En medio de la diáspora de empresarios venezolanos con la llegada de Hugo Chávez al poder con su Revolución del Siglo XXI y la amenaza creciente de expropiaciones los Zubillaga, dueños de Farmatodo decidieron no salir corriendo y adaptarse a las condiciones del nuevo régimen al que Nicolás Maduro le dio continuidad. Finalmente, la demanda de medicamentos así como la de los alimentos y productos de primera necesidad nunca se frenará en un país de casi 50 millones de habitantes como es Venezuela.
Su análisis y cálculo empresarial resultó correcto y han permanecido allí con sus ventas en alza, igual que en Colombia donde tienen muchas más que un centenar de tiendas con el formato 24 horas donde compiten con la chilena Cruz Verde y la red de pequeñas droguerías asociadas en Coopidrogas. Y es precisamente su presencia y oferta abierta al público en momentos de incertidumbre como el actual que vive Venezuela con la detención del Presidente Maduro y su esposa, la que le ha dado fortaleza como marca y arraigo entre los venezolanos. Igual que en los supermercados son largas las colas de gente buscando aprovisionarse ante una eventual crisis o escasez de medicamentos o de alimentos.
Un negocio de familia que no ha hecho otra cosa que crecer
Antes de la llegada de Hugo Chávez a Venezuela, Farmatodo era la tercera empresa más grande de Venezuela. Tras la muerte de su padre Teodoro Zubillaga en 1976, su hijo Rafael Teodoro tomó las riendas del negocio familiar: una cadena de farmacias de autoservicio que había nacido sesenta años atrás en el estado de Lara, Venezuela. Fundada cincuenta años atrás por su abuelo. Tenía 24 años y dos años después su hermano Bernardo se unió al desafío familiar. No solo mantener la cadena sino hacerla crecer.
En 1985 la empresa de los Zubillaga era el primer negocio de autoservicio de Venezuela. Fue entonces cuando decidió rebautizarla: Farmatodo. En ese año dejó de ser una simple cadena de farmacias para vender miscelánea, productos de uso diario, artículos de belleza. El experimento fue un éxito que se consolidaría aún más con el concepto de ventas de 24 horas todos los días del año y estacionamiento gratis.
Los campanazos del avance del socialismo en Venezuela y las pretensiones de Hugo Chávez de expropiar compañías rentables para obtener recursos para sus promesas populistas de cara a la Revolución Bolivariana, forzó a Rafael a mirar otros horizontes. Sintió la amenaza contra su negocio. Sin embargo, nunca cerraría las puertas de su negocio en su tierra, donde había nacido. Aguantó. Su negocio iba viento en popa con 170 establecimientos, tenía 60 mil empleados, era la primera empresa en venta al detal y la segunda en ingresos generados. La familia salió del país, Rafael Zubillaga se instaló en España y Colombia entró en su radar. Colombia entró en el radar y en el 2007 comenzó la internacionalización de Farmatodo.
Avanzada hacia Colombia para no ahogarse en Venezuela
El primero de los Zubillaga en aterrizar en Colombia fue Teodoro el hijo menor que hoy preside el mega negocio en Colombia. El plan era no empezar de ceros, así que encontraron una oportunidad con la adquisición de cadena de farmacias argentina Farmacity que cinco años atrás había llegado a Bogotá.
El viento voló a favor su fortaleza está en la conquista de las capitales del país con locales en Bogotá, Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Cali Valledupar, Villavicencio, Bucaramanga, Cúcuta y Montería, con otras ciudades intermedias en plan al tiempo que fortalecen las ventas canales virtuales, con entrega de productos a domicilio.
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La persecución tocó la puerta de los ejecutivos de la cadena de droguerías
La relación de los Zubillaga con el gobierno socialista que empezó con Chávez y continuó Maduro no ha sido fácil. En febrero del 2015 sintió el primer zarpazo. El gobierno dio la orden de intervenir la cadena y detener al presidente ejecutivo de Farmatodo, Pedro Luis Angarita, y al gerente Agustín Antonio Álvarez.
Permanecieron presos 44 días en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en Caracas, responsabilizados del desabastecimiento de medicamentos que vive desde el 2014 Venezuela. La condición para dejarlos libres fue una sola: no podrían salir del país.
Este fue el primero de varios ataques con intimidaciones pero también detenciones a gerentes de tiendas. En agosto de 2018, el presidente Nicolás Maduro, pidió a su Ministro de comercio Interior, aplicar mano de hierro e ir con todo contra la red de farmacias Farmatodo, ante el supuesto delito de especulación, y lo dijo en una cadena de comunicación pública. “He sabido que están especulando terriblemente en Farmatodo, me han dicho que Farmatodo es un asalto a mano armada contra el pueblo”, dijo Maduro en un acto transmitido por radio y televisión.
Argentina entró en el horizonte
Sin dejarse amedrentar por la situación en su país, no perdieron de vista su plan de internacionalización y en enero de 2019 el propio Rafael Zubillaga ubicó dos locales en Buenos Aires para probar el mercado argentino. La ley le exigía asociarse con país asociarse con farmacéuticos argentinos y así entró al cono sur. En el horizonte sigue México y Perú.
El plan sigue su marcha sin abandonar Venezuela donde tienen 170 locales abiertos que se han vuelto una referencia obligada de los venezolanos sobre todo en momento de crisis o incertidumbre, como el que están atravesando en este momento, cuando la vicepresidente Delcy Rodríguez toma las riendas de su país con la presión norteamericana encima y parecería estar forzada a apoyar la empresa privada y no seguir intimidándola. Otras aires pueden soplar para los Zubillaga que le han apostado a su país y han sabido esperar.
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