pasar ríos, de tomar trenes para llevarle las guías a los niños, hay casos muy bonitos en Santander, en Cundinamarca pero no es suficiente, porque hacen lo que el Estado debe hacer y no hace y por eso hay tantos niños que se están quedando sin el derecho a la educación. Es que ahí es dónde debería haber entrado la educación por televisión pero hasta en eso se falló. Y esto va a ahondar las inequidades porque los colegios privados si están funcionando. Una frase que usan los padres de familia que es muy profunda es cuando le dicen al hijo: lo único que te puedo dar es buena educación.

Una frase muy profunda porque si tuviéramos buenos gobernantes nos dirían eso: “yo lo que más les puedo dar es buena educación”. Es que cuando un padre le da buena educación a un hijo cambia la familia y así, con un buen gobernante centrado en la educación, ayuda a cambiar la sociedad. La buena educación se ve en la calle, en la cultura ciudadana y la mala educación también se ve en eso.

JMO: La televisión podría jugar un papel fundamental, la televisión no se pensó sólo como un elemento distractor. Recuerdo la importancia de Radio Sutatenza, que estaba presente en el campo colombiano y amplió la educación a formación de ciudadanos, de productores rurales, de sujetos participantes. Este es un momento para empujar la educación por televisión, por radio, aprovechar la tecnología para que complemente a los maestros.

JDZ: Sin duda, no se tomaron buenas decisiones en ese terreno. Si hubieran convocado a maestros, rectores y expertos en cultura, de medios, y les hubieran organizado para hacer una buena televisión para distintas edades, tendrían una programación interesantísima y no sólo informativa. Convocar, por ejemplo, a grupos de jóvenes para hacer debates sobre el fracking, sobre reelección de un presidente en la Constitución del país, mil temas, debates éticos, los sometes a discusión, tuviera tremenda audiencia.

Hoy la audiencia que programó el Ministerio es triste: tres de cada 100 jóvenes ven esa televisión. Y la radio debería ser un medio fundamental para formar padres de familia, para darles indicaciones, ayudar emocionalmente a los niños, lo que extrañan los niños no son las clases de matemáticas sino a sus amigos, el recreo, porque todavía es el recreo el mejor momento de la escuela.

Ojalá las clases dejen de ser tan aburridoras. Entiendo a los niños, uno viendo el peso atómico del sodio, en vez de ver las coyunturas que son tan apasionantes. Que dejen de ser tan mecánicos los temas. El internet ayuda a entender el problema.

JMO: Ahora utilizabas la palabra de la impertinencia, la no pertinencia, enseñarle a los muchachos cosas que no les interesa ni para que les sirve para crecer en el mundo de hoy. ¿Será que podemos romper eso?

JDZ: La mayoría de las cosas que se enseñan en Química es para llenar crucigramas y para llenarle el examen al profe, pero cuando termina el colegio el estudiante tiene el rito de botar el colegio y eso es un símbolo de que la educación no sirve para la vida. Las sociedades necesitan crisis para avanzar y creo que ese va a ser el caso de la escuela, volveremos a una escuela muy distinta, una escuela centrada en la lectura, porque un niño que no entienda lo que lee, no tiene opciones en la virtualidad.

Lo que nos mostró la pandemia es que un niño poco autónomo no tiene posibilidades en la virtualidad. Lo que pasa es que la presencialidad es insustituible en la emocionalidad, la sociabilidad y en el pensamiento. La escuela nueva, que enseña a pensar, a comunicarse, a convivir, va a salir fortalecida de esta pandemia. Ojalá el Ministerio lo entienda.

JMO: Leyendo cosas suyas me encontré con una frase que usted cita de Gabriel García Márquez hablando de la educación que Colombia necesitaría: “una educación desde la cuna hasta la tumba”. Es todo un proceso de vida, que va cambiando todo el tiempo, inconforme y reflexiva, no es volver las escuelas centros de adoctrinamiento sino de centros de crítica que inspire un nuevo modo de pensar. Poner el pensamiento a volar. La pandemia nos confrontó con la muerte.

JDZ: Esa frase la dice García Márquez hace 24 años cuando la Misión de Sabios le propuso al ministerio y al presidente una ruta para cambiar la ciencia y la educación. Hoy no se ha cumplido, es más, el gobierno actual tramitó un proyecto para hacer lo contrario, nos quería, un representante, prohibir la libertad de cátedra. La esencia de la educación es desarrollar un pensamiento crítico. La tarea es crear mejores ciudadanos.

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