La peluquera del cáncer

Una visita al Instituto Nacional de Cancerología le cambió la vida a Adriana Rodríguez: se inspiró para crear una fundación que trabaja con niños que sufren esta enfermedad

Por: Lays Balli
Abril 15, 2019
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La peluquera del cáncer

En Colombia se reportan 63.000 nuevos casos de cáncer cada año. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, durante 2018 más de 18 millones de personas fueron diagnosticadas con esta enfermedad, encontrándose cada vez más casos en personas jóvenes y en niños.

Adriana Rodríguez no tiene cáncer y no sabe si fue Dios o qué tipo de poder divino el que la hizo desistir de irse a vivir a Brasil y más bien quedarse estudiando peluquería. Para ese momento ya había tratado de estudiar publicidad y contaduría, ninguna de las dos la convenció. Pero es que como ella dice por ahí no estaba su camino.

Mi Querido Emmanuel es el nombre de la fundación con la que empezó hace 5 años, luego de hacer la primera visita al Instituto Nacional de Cancerología. Un día la llevaron como voluntaria para hacerle pintucaritas a los niños que estaban en tratamiento por cáncer, ya nunca más se fue. De hecho, cada día vuelve, a visitarlos, a llevarles juguetes, a reemplazar a los papás cuando tienen que salir a hacer alguna vuelta y a cortarles el pelo cuando empiezan sus quimioterapias.

La vida de esta peluquera del cáncer se mueve con una gran carga de optimismo, con la intención de que cada día los pacientes del instituto estén lo mejor posible. Recuerda con cariño a cada uno de los niños que perdieron la lucha contra el cáncer, pero con igual amor cada sonrisa que ha logrado sacar cuando les entrega una peluca.

Y es que ese es otro de sus fuertes, fabrica pelucas. Ya lleva 100. Hacerlas es un proceso que implica hacer jornadas de donación, seleccionar el pelo para que sea lo más parecido en color y textura, luego debe coserlo, lavarlo y peinarlo. Cada peluca requiere de 2 a 3 coletas de pelo, con un largo ideal de 25 cm de largo.

Dice Adriana que no es cierto que quienes tienen el pelo tinturado no puedan donar, ella lo recibe sin problema. También nos aclaró que siendo las pelucas de pelo natural se puede secar con secador, peinar con plancha y también se puede tinturar. En cuanto al cuidado, se lavan una vez al mes con champú y acondicionador.

Esta labor, la de devolver sonrisas a mujeres y niños llamó la atención de empresarios de la confección nacional que decidieron unirse a la causa y apoyar la labor de la fundación. Pilar Bonilla, encargada del Área de Responsabilidad Social del GranSan, nos contó que no se trata solo de entregar dinero, se trata de dejar una huella más duradera. “Lo que queremos es ayudar a cambiar vidas”.

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