El centro histórico de Santa Marta es una joya escondida con casas coloniales y republicanas de gran valor arquitectónico e histórico. Buena parte de éstas fueron construidas vecinas a la Catedral, una de las primeras construidas en América del sur, la actual es del siglo XVIII y en su cripta y naves descansan los restos de Rodrigo de Bastidas, fundador de la ciudad y durante años reposaron los restos del Libertador Simón Bolívar que fue velado precisamente en una de las casonas que aún están en pie y donde ahora está el Museo del oro Tayrona.
Otra de éstas es la Casa Madame Augustine, también del siglo VIII y ha logrado mantenerse en pie y es precisamente la que será restaurada. Fue construida aproximadamente en 1745, como residencia. Su arquitectura corresponde a la llamada “casa alta”, de dos pisos, una tipología que podía expresar la posición social de privilegio de sus propietarios. La distribución se organiza alrededor de un patio central y un traspatio. Tiene corredores amplios, muros gruesos y techos altos, elementos que ayudaban a mantener frescos los espacios frente al clima cálido. En la azotea, el mirador permitía observar el entorno urbano y marino.
En 1825 fue adquirida por Marcelo Mathieu, empresario y comerciante suizo que se estableció en Santa Marta con su esposa, la francesa Ana Joseline Henríquez Ludon. Según la tradición local, la mujer llamó la atención de los samarios, que comenzaron a llamarla “Madame Agustine”, en alusión a una princesa francesa. Con el tiempo, el apodo identificó también la casona de balcones.

La dama francesa esposa de Mathieu tiene una historia particular porque es especialmente recordada por su supuesto vínculo sentimental con el médico Alejandro Próspero Révérend, quien llegó a Santa Marta el 24 de julio de 1824, y pocos meses después fue nombrado médico oficial del ayuntamiento. Fue quien atendió a Simón Bolívar y certificó su fallecimiento.
En la ciudad circularon versiones sobre una supuesta relación amorosa entre Révérend y la esposa del próspero comerciante Marcelo Mathieu quien adquirió la casa. Los comentarios hablaban de una aventura, aunque no hay documentos que permitan confirmar esa historia. Según el relato popular, quienes pasaban frente a la mansión cantaban: “Pío, pío, gavilán, Madame Agustine, Monsieur Révérend”. La copla habría alimentado las bromas de la época. Pese a los rumores, los documentos conocidos no registran un divorcio entre Mathieu y Henríquez Ludon.
La trayectoria de Mathieu no se limitó al comercio. En 1835 se desempeñó como tesorero provincial y, un año después, amplió sus negocios con representantes del Caribe insular y mercados de Francia, Curazao, Jamaica y Saint Thomas. Se integró a la élite económica y a los círculos sociales y gubernamentales de Santa Marta. Con el paso del tiempo, sin embargo, se perdió el rastro preciso de la propiedad y de sus ocupantes.
Muchos usos en el siglo XX pero también mucho descuido y deterioro
Durante el siglo XX, la casa tuvo usos institucionales y turísticos. Allí funcionaron entidades como la Empresa Turística Promocional de Santa Marta y la Oficina de Turismo. Más adelante quedó sin ocupación permanente y comenzó un periodo de abandono que agravó sus condiciones físicas. La falta de mantenimiento y el uso irregular de sus espacios evidenciaron los riesgos para esta construcción histórica del centro.
Entre 2022 y 2025, el deterioro se hizo especialmente visible. El inmueble fue señalado por abandono, saqueo y afectación estructural, y se convirtió en una advertencia sobre la vulnerabilidad del patrimonio arquitectónico del centro histórico. La situación reavivó la discusión sobre la necesidad de proteger las edificaciones antiguas por su valor arquitectónico y por los relatos sociales y culturales que conservan.
En 2026, la Administración distrital anunció acciones para recuperar la Casa Madame Augustine y adecuarla para su nueva función. La intervención busca detener el deterioro y darle un uso público e institucional. La fecha de entrega está pendiente de definición; el inicio de operaciones de la sede internacional dependerá del avance de los trabajos.
La recuperación representa una oportunidad para devolverle presencia a un edificio que ha acompañado distintos momentos de la historia samaria. De residencia colonial a sede turística y posible centro de cooperación internacional. Su futuro dependerá de que la restauración dé paso a un cuidado sostenido.
Durante años dejó de cumplir su función como residencia familiar y sufrió daños; incluso fue utilizada irregularmente como refugio por personas en condición de calle. Ante esa situación, la Alcaldía Distrital, encabezada por Carlos Pinedo Cuello, puso en marcha un plan para recuperar el inmueble y convertirlo en sede internacional de la Secretaría Técnica de la Alianza de Ciudades de América Latina, España y Portugal.

Foto: Alcaldía de Santa Marta
El respaldo financiero y técnico provendría del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), cuyo presidente ejecutivo es Sergio Díaz-Granados. Los trabajos comenzaron en octubre de 2026 con la instalación de un cerramiento de protección y labores preliminares. Aún no hay una fecha de finalización. La recuperación hace parte de un programa, financiado mediante un crédito de 20 millones de dólares de la CAF para rescatar monumentos históricos.
Al concluir las obras, la casa podría iniciar una nueva etapa: dejar atrás el abandono y convertirse en un espacio institucional de cooperación entre ciudades de América Latina, España y Portugal.
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