Fui un niño afortunado. Mi Mamá, creía que la mejor herencia era una buena educación: “Emilio José” —me decía— “Lo que tengas en la cabeza, no lo perderás nunca”

 - La educación. Siempre la educación

Fui un niño afortunado. Mi Mamá, quien nos crió a mí y a mis hermanos, creía que la herencia más importante que nos dejaría era una buena educación:  “Emilio José” —me decía— “Lo que tengas dentro de la cabeza, no lo perderás nunca”.

No por ser un punto común, deja de ser menos cierto:  Para que nuestra Colombia cierre las brechas y las discriminaciones y tenga un futuro como el que soñamos para nuestras generaciones por venir, un ingrediente fundamental es la educación.

En esa dirección, necesitamos un sistema educativo integral e incluyente desde los puntos de vista: Territorial, socioeconómico, étnico y de género.  Debe ser claro que el objetivo es obtener mejores resultados de aprendizaje y en asegurar la equidad de las oportunidades educativas.  Precisamos para todos un sistema pertinente, capaz de responder a los desafíos de los trabajos y las habilidades requeridas para el sector productivo actual y futuro dentro de este mundo interconectado.

Para lograrlo, necesitamos como mínimo:

  • Eliminar la brecha entre la calidad de la educación pública y privada, entre la educación urbana y rural, y por nivel socioeconómico, etnia y género. Para ello, el Estado debe proveer educación gratuita de la más alta calidad.  Lo anterior, confiando en las virtudes del sector privado y la competencia como motor de mejoramiento e innovación.
  • Aumentar la cobertura y la calidad de la educación pública gratuita, y al mismo tiempo contar con los más detallados y sofisticados sistemas de acreditación y publicidad de los resultados de los centros educativos, para que los colombianos puedan escoger dónde educarse y donde educar a sus hijos con pleno conocimiento.
  • Asegurar a todos los niños acceso a atención integral de calidad y educación en la primera infancia.
  • Obtener bachilleres de educación superior bilingües, que puedan acceder a educación internacional directamente o vía digital y responder a los desafíos laborales del futuro.
  • Trabajar un marco nacional curricular pertinente y flexible para la educación básica y media, haciendo énfasis en el tipo de habilidades que se pueden desarrollar en cada etapa de la vida (desde la infancia hasta la madurez).
  • Implementar una política pública para la formación de educadores y dignificar la profesión de educador, dándoles el rol que merecen en nuestra sociedad como formadores de las nuevas generaciones.
  • Elevar a gran escala los esquemas de educación virtuales, con énfasis en la educación superior y en la formación para el trabajo.
  • Incentivar los esquemas de donaciones y apoyos particulares a la educación, tanto en becas como en infraestructura. Esto con reconocimientos tributarios y la garantía a los donantes sobre que el objeto de su apoyo no será cambiado en los años siguientes.
  • Desarrollar la infraestructura mediante proyectos compartidos por la Nación, los municipios y las cajas de compensación.
  • Generar que el Ministerio de Industria y Comercio sea consultor para la identificación de las necesidades de profesionales y técnicos, de modo que los egresados encuentren oportunidades y los empresarios consigan los empleados que precisan sus iniciativas.

Es hora de que todos oigamos las voces de los que, antes de nosotros habrían querido eso, para lograrlo y llevar una ilusión a los que nos seguirán.

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Por Las Dos Orillas

Somos un equipo de periodistas que queremos mostrar, además del país de siempre, ese que está olvidado, el de la otra orilla.