La Secretaría de Integración Social y la fotografía como propaganda

¿Son las imágenes genuinas, verosímiles y el resultado de un trabajo honesto y verás? O ¿son postura estandarizada, copia barata de la propaganda institucional?

Por: Sonia Alvarado
diciembre 27, 2021
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La Secretaría de Integración Social y la fotografía como propaganda
Foto: cortesía

«Más vale una imagen que mil palabras», reza el adagio, adoptado de las palabras del dramaturgo noruego Henrik Ibsen, quien dijo literalmente: Mil palabras no dejan la misma impresión profunda que una sola acción.

Y aquí las acciones sí que tienen que ver con el trabajo de la Secretaría de Integración Social y el equipo de la Xinia Navarro (quien dirigió la entidad hasta el 30 de noviembre de 2021), caso que intentaré explicar a lo largo del siguiente texto por medio del análisis de las imágenes propias, varias de ellas imágenes autoreferenciadas, fotografías en la página oficial e imágenes de las redes sociales de la institución.

El papel de la imagen en el escenario institucional, y especialmente la forma cómo la imagen en las redes se vuelve propaganda, es el tema central de la siguiente disertación.

La imagen que me motivó a escribir el texto es generada a raíz de la muerte del niño indígena Yhosquin Murry Queregama, de un año de edad, a causa de neumonía crónica, siendo a todas luces absurda e inconcebible. Me trajo a la memoria la imagen del niño sirio Aylan Kurdi, quien intentaba huir con su familia de las milicias del Estado Islámico.

El caso del niño embera me hizo preguntar por el papel que cumple la Secretaría de Integración Social en este deceso. ¿Cuáles son las políticas sociales de la Bogotá Cuidadora que velan por la protección de niños y niñas de cualquier condición, raza, género, clase social y nacionalidad? ¿Qué papel tiene la imagen institucional, cuando a la fecha no se ha pronunciado por semejante desazón? La muerte de Yhosquin o Aylan, al igual que todos los niños y niñas, es una constante y debe ser motivo de reflexión y análisis.

Abordaré en primera instancia la imagen autorreferenciada, es decir, la selfie. Según la profesora Karen Nelson Field, “todos nos comportamos como marcas y los selfies son simplemente nuestros anuncios. Nos permiten posicionarnos, muchas veces frente a nuestros competidores, para ganar reconocimiento, apoyo y, finalmente, relacionarnos con nuestro círculo social”.

En el caso en cuestión, (foto 1) la imagen muestra a Xinia y dos subalternas celebrando el año de vida del programa la Tropa Social. Durante el presente año, Navarro ha publicado más de cincuenta selfies posando para buscar dogma y posicionamiento de su imagen, con recurso públicos.

En otras palabras, la funcionaria pública posa ante niños, funcionarios, ante población en situación de pobreza, discapacidad, ante el adulto mayor, ante la academia citada para debatir sobre asunto “mayores” o al lado de su familia suscitando compasión o “empatía” en la audiencia. Pero acaso ¿son las imágenes en cuestión genuinas, fácticas, verificables, verosímiles y el resultado de un trabajo honesto y verás? O por el contrario, ¿reflejan una postura estandarizada, copia barata de la propaganda institucional y el cliché?

Primero vamos al tema de la imagen. La imagen institucional, puntualmente la de la SDIS, se esgrime como medio de comunicación del gobierno distrital, que busca informar acerca de las actividades, logros y metas cumplidas por parte de la Secretaría.

Sin embargo, se ha convertido en medio de persuasión, un instrumento propagandístico de la cabeza de la SDIS Xinia Navarro, que muestra una realidad condicionada, amañada y alterada, propuesta para seducir e intentar convencer de algo inexistente.

La protagonista, no solo es la imagen principal de una Institución, violando todo código ético frente a la imagen misma, es la lotería que promueve a la funcionaria, como ícono por encima de la acción. Privilegia la postura banal por encima del accionar de la política social.

Existe en la sociedad una poderosa atracción por la imagen, por la fotografía, por el video, por la visualización de las ideas. La imagen participa y promueve los comportamientos sociales; hay que entenderla en su contexto cultural ya que fuera de él no la interpretaríamos como un fenómeno social.

