La paz está a la vuelta de la mata
Opinión

La paz está a la vuelta de la mata

Por:
agosto 03, 2015
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2orillas.

Tanto el presidente Santos como las Farc tienen afán de que la negociación de La Habana culmine lo más pronto posible, solo que cada uno administra de manera distinta los tiempos, su angustia y las estrategias para lograrlo.

Para el presidente Santos la paz está a la vuelta de la esquina. Para las Farc la paz está a la vuelta de la mata.

“A la vuelta de la esquina” para un bogotano significa que está ahí no más, cerquita. Para un colombiano del campo, “a la vuelta de la mata” también significa que está ahí, pero no tan cerquita, aun hay que caminar un trecho más largo.

Santos, como buen cachaco, quiere una “paz exprés”, rapidita, de afán, de una, económica, para Navidad. Es la urgencia comprensible de un gobierno que prometió conquistar la paz en un cuatrienio y necesitó reelegirse para lograrla, en medio de grandes afujías electorales. Un gobierno urgido de presentar resultados para neutralizar el desencanto entre los colombianos y debilitar el poder político del uribismo, la principal fuerza de oposición a la paz y a su gobierno, con un no despreciable respaldo del 45 % en las urnas.

Los tiempos de las Farc son los heredados de Tirofijo: los de la paciente espera, los del campesino astuto y desconfiado, la dilación, sin afanes, con una infinita capacidad para esperar. Del paso a paso. Como ningún otro, las Farc saben el significado de la expresión “a la vuelta de la mata”: cerca, pero lejitos. Con medio siglo de existencia y la experiencia acumulada en varias negociaciones de paz, pragmáticamente saben que la firma de la paz no será en diciembre, que su próxima Navidad no será citadina.

Tienen claro que “la divergencia entre las élites políticas que representan Uribe y Santos determina el grado de confianza en las negociaciones de paz y el nivel de incertidumbre sobre el alcance de los acuerdos. En esa dinámica, el marco del acuerdo se estrecha, al igual que las expectativas ciudadanas. El riesgo de firmar un acuerdo sin consenso entre las élites (y, por ende, en la opinión pública que las sigue) le dificulta al Estado cumplir lo que se pacte. El efecto en la guerrilla de esa división es que también profundiza su desconfianza en el proceso, en la medida que ve débil al Gobierno o divididas a las élites para cumplir lo acordado. Las dos partes pierden confianza y los hechos de violencia en ese contexto cobran dimensión inmensa en los medios, y son los guerreristas de ambos bandos quienes imponen la agenda que puede llevar al fin de las negociaciones”.

Las Farc tienen afán pero de manera realista saben también que en los puntos pendientes está el meollo problema. Que está en juego cincuenta años de existencia y su futuro como alternativa política.

El inocultable deterioro de la credibilidad en el proceso de paz ha obligado a las partes a enviar el mensaje de una paz pronta. Según la última Gran Encuesta solo un 29 % se declara optimista sobre el proceso de paz de La Habana, mientras un 69 % se declara pesimista. La favorabilidad del presidente se mantiene también en un 29 %. Cunde el “pesimismo desbordado”.

De las amenazas reiteradas de culminar con las negociaciones, el gobierno ha optado por fijar un plazo de cuatro meses para revisar si continúa o no con las conversaciones y ha insistido en su propósito de “agilizar la construcción de acuerdos sobre todos los aspectos restantes de la Agenda del Acuerdo General; hacer todos los esfuerzos necesarios para llegar sin demoras a la firma del Acuerdo Final, para lo cual cambiamos la metodología por la de un trabajo técnico, continuo y simultáneo sobre los puntos centrales de la Agenda, a la vez que se construyen acuerdos en la Mesa. Acordar sin demoras los términos del Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de Armas, incluyendo el sistema de monitoreo y verificación”. Una manera inteligente de presionar sin los riesgos del ultimátum. Las Farc le han cogido la mano a la propuesta.

Hace justamente un año, ante los anuncios de la firma de paz en diciembre de 2014, Timochenko respondió al presidente Santos: “Me temo que no. Desde luego que todos quisiéramos que las cosas se dieran lo más pronto posible, pero ello no excluye que las miremos con objetividad. La Comisión Histórica (acordada por la Mesa de Negociación) se encargará de elaborar la reconstrucción del conflicto en un plazo que está establecido en cuatro meses a partir del 21 de agosto. Lo que ella produzca será insumo para la discusión del punto sobre víctimas en La Mesa. Así que si solo tenemos en cuenta eso, es fácil concluir que los plazos para este año no dan. Debe tenerse en cuenta también que el tema de la dejación de armas y el cese bilateral del fuego no van a ser sencillos”. El tiempo y el trascurrir de las negociaciones terminaron por darle la razón al jefe máximo de las Farc.

Desde el primer día de las negociaciones las Farc han insistido en la necesidad de un cese bilateral de hostilidades De los pedidos en la mesa de negociaciones pasaron a las acciones de sabotaje económico y el ataque a la fuerza pública, como lo evidencias las acciones sistemáticas realizadas en junio y julio contra los oleoductos de Caño Limón-Coveñas y el Andino en el Putumayo. Las acciones de sabotaje han tenido alto costo político para la credibilidad de las Farc y en especial para el proceso de paz. Costos y resultados previsibles de la negociación en medio del conflicto

La paz no está a la vuelta de la esquina, pues de todos es conocido que los cuatro acuerdos parciales se han firmado en el entendido que cada uno de ellos tiene puntos de desacuerdo que están en la “carpeta de los pendientes”, a la espera de retomarlos. Asuntos como las zonas de reserva campesina, asamblea constituyente o referendo, garantías políticas para la participación política, penas carcelarias o no para los jefes máximos de las Farc, forman parte, entre otros, de los grandes desacuerdos aún por resolver.

Con el mismo entusiasmo que se pregona que la paz está cerca, las partes deberían pactar un cese al fuego bilateral con veeduría internacional. El acuerdo conjunto para desescalar el conflicto, cese al fuego unilateral de las Farc y suspensión de los bombarderos, es un paso en la dirección correcta. Un mensaje de que las dos partes están de verdad interesadas en el fin del conflicto, única manera de recuperar la confianza perdida en el proceso de paz por parte del 70 % de los colombianos.

Sigue a Las2orillas.co en Google News
-.
0
¿En el 2021, un año más sin ir al colegio?

¿En el 2021, un año más sin ir al colegio?

De la vieja pizarra a la pizarra digital

De la vieja pizarra a la pizarra digital

Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus
--Publicidad--