La realidad detrás de los discursos políticos

“Una de las formas de reproducir el consenso es creando modelos mentales a través de la propaganda”

Por: Hernando Copete Ortiz
junio 30, 2021
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La realidad detrás de los discursos políticos
Foto: Pixabay

Creo que con este contenido nos complementamos frente a la percepción de la verdadera realidad con el Doctor José Gregorio Hernández y su artículo La apariencia sobre la realidad, publicado en El Nuevo Siglo el 16 de junio de 2021.

A las personas se les puede eliminar sus cualidades físicas, psicológicas, valores, emociones y toda otra característica que posee como ser humano, para descalificarlo o negar sus competencias, valores, principios y de esta manera poder justificar las sanciones, penas, castigos, aislamiento o muerte social (no reconocerlo). En este orden de ideas se podría decir que el verbo (palabra) se hizo carne (Juan 1 versículo 14). En consecuencia, el lenguaje y su semántica, contribuye a estimular la barbarie (Cohen, Esther[1]). La repetición hace que las personas que lo escucha, se les introyecte, y los adopte (su interpretación) en forma mecánica e inconsciente. Aquí surge la perdida de la libertad.

Sin irnos tan lejos, el lenguaje del discurso por lo general utiliza el eufemismo para enmascarar realidades brutales, dolorosas, sangrientas, discriminatorias, censurables, excluyentes, falsas promesas, etc. Usa la repetición (frecuencia) para introyectar los términos o conceptos (representaciones) en las mentes colectivas.

Asocian los conceptos con otros tipos de interpretación (analogías), con el fin de lograr un cambio semántico, del concepto real, para modificar su valor positivo o negativo, dentro de un contexto o escenario establecido. Por ejemplo, las personas con color de piel negra, son calificadas como esclavos, pobres, ignorantes, existen para ser subordinados, etc. Calificativos que varían dependiendo de la cultura. Se califican por su color de piel y no por su esencia de ser humano. El concepto de vándalo, lo asocian o relacionan con un criminal, delincuente, guerrillero. El héroe, con una persona entregada a su servicio, comprometido, capaz, sacrificado (arriesga su vida), profesional. El Inmigrante, con pobre, delincuente, ignorante, analfabeta, tercermundista. Son formas de ocultar la realidad, la verdad. Es una nueva vestimenta, si se puede hacer esta comparación, que se le pone a la palabra.

Se le califica de negro, no por su etnia o raza, sino por ofender, descalificarlo o discriminarlo. Una analogía es la que alguien manifiesta, que a él no le duele la grosería que le expresan, sino el tonito con que se la dicen; se le llama vándalo, sin evidenciar si realmente lo es, con el fin de dañar su imagen, incriminarlo y generalizar el acto; se le asigna el calificativo de héroe, para ocultar sus comportamientos, contrarios a las leyes y normas sociales establecidas; se le denomina inmigrante, de manera peyorativa, con el fin de aislarlo, discriminarlo y hacer sentir a la comunidad que esta persona no debe ser parte de “nuestra sociedad”.

El filólogo y profesor Victor Klemperer, judío, en unos apartes de su libro LTI La lengua del Tercer Reich escribió: Se trataba, con esta estrategia, de llevar al individuo a un estado de pasividad total donde la lengua ya no servía para ejercer un trabajo de pensamiento, sino para paralizar cualquier intento de reflexión”.

Podríamos decir que la relación dialéctica (Hegel) entre los conceptos, lo que busca es un aprendizaje, por asociación (condicionamiento operante). Como, por ejemplo: orden – reflexión, grito – conversación, lenguaje manipulador – lenguaje racional, actuar – reflexionar, pensamiento individual – pensamiento colectivo, fanatismo – argumentación; etc. Estos conceptos que son opuestos, frente a ellos, lo que se pretende es utilizar el más adecuado a la situación social, en la que se ve involucrada la ciudadanía e incrementar la probabilidad de que la persona introyecte en su pensamiento el concepto seleccionado y actúe o reaccione, más en forma reactiva, autómata; que en forma racional. En otras palabras, es una forma de narcotizar la personalidad del ciudadano y acabar con su reflexión, análisis, comprensión del entorno, la compasión, empatía, altruismo, tolerancia, etc. Es entablar una relación no contraria y complementaria, sino una relación antagónica. Estás conmigo o contra mí.

