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La novedosa exposición Artistic License (Licencia Artística), que presenta el Guggenheim de Nueva York, fue curada por seis artistas que tuvieron libre acceso a la colección guardada en sus bodegas

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diciembre 15, 2019
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Artistic License permitió salir a luz un universo en obras de arte guardadas, y a artistas contemporáneos proponer una visión personal de ellas. Foto: Guggenheim

Pocos saben que los museos del mundo exponen un veinte por ciento de su colección permanente. En espacios sagrados que deben cumplir requisitos de humedad, temperatura, luz y seguridad, reposa el otro ochenta por ciento de la colección, obras de arte preservadas a las que el público deja de tener acceso.  Por otro lado, las obras que están expuestas, han pasado por un ojo distinto al del artista, un curador especialista en épocas, estilos, técnicas. Eso también sucede en todos los museos del mundo. Por eso, lo que tiene de novedosa la exposición Artistic License (Licencia Artística) que presenta este fin de año el museo Guggenheim de Nueva York, es que fue curada por seis artistas que tuvieron libre acceso a la colección guardada en sus bodegas. El museo le entregó a cada uno de ellos un piso de la rotonda diseñada por Frank Lloyd Wright, para que hicieran una lectura diferente, desprevenida, sofisticada, de artista, en su recorrido por el ochenta por ciento del arte guardado. Cai Guo-Qiang, Paul Chan, Jenny Holzer, Julie Mehretu, Richar Price, y Carri Mae Weems escogieron trecientas pinturas, trabajo en papel, esculturas e instalaciones desde finales del siglo pasado hasta 1980. El resultado según palabras de los curadores jefes del museo “lo que vi en este proceso es que cada uno de ellos, cada uno de una forma distinta, gravitó en torno a una verdadera compenetración con la colección.”

 

 

 

Jenny Holzer quiso saber cómo se había expresado el arte femenino durante ese periodo. Carri Mae Weems escogió su muestra haciendo un ejercicio de descubrimiento de sí misma como miembro de una sociedad que diseño la vida en blanco y negro. Paul Chan entendió su gira por las bodegas del Guggenheim como una aventura de sorpresas. Cai Guo-Quian se concentró en trabajo sobre papel. Julie Mehretu busco la producción artística realizada después de la guerra en términos de desequilibrio y deshumanización. Y Richard Price se interesó en quién hizo qué y cuando.  Independientemente del resultado artístico de la escogencia de cada uno de ellos y de la lectura que hicieron, esta experiencia permitió salir a luz un universo en obras de arte guardadas, y además permitió a artistascontemporáneos proponer una visión personal de ellas.

 

 

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