La verdadera razón por la que nadie quiere que llegue Año Nuevo

7% sería la inflación para 2023, según la proyección de la directiva del Banco de la República. Todo se va a poner mucho más caro de lo que está

Por: César Curvelo
diciembre 01, 2022
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2orillas.
La verdadera razón por la que nadie quiere que llegue Año Nuevo

7% sería la inflación para 2023, según la proyección de la directiva del banco central colombiano, que es el Banco de la República. ¿Y la cifra respectiva en perspectiva 2024? ¡Súper irrisoria: solo el 3%!

Bastante optimista la directiva en la que Carrasquilla perdió su silla.

¿Qué diantres se cocina entre bambalinas? Poner al Gobierno contra las cuerdas si digamos, a mitad del próximo año, el alza del IPC es mayor a ese 7%.

Elemental, mi querido doctor Watson: los medios que sabemos se irían lanza en ristre y con dos piedras en la mano contra el “régimen encompichado con el castrochavismo”. Se darían un banquetazo mediático con una larga sarta de notifalsas, notiengañifas, notifalacias, notipatrañas...

Siendo realista, vale considerar la posibilidad de que la inflación se desboque y se torne galopante en el año que entra.

Hay mil causales para explicar tal incremento sostenido de los precios: el atraso estructural de nuestro aparato productivo, la desigualdad heredada del pasado colonial, el estar enculebrados hasta la coronilla, etc. Veamos.

Mencionemos, de buenas a primeras, una causa de la que no se habla mucho. Se trata de la “contracultura de la parrandeza”, parte integral de la cultura de la premeditud o pobreza. ¿Cuál es el rasgo más visible en mi gente bella desfavorecida por la diosa fortuna? Tirar las casas por las ventanas por cualquier pinche festejo cada vez que hay plata.

O sea, refrescar los gaznates más secos que estopas (trabajan mucho, ganan poco y la mitad se la beben, según dijo el inmortal escritor Germán Castro Caicedo). Ya que hablamos del tema ─y se siente que viene diciembre─, se desatará una gastadera con esa gustadera que podríamos denominar la “parrandavidad”.

Mejor dicho, despilfarrar ingresos en navidad. Pea corrida y hasta golpes en la cabeza. Debo recordar que el palo no está para cuchara, pero esto le da igual a quienes llevan incrustados, en lo más profundo de sus cerebelos, rígidos patrones de consumo conspicuo, demostrativo u ostentoso, como diría el sociólogo y economista americano Thorstein Veblen (recomiendo el libro La teoría de la clase ociosa). La admonición en este caso es prestar algo de atención a proclamas estoicas: es propio de dioses no necesitar nada, y casi divino tener necesidad de poco. Quien poco necesita, nunca estará en posición de tener que renunciar a mucho.

Segunda y fundamental determinante es la altísima dependencia de nuestra economía respecto a las importaciones. Compramos en el exterior lo que no producimos y ya te he comentado que es casi todo en la práctica. Esto no se solucionará de la noche a la mañana. Atención 1A debería prestarla el Gobierno en cuanto a garantizar un flujo suficiente de alimentos a los estratos populares a precios subsidiados (hace añísimos estaba el Idema). Esta debilucha y casi nula soberanía alimentaria es causa de que haya tantos connacionales desnutridos en las clases populares.

Tercera determinante es el ansia desmedida de lucro de productores criollos, importadores e intermediarios comerciales, que a base de oligopolios valoran los productos a niveles escandalosos, apelando incluso a acaparadores bodegajes esperando que las mercancías suban más, y más y más y más.

Otra, una cuarta, es el alza en los intereses del banco central de Estados Unidos, conocido como la FED. En marzo de 2016 este interés era de… 0%. Subió muy poco hasta mayo de este 2022, cuando llegó a 0.75%. Y de aquí viene la feroz trepada a… 4% a noviembre de 2022 y con ganas de seguir escalando. Esto lleva a que haya un mayor flujo de dólares a Estados Unidos y otros países desarrollados desde nuestras periferias en vías de desarrollo. Escasean los billetes verdes, sube la devaluación y ya conoces el resto.

Importante determinante es el conflicto en Ucrania. Esto ha disparado los costos de materias primas, lo cual incrementa precios de muchas mercancías y servicios. Ejemplo: subió el valor de los fertilizantes, luego los agricultores elevan el precio de papa, maíz, granos, verduras, etc.

Pongo otra determinante que tampoco verás en los medios: el desenfrenado aumento de la deudona externa por culpa total del gobierno anterior. Es que fue corrupción a la lata: contratitis, miti-miti, atracos de cuello blanco, serruchadera, barbas de los calanchines, abudineos, etc.

Consideremos también el alza mensual a que será sometida la gasolina, posible excusa para justificar el fenómeno de marras.

La última, que vuelve y juega, es el aumento del sueldo básico, es decir, la paupérrima recuperación a precios reales del famoso SMMLV, salario mínimo mensual legal vigente para 2023. Cosa que sería inflacionaria, según los principios econometristas-neoliberales-monetaristas de Fedesarrollo, si es mayor del 13.5%.

A fin de cuentas y ya para abreviar y concluir, una avalancha de alzas puede conducirnos a una crítica recesión. Por tanto, la inflación puede ser una peligrosa daga-arma-táctica de ful cortante doble filo: colocaría al Gobierno entre la espada y la pared, listo para tomar medidas desesperadas, extremas, insospechadas.

Y ahí sí que nos desbarrancaríamos como un tiro al complique, el desorden de masas, el arroz con mango, el zaperoco entre cuerdos y locos, el gran lío de la Madonna, el jaleo-meneo-traqueteo, el berenjenal nacional, el bululú en las calles, el agite social de clases… La inflación podría ser la maldición.

-.
0
800
Micra, el minimarcapasos que no necesita cirugía para ser implantado

Micra, el minimarcapasos que no necesita cirugía para ser implantado

Cinecolombia, de los Santo Domingo, siguen mandando en el negocio de las salas de cine

Cinecolombia, de los Santo Domingo, siguen mandando en el negocio de las salas de cine

La dura caída del Flaco Solorzano, uno del grandes de la televisión colombiana

La dura caída del Flaco Solorzano, uno del grandes de la televisión colombiana

La condena de ser un genio en Colombia: el mal momento de Víctor Gaviria

La condena de ser un genio en Colombia: el mal momento de Víctor Gaviria

Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus