La lenta degradación del vallenato

Con el afán de vender, se produce música sin contenido, por lo cual el vallenato ha venido perdiendo su esencia, matando la poesía que había en ella

Por: Albeiro Arciniegas
marzo 18, 2020
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La lenta degradación del vallenato

Marcos Díaz se volaba del colegio para irse detrás de una caja o un acordeón atraído por su vocación de auténtico vallenato. Nacido en El Molino, Guajira, es un compositor e intérprete que fue corista de Rafael Orozco, Los Hermanos Merino y Beto Zabaleta, para terminar convertido en la voz líder de la agrupación musical Los Pechichones.

Después de grabar con casi todos los grupos vallenatos fue llamado por una casa disquera del país con la que, al lado de Jesualdo Bolaños, el acordeonista de Villanueva, grabó éxitos como Un motivo y La va a perder. Ganador de dos Congos de Oro en Barranquilla y muchos otros reconocimientos lo acompañaron también en la grabación de sus temas musicales los acordeonistas Orangel “El Pangue” Maestre y Juancho Rois.

Con Los Pechichones, agrupación que se formó en una parranda, impuso canciones muy conocidas como la clásica Me vieron llorando, tema que en un comienzo iba a ser grabado por Rafael Orozco. Luego se produce Por amor, éxito rotundo en Colombia y el exterior y toda la producción musical que hizo de Los Pechichones una de las agrupaciones más queridas por la fanaticada de la música de acordeón.

“Son más de treinta años que llevo haciendo música”, dice el maestro Marcos Díaz, quien agrega que el vallenato está cediendo espacio porque, “al buen vallenato lo han comercializado y lo han dañado. Ya no se hacen esas canciones que llevaban poesía e historia, ese contenido con el cual enamorábamos y galanteábamos a una mujer con frases bonitas y que llegaban al alma”.

“Hoy en día hay irrespeto en la mayoría de las canciones, un irrespeto hacia la mujer con palabras que no deberían estar en un tema musical y lo hacen por un aspecto comercial, eco del lenguaje que se está manejando en la actualidad y ya no se ven esas canciones de ese vallenato elegante, de poesía. La comercialización lo ha dañado todo”, explica.

Es quizá por eso que hace rato no hay un éxito importante en la música vallenata que está cediendo terreno ante otros géneros musicales, “pues los grupos nuevos se han dedicado a grabar música de brincoleo, de recocha y nada que sirva o tenga contenido”, agrega.

Para el maestro Marcos Díaz es importante que el vallenato clásico siga dando de qué hablar y no pierda vigencia y, así, en el 2019 lanzó una nueva producción donde se encuentran temas como Mis dos amores, letra y melodía que exaltan el amor a la esposa y a la hija, al núcleo familiar con una letra repleta de lirismo. Marcos Díaz predica y enseña con el ejemplo y sigue viviendo en Barranquilla cosechando el cariño y el reconocimiento de la gente.

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