Texto escrito por: Germán Peña Córdoba
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La profesora de español y literatura de segundo año de Bachillerato Melida de Guerrero (recuerdo con agrado todos los nombres de mis profesores) ya nos había asignado como tarea leer La Hojarasca obra de Gabriel García Márquez y después de leerla cuidadosamente, había que presentar una Sinopsis de dicha obra. Dentro del curso ya habíamos leido la novela Rusa Crimen y Castigo de Fiodor Dostoyevski. No olvido al personaje central de esta novela: Romanovich Raskolnikov. Por mi cuenta ya había leído La Metamorfosis de Frank Kafka.
La Impetuosa y arrogante profesora era muy estricta y exigente; no era extraño. En aquel tiempo, casi todos los profesores eran así y, nosotros como alumnos profesábamos un profundo respeto y admiración por todos ellos. Melida de Guerrero, nos despertó el amor por la lectura y también nos enseño a escribir párrafos y cuentos. Posterior a la lectura de La Hojarasca, siguió por someternos a otra lectura que terminó ser mas deliciosa aún: La Mala Hora, novela escrita por el mismo autor de la Hojarasca: Gabriel García Márquez.
Trata la susodicha novela, de un pueblo donde después de muchos años de enfrentamientos, los conservadores ganan la guerra y luego viene una falsa paz que se ve interrumpida por un nuevo hecho de violencia, que de paso recrudece el conflicto. Lo anterior es costumbre en Colombia: se regresa al circulo vicioso, que se convirtió en una Tara colectiva imposible de superar.
El recurrente tema de la violencia y la búsqueda de la paz ha sido una constante en nuestro sufrido pueblo Colombiano. La violencia se recicla debido a dos causas fundamentales.
Primero: el sempiterno incumplimiento estatal a los acuerdos pactados, acompañado de no poder garantizar la no repetición del conflicto. Precisamente es el papel fundamental de la JEP (Justicia Especial para la Paz) hoy en la mira, pues la reducción presupuestal hace inviable su funcionamiento
Segundo: se repite la violencia en Colombia por factores cíclicos e históricos y parece que existen causas genéticas qué subyacen en el Colombiano: les gusta la guerra no librada por sus hijos, si no, por hijos ajenos. Les gusta, les fascina ver derramar sangre que solo compromete a los hijos de los pobres Muchos se convierten en fanáticos de la guerra y los campesinos pobres, que en la mayoría de los casos ponen a sus vástagos, son obsecuentes pues les han normalizado este estado de cosas. Cuesta entender por que en Colombia vive tanta gente (y en especial gente anciana) sedienta de sangre donde ya se ha derramado tanta y lo mas contradictorio: van a misa de seis, como iba Laureano Gómez y tambien León María Lozano "El Cóndor".
La Mala Hora llegó y hoy convivimos con ella. La Mala Hora que hoy vivimos no es culpa de la ultraderecha que conculca tus derechos, eso lo
sabemos, que no les gusta la reforma Agraria, lo sabemos hace rato, que detestan que la gente se eduque, porque si el rebaño se educa se les sale del redil, igualmente buscan un estado de guerra permanente, para ensayar métodos que nos devuelven al pasado, lo sabemos de sobra, que son autoritarios y militaristas y un largo etcétera
¡Todo lo sabemos!
El problema básicamente es de educación y de memoria. Cuando desconoces tu propia historia y no existe conciencia de clase, entra a mandar el "Gatopardismo" de Lampedusa: "que cambie todo, para que todo siga igual". No saber que Laureano Eleuterio Gómez Castro ha regresado y, no saber que significo para la historia politica es fatal. Cuando todo se desconoce, sos "manada", te conviertes en presa fácil y se vota por el opresor.
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