La medición de intención de voto fue financiada por RCN, lo que permite pensar que no es producto acomodado y sesgado del Pacto Histórico (PH), sino que sus resultados obedecen a una encuesta objetiva, con todos los requisitos técnicos necesarios para una medición real de la intención de voto.
A estas alturas de la campaña para las elecciones del 8 de marzo para Congreso y para las consultas presidenciales de Gran Consulta por Colombia y Pacto Amplio, se pueden sacar las siguientes consideraciones y conclusiones:
Lo más sobresaliente es que, en las encuestas anteriores del año pasado, la tendencia predominante es la que va adelante con Iván Cepeda Castro como candidato presidencial del PH, y en segundo lugar continúa Abelardo de la Espriella, candidato presidencial por firmas, que expresa los intereses de la ultraderecha colombiana: Cepeda 30 %, Abelardo 22 % y Paloma 3 %.
En la primera vuelta estarían Cepeda y Abelardo para la segunda vuelta, quedando rezagados Sergio Fajardo, que funge como representante del centro político del país, y Paloma Valencia, la candidata del Centro Democrático, lo que lleva a concluir que de nuevo se repite, en otras condiciones, la polarización profunda entre la izquierda y la derecha, dejando a un lado, sin ninguna posibilidad, a los sectores del centro.
Por supuesto que es mejor tener a De la Espriella como contendor en la segunda vuelta, porque este candidato amplía el espacio de participación de la izquierda democrática, que une a los sectores progresistas que votarían contra la extrema derecha, apoyando a Iván Cepeda.
Esta es la tendencia que se ha venido perfilando en las últimas encuestas y que se confirma ahora con la medición de la empresa encuestadora GAD3, financiada por RCN, a la cual hay que agregar las recientes medidas tomadas por el Gobierno, como el Decreto de Salario Mínimo Vital, que ascendió a 2 millones de pesos; la rebaja del precio de la gasolina; la supresión de algunos retenes; y, por supuesto, el bono pensional para la tercera edad, la Matrícula Cero, la entrega de tierras al campesino, el control de la inflación del 5,1 %, la rebaja del dólar a 3.700 pesos, el control del precio de la vivienda social a través de pesos y no del salario mínimo, el acuerdo con la CREG para la rebaja de las tarifas de los servicios públicos en la costa y en el interior, y los beneficios de la reforma laboral para los trabajadores, entre otras, lo que permite pensar que la base social del 30 % de votación se encuentra segura e inamovible y puede continuar creciendo y expandiéndose, superando el techo de la votación del PH.
Obviamente, a estos elementos que tocan directamente el bolsillo de la gente hay que agregar un hecho de trascendencia política en las relaciones con el gobierno de los Estados Unidos: la próxima reunión Trump–Petro en la primera semana de febrero, cuyos resultados van a incidir de manera significativa en los resultados electorales de las presidenciales de marzo, mayo y junio, lo mismo que para el Congreso, donde la muestra de la encuesta presenta al PH con un 23 % de favorabilidad, al Centro Democrático con un 15 %, al Partido Liberal con un 7 %, Cambio Radical con un 4 % y el Partido Conservador con un 2 %.
En la segunda vuelta, Cepeda tiene el 40 % de favorabilidad y De la Espriella el 32 %, pero no solamente en esta muestra de RCN, sino que también, en los últimos meses de 2025, en las mediciones de Invamer, Centro Nacional de Consultoría y Cifras y Conceptos, dan como preferente a Iván Cepeda, seguido de Abelardo de la Espriella.
De tal manera está la situación, amén de las multitudinarias concentraciones de apoyo a Iván Cepeda, que se puede decir sin temor a equivocarnos que la derecha más recalcitrante, con la caja de resonancia de los medios de comunicación, se apresta a inventar o, por lo menos, a tergiversar datos, informaciones y hechos imaginarios, con tal de desprestigiar, estigmatizar y sembrar el miedo, el desconcierto y la desinformación como medio de comunicación y de manipulación de los sentimientos y pasiones más belicosas, tal como ya empezaron a hacerlo con las supuestas donaciones a la campaña de Carolina Corcho para la consulta popular de octubre pasado.
Ahora solo falta la utilización de un discurso claro frente a la violencia y la inseguridad, que llegue a las capas medias de las grandes ciudades como una nueva política de la paz total para el Cauca y para el Catatumbo, que enfrente con decisión no solamente el diálogo y la negociación política, sino también la solución militar acompañada de planes, programas y políticas de desarrollo alternativo para las comunidades de estos territorios, con la institucionalidad correspondiente frente a la situación de atraso y pobreza de estas regiones, lo mismo que para la implementación de la paz urbana con la participación de la sociedad civil.
Obviamente, a los acuerdos de Petro con Trump hay que agregarles una política de convivencia pacífica para el desarrollo en la frontera colombo-venezolana, que sirva para combatir el narcotráfico y la minería ilegal, con acuerdos entre los dos gobiernos.
Así las cosas, el centro político de amplias capas medias desorganizadas y sin aparato político se va a dividir en la segunda vuelta, con un sector muy significativo y decisivo para darle el triunfo a Iván Cepeda, con un programa que cobije a los trabajadores formales e informales y a grandes sectores de las capas medias, con el modelo de un capitalismo democrático que genere empleo, industrialice el campo, controle el capital financiero y despliegue las transformaciones democráticas, luchando a fondo contra el Estado narcotraficante y la corrupción en las grandes esferas del poder.
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