La imagen condiciona la cultura, de hecho, la cultura es repetitiva, propiciada en parte por la imagen, no solo la imagen visual, también en las otras acepciones de imagen. Con ello se descubre el condicionamiento contextual y cultura de la imagen en la cultura digital, donde la imagen vale más que la realidad; en esta cultura del mirar, la imagen es un símbolo, una nueva virtualidad que representa elementos que sustituyen la realidad.

De esta forma en los sistemas de representación actuales es más importante lo aparente que lo real. Para el caso, ¿cómo se entiende que la cabeza de una institución aparezca más que las acciones de sus subalternos? Aparece más que la alcaldesa y eso es mucho decir.

Volviendo al asunto puntual de la SDIS, vale destacar que la imagen se ha convertido en una forma de venta personal, un ejercicio de posicionamiento de marca, similar al color verde con la que pintaron un puente vehicular en la ciudad alentando a la población a unirse al partido político del gobierno local. Xinia Navarro y su equipo se quieren vender y para ellos el fallecimiento del niño embera es menos que una cifra negativa que afecta los indicadores de la política social.

Un caso asilado sin mayor importancia que se podrá “matizar” a la hora de hacer el show de la rendición de cuentas, como el pasado mes de noviembre cuando hicieron un balance público con cifras maquilladas donde solo se habló de lo positivo de la labor realizada y la eficiencia en materia de ejecución presupuestal y población atendida.

Como dice literalmente Navarro: “la población afectada no viene a buscarnos, nosotros los buscamos para atenderlos”. Sin embargo, eso no aplica para Yhosquin,

Como evidencia fáctica del argumento propagandístico de la imagen de Navarro, hay que subrayar que, en la página principal de la Secretaría de Integración Social, ella aparece sólo durante la semana en curso más de veinte (20) veces.

En otras palabras, la fotografía de Navarro se repite incesantemente, haciendo una cantidad de actividades inusitadas y que muestran un accionar pobre, falso e irrespetuoso; contradiciendo la labor ética de una funcionaria pública. Se ha convertido la página oficial de una institución pública en la parafernalia mediática propia de la funcionaria y sus amanuenses.

Xinia con un niño (aparentemente su hijo menor) recibiendo la tarjeta de identidad, siendo esta una imagen a todas luces irrespetuosa, manipuladora y postiza. También se le ve a Xinia en el segundo Concejo Consultivo de niños y niñas de la ciudad (nuevamente involucrando menores y desconociendo el código del menor y el manejo de imágenes de niños en redes sociales).

Nuevamente a la funcionaria en el panel de Cuidado en Bogotá; en el cierre de la Escuela de Liderazgo; en la semana distrital de Buen Trato y obvio frente a cámaras de CityTV y Canal Capital, en Caracol, en RCN medios que reciben recurso públicos para publirreportajes.

De la misma forma a Xinia con la alcaldesa en Bosa, en Suba, en Kennedy y por todo el casco urbano. Incluso se hace selfies con su equipo en la jornada de refrigerios en un Centro de Autocuidado de la Institución, utilizando a los habitantes de calle como escudo o evidencia precarias.

El caso más relevante, reflejando el ejemplo mayor y contrasentido absoluto tiene que ver con la imagen institucional de la Celebración de Un Año de vida de la estrategia La Tropa Social. Detengámonos un poco en la idea de Tropa. La palabra tropa suscita de por sí muchos significados.

La Real Academia de la Lengua le da el siguiente significado: “grupo muy numeroso de personas o animales, especialmente si causan alboroto o están agrupadas para realizar una actividad”. Y la etimología nos lleva aún mas: “La palabra francesa troupe [leer: trup], presente desde finales del XII, designó primero el ganado y, a partir del XVI, la tropa (militar). Procede del latín tardío troppus, hecho a partir del fráncico throp (amontonamiento), que dio en francés el adverbio trop (demasiado)”.