En consecuencia, los modelos mentales (psicología cognitiva) son las representaciones cognitivas que explican la interpretación de los contenidos de un discurso por parte de su interprete y pueden estar sustentados por las vivencias personales (acciones, acontecimientos), o por la capacidad coercitiva del orador o emisor.

Por ello en el lenguaje de sus discursos la violencia se puede identificar como cualquier tipo de violación del ser humano, a través de medios físicos, simbólicos o psicológicos, y su materialización puede ser personal o institucional y de forma abierta o encubierta.

Desde otra perspectiva, esta puede ser ejercida por una persona, grupo de personas, pertenecientes a una institución pública, privada o clandestina, acción que se ejerce sobre personas aisladas, grupos, organizaciones sociales, etcétera, cuyo modus operandi puede ser puntual, direccionado o sistemático, cuyo fin es que se evidencie de forma abierta o simbólicamente, para producir el daño físico, psicológico o moral del opositor, contrario, antagónico, o simplemente el otro.

El discurso, por lo tanto, es un relato, un tema (forma de crear, reproducir, argumentar y legitimar una acción) el cual tiene un fin político, social, científico, académico, etc. Si el tema es la violencia, se usa como forma de sometimiento, acoso, discriminación, autodefensa, censura, descalificación o justificación de la acción violenta (verbal o física). El objetivo es generar, fomentar y establecer actitudes hostiles hacia determinadas personas, grupos, organizaciones, bien por su identidad étnica, nacionalidad, ideología, liderazgo, rol, tipo de creencia religiosa, estatus social, etc.

Estas situaciones pueden dejar dos tipos de daño, tal y como los clasifican Henry y Milovanovic[2]. Unos se pueden clasificar como daños de reducción, donde la víctima es la que padece una pérdida o lesión inmediata: física, material, psicológica (trastorno mental), estatus, etc.; y daños de represión, que se refieren, a: donde el poder (su abuso) es utilizado para restringir futuras aspiraciones que desea todo ser humano y de su libre desarrollo de la personalidad (libertad): libertad ideológica, discriminación social, racismo, represión laboral, represión social, etc. Dicho de otra manera, es el surgimiento de los crímenes por consenso, apatía, por conflicto, por desviaciones sociales o por su distanciamiento (individualismo).

“Una de las formas de reproducir el consenso es creando modelos mentales a través de la propaganda”[3]. De allí surgen los seguidores dogmáticos, fanáticos, creyentes, negacionistas, autómatas.

En síntesis, los modelos mentales que se les introyecta a la población dependen de 1. ¿Qué se publica?, cuál es el tema a divulgar y generalizar; 2. ¿Cómo se pública?, es decir qué tipos de conceptos, imágenes, videos y sus asociaciones con otros conceptos negativos, que ocultan la verdad, argumentando con ejemplos; se les allega a la ciudadanía y 3. ¿Quién lo debe publicar?, es decir, cuáles son los medios de divulgación, más populares y con mayor acceso, de acuerdo con estudios estadísticos de los medios más leídos, y quién es su autor; quién por su rol, popularidad, imagen, gestión pública identificada, ética, moral, fortalece le da peso a lo que se le quiere poner en conocimiento a las personas.

[1] Cohen, Esther. El poder silencioso del nazismo: la lengua del Tercer Reich. Dialnet-ElPoderSilenciosoDelNazismo-2728539.pdf

[2] Henry, S. y Milovanovic, D. (2000). Constitutive Criminology: Origins, Core Concepts, and Evaluation. Social Justice: a Journal of Crime, Conflict and World Order, 27(2), 268-290.

[3] Recalde Monserrat y Vázquez Rozas, Victoria. Discurso y violencia. De la lengua del Tercer Reich a nuestros días. Universidad de Santiago de Compostela. Discurso_y_violencia._De_La_Lengua_del_T.pdf (usc.es)

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