Texto escrito por: Germán Peña Córdoba
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La arquitecta paisajista Lida Caldas de Borreroy su esposo el Arquitecto Harold Borrero Urrutia, Caleños raizales, fueron quienes desde el diseño Arquitectónico y el diseño Paisajístico, crearon en la década de los años 60's, un ambiente agradable en el barrio el Lido, que tuvo como resultado un microclima generalizado en sus vías. Hoy este tradicional barrio Caleño se distingue por su exuberante arborización que se complementa con la sueve brisa que baja rauda por el Cañón del Dagua, llega al piedemonte Caleño y se expande por toda la cuidad
Hoy, tristemente observamos que esos valores paisajísticos qué imprimieron en el barrio los esposos Borrero, eméritos profesores de la facultad de Arquitectura de Univalle, aparecen invertidos en su esencia: el lote sobre la Cra 50 de 3,5 hectáreas donde antes se localizaba "la Carpa de la 50" y que después de su desmonte, entendíamos qué dicho lote estaba destinado a la construcción de un parque lineal, hoy es un impresionante deposito de escombros, creado después del terremoto, que tristemente dejó a muchas familias sin techo. Advertir sobre una posible emergencia sanitaria en el sector, no nos hace insolidarios.
Nadie nos explica cual es el futuro de la anti técnica actividad que allí se desarrolla.
Si comenzamos por su localización, se concluye que su uso es inadecuado para depositar escombros. El barrio el Lido y su entorno, es un sector residencial donde habita mucha gente de la tercera edad y existe a pocos metros de la nueva escombrera Unidades Residenciales, vivienda unifamiliar, comercio, establecimientos escolares como el Colegio Eustaquio Palacios y, el Colegio Juana Caicedo. Paradójicamente, también existe un gran establecimiento de salud.
Con lo anterior la salud de los habitantes del Lido y su entorno se encuentra seriamente amenazada.
El 10 de Septiembre cumplimos un mes del fatídico suceso. Los habitantes del barrio el Lido entendimos en su momento la solidaridad que había que expresar con la población afectada por el sismo y de hecho el barrio sufrió afectaciones. En su momento, y contra toda evidencia técnica, tácitamente se aceptó la determinación de la SAE, (que son los administradores el lote y la alcaldía de Cali) de darle uso de escombrera al lote referido, sin saber si esto seria un uso pasajero o se convertiría en un uso permanente.
Lo que a estas alturas, no se tiene claro, es por que nadie de estas entidades no brindan explicación, si esta germinación (a pesar del daño ambiental que causa) se convirtió en algo permanente. Los habitantes de la Comuna 19 no sabemos cual es nuestro futuro ambiental o si seguiremos aspirando el material particulado que genera la polvareda que despide cada descarga de decenas de volquetas que llegan repletas de escombros.
Es un absoluto misterio cual será el futuro qué nos depara a los habitantes del barrio El Lido. Aparte de la reforma al POT qué como espada de Damocles pende sobre nuestras cabezas y sobre nuestro patrimonio. Sabemos que en Octubre se definirá en el Concejo de Cali. una reforma que le dará prelación al uso comercial, sobre el uso de vivienda, y por supuesto los mas afectados seremos los que habitamos en conjuntos residenciales, qué somos un grupo significativo.
Mientras tanto, desde la ventana de mi apartamento en un tercer piso, observo la nube de polvo que sube como espuma, cuando se ejecuta cada descarga de las volquetas de 8 metros cúbicos, incrementándose así los 25.000 metros cúbicos ya depositados. Lo que esta ocurriendo ante nuestros ojos no tiene dolientes, la indiferencia de los habitantes del barrio el Lido y sus alrededores hiela la sangre. Nadie dimensiona el gran problema de salud pública, que se nos puede venir encima, si seguimos aspirando esos gérmenes qué contaminan el aire que respiramos.
¡Amanecerá y veremos!
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