Opinión

La Mano Negra…

Los deseos de venganza, las envidias, las heridas, mantienen vivita esta cultura criminal con grupos de diversos pelambres para revertir decisiones, pagar favores, invadir, violar, expulsar, asesinar a quien incomode

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junio 13, 2019
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La Mano Negra…
Ilustración: semana.com

Desde joven escuchaba sobre la denominación de ese grupo sistémico y siniestro; una alianza de vieja data entre poderosos y bandidos, para hacer limpieza de “menesterosos”, para arrebatar tierras e imponer la “ley del balín”. Quienes para defender sus intereses, recurrían a estos poderes subrepticios, clandestinos y oscuros, contaban con patente criminal, para asesinar a quienes se atravesaran por delante.

Barrancabermeja y el Magdalena Medio, fueron escenarios de noticias, donde más actuaban las falanges de La Mano Negra: atacaba sindicalistas, auxiliadores de las guerrillas, campesinos y gente vulnerable, sin discriminar entre mujeres y hombres. El poder de esta caterva, creció en Colombia fruto del narcotráfico, de la incapacidad institucional y por la maliciosa aceptación de reductos complacientes de nuestra sociedad, que veían la posibilidad de ajustar cuentas, de hacer justicia por sus propias manos.

Creció La Mano Negra, como plaga, sometiendo la ética, para que aprobara su existencia y sus tesis: hay malos que son buenos; por eso el “enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

Este proverbio, árabe o chino, desarrolla un concepto criminal: cuando dos partes tienen un enemigo en común..., desde la época de las cavernas, se unían para obtener una victoria, contra quien ambas jaurías, poseían intereses comunes.

Se aprobó este apotegma entre señales silenciosas, entre risas maliciosas, entre la aceptación maquiavélica, en la oscuridad donde hay flaca eficiencia institucional; quien se hace el de la vista gorda, es también solidario con silencio sepulcral.

La Mano Negra se expandió como cultura criminal, por todas las extremidades y rincones del cuerpo de Colombia; los deseos de venganza, las envidias, las heridas que no cierran por causa del espiral violento, la mantienen vivita y coleando; en esta coyuntura de la vida nacional, se sigue expresando como instrumento para revertir decisiones, pagar favores, invadir, violar, expulsar, desplazar, y asesinar a quien incomode.

No puede calificarse como exclusiva tendencia de la extrema derecha en Colombia, pues también la extrema izquierda actúa con similares características: a mansalva, difundiendo panfletos, enviando sufragios y coronas de flores, amenazando por celular, extorsionando, estafando, comprando armas con dineros del narcotráfico.

La Mano Negra, mata porque le gusta matar, porque sabe que no la cogen, tiene amigos poderosos, contrata especialistas en defender lo indefendible, tiene sus huellas llenas del cáncer que produce el dinero sucio, cuenta con  el poder tenebroso de los sacrificios de la brujería.

Las actuaciones de La Mano Negra tienen otro asunto que las caracteriza: sus crímenes terminan en el plano de las hipótesis, porque actúa con inteligencia para desviar la atención de las autoridades, para confundir, para echar las culpas a cualquier enemigo; al final, nadie sabe, nadie responde, nadie resulta condenado.

¿Cuáles son los motivos para que sigan asesinando? la gente vulnerable señala que: falta capacidad institucional para ejercer control del territorio, faltan estrategias preventivas, falta protección sobre núcleos poblacionales, donde existe gente que piensa distinto, de quien ejerce el poder armado ilegal.

La impunidad es la marca registrada de La Mano Negra, desde la Guerra de los Mil Días, quizás el sacrificio más grande de vidas en Colombia, hasta nuestros días, esta práctica criminal, ha sufrido mutaciones asombrosas.

Se siguen paseando por donde no existe autoridad y se han transformado en un manojo de grupos ilegales, con nombres de diverso pelambre: Disidencias de las Farc, Eln, Epl, Clan del Golfo, Águilas Negras, Bloque Libertadores del Vichada, Autodefensas Gaitanistas, Los Puntilleros, Los Caqueteños, Los Botalones, Los Rastrojos, Los Costeños, Los Pelusos, La Cordillera, La Constru, Los Pachenca, La Empresa, El Clan Isaza, Rastrojos, Caparrapos; hasta un puñado de agentes estatales, empresarios, privados, terceros, líderes, y un largo etcétera, han tenido que ver con los dedos de La Mano Negra.

Entre todos han dejado 8.074.272 víctimas, durante las disputa de poderes sobre amplios territorios casi inexpugnables. 4.750 líderes sociales fueron asesinados por La Mano Negra, en los últimos 30 años, según la Defensoría del Pueblo.

Mientras siga la indolencia, mientras las estrategias sean más reactivas que preventivas, mientras las instituciones estatales no incursionen con bienestar, desarrollo y educación sobre los rincones más profundos de la geografía y la periferia de nuestras ciudades..., hasta tanto las autoridades no le pongan huesos y carne, a La Mano Negra, ella seguirá silente, esperando que alguien la contrate, para borrar de la faz de la tierra, a más colombianos; y seguirá dispuesta a resolver cualquier disputa, como desde siempre aprendió a hacerlo: a punta de sangre y fuego.

https://twitter.com/rafacolontorres

 

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