Por lo visto, es un sentido importante para los intereses de la política social que quiere impartir la Navarro. Una aglomeración que quiere hacer bulla y posar para la foto. En un país con tantos conflictos, la palabra tropa simbólicamente remite a un accionar militar, que genera terror especialmente en la población desplazada que habita en la ciudad, nada consecuente con la realidad nacional.

Volviendo a la estrategia Tropa Social, solo en lo que va del año de vida del programa, Navarro ha aparecido un total de 120 veces promocionando un programa anodino y que usa la propaganda para vender humo ante los incautos ciudadanos. De lo contrario, la Tropa Social hubiera estado allí para salvar la vida de niño indígena embera en el Parque Nacional, no usufructuando la imagen en beneficio propio.

Para aclarar el asunto central de la imagen, lo fundamental de la celebración es que existe un corpus de imágenes, una serie de fotografías tomadas durante la celebración que muestran a Navarro recibiendo una placa conmemorativa de agradecimiento por la labor realizada.

Una placa pagada por recursos públicos que hizo la propia institución, sus funcionarios para honrarla y felicitarla por una labor pública, que se pagan con impuestos del distrito, diseñada, pensada y planteada por ella misma.

En otras palabras, una autoconmemoración. La imagen más importante muestra a Navarro sosteniendo dos placas que rezan: “por liderar las transformaciones sociales haciendo realidad la Tropa Social”.

Una placa para la alcaldesa y otra para sí misma, con los recursos que ella misma maneja y exaltando la labor propia que ella debe realizar. Al fondo de la imagen, uno de sus más fieles alfiles, Julian Moreno Parra (cuota de Angélica Lozano) y en las orillas los amaneces aplaudiendo, cual circo romano.

Pero la celebración no para allí. Se repartieron placas de agradecimiento para todo el equipo, en una celebración que deja entrever ostentación, arrogancia y soberbia en todo su esplendor. La pantomima y el engaño llegan a dimensiones inconcebibles.

Una de las fotografías muestra a Miguel Barriga (Dir. Territorial) invitando a la homenajeada a recibir la placa conmemorativa, mientras Daniel Mora (Sub. Adultez) se frota las manos, como diciendo “a que hora me toca recibir mi propia plaquita para la egoteca”.

No siendo suficiente, hay varias fotografías mostrando a los serviles funcionarios de la Navarro. Una de ellas a Xinia abrazando a Carlos director de Idipron, quien fue cuestionado por su posición xenofóbica contra los niños y niñas venezolanos.

En la foto se les ve con el pulgar arriba mientras un niño aburrido aguanta la pantomima aburrido y distraído. En otra fotografía se ve a Julian Moreno Parra (subsecretario) en actitud de sorpresa ante una placa conmemorativa cuyo contrato él mismo firmó.

En una foto colectiva se observa a  Sandra Bojacá (Directora Poblacional), Carolina Wilches (Contratación) y Gustavo Monje (jefe de prensa) levantando el pulgar como símbolo de labor cumplida, cuando es un contrasentido a la luz de la política de austeridad del gasto público emanada de los gobiernos nacional y local.

No siendo suficiente el cliché visual, aparece en la misma foto dos niñas visiblemente condicionadas por los adultos para levantar el pulgar y un menor más independiente mirando al horizonte fuera de campo en señal de independencia. Espero no haya sufrido la reprimenda “cuidadora” de su madre.

En conclusión, a través de la imagen institucional se podría presumir que aquello que vemos comunica más sobre la imagen de la funcionaria Xinia Navarro y su equipo, que sobre el accionar institucional.

Parece necesario educar a la ciudadanía en la lectura y análisis de las imágenes públicas, así como la formulación de un código para el manejo de recursos y el uso de la imagen institucional bajo la premisa ética.

Como bien lo dijo el dramaturgo Ibsen en su momento pronosticando la catástrofe de una imagen amañada, falsa y carente de sentido, pero atractiva para los intereses electorales del partido al que pertenece la Navarro, “Mil imágenes no dejan la misma impresión profunda que una sola acción”.

Lástima ver que hay espacio para la imagen propia, el posicionamiento de una marca desteñida, que la imagen insensata de la muerte de un niño indígena donde no llegó la Tropa Social.

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