La danza de los nadies

"Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos"

Por: Juan Antonio Mayorga Pinedo
marzo 15, 2022
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La danza de los nadies
Foto: Pixabay

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos

(Eduardo Galeano)

Colombia es un país de unos cuantos, unos cuantos que proponen, que hacen elegir, que hablan, que son escuchados, que señalan, que son la verdad, que saben a quién escuchar y a quienes ignorar, que saben quién debe importar y quién no.

Esos poquitos controlan la población denominada en este artículo como “Los Nadies”, aquel término descrito por el escritor uruguayo Eduardo Galeano para referirse a esa población excluida de la América Latina construida para esos pocos que usan todo medio posible para enviar a la periferia social y cultural a la gran mayoría que estorba su vista.

Los pobres nadies, rasguñando oportunidades, luchando para comer y muriendo por falta de esos esclavos que nadie ha de notar. Únicamente les sirven para votar y morir en las disputas que esos pocos han de crear, hasta en la historia sus páginas están llenas de las “proezas” de los poquitos elegantísimos promoviendo “Libertad” ¿Libertad? ¿Para quién?

No creo que conozcamos si quiera cinco soldados rasos, cinco nadies que dieron sus vidas para la creación de este país, de un muerto de los poquitos suelen hacer días de festividad, biografías, conmemoraciones, libros en cambio la muerte de cinco mil nadies solo es un mal día para sus familias porque a los poquitos que mayormente crean las disputas tan solo son cifras negativas.

Los nadies son la población de las mayorías, hablamos de hombres y mujeres condenados a vivir en la oscuridad para que no sean vistos, individuos cuasi esclavizados en condiciones paupérrimas de calidad de vida, entes invisibles para la humanidad tomados como subhumanos tapados por debajo de las alfombras de los gobiernos tratados como cifras insignificantes expuestas solo para mostrar incipientes acciones positivas.

Quizás algunos determinen que es victimismo, sin embargo, que expliquen los 21 millones de nadies en situación de pobreza, que expliquen los 7.5 millones de nadies en la pobreza más escandalosa, allá detrás de los apartamentos u hoteles cinco estrellas que a menudo van los pocos a vacacionar cuando no quieren ir a Miami detrás de esos apartamentos lujosos, boutiques, flamantes restaurantes por allá, atrás o debajo de la alfombra observe como vive un pequeño foco de nadies, tal vez dañarían la vista de esos pocos (creo que ni sabrán sobre esas realidades las desconocen viviendo en su dura burbuja).

Las anteriores cifras suman alrededor de 30 millones de nadies de los 50.3 millones totales de la población de Colombia. La pandemia ha sido el pretexto ideal para que los pocos se excusen de esta situación alarmante, sin embargo, esta emergencia sanitaria solo hizo visible lo que era invisible, hablamos de los nadies cuyas cifras escandalosas por fin lograron verse por pequeños instantes, pero se vieron.

Los nadies, que luchan por subsistir pues buscar alimentos es la lucha diaria de estos que no cuentan para el gobierno de los pocos, pequeñitos nadies salen de las alcantarillas en busca de nutrientes suficientes para mermar el hambre y con mejores fuerzas subsistir al tortuoso día en la vida escabrosa de la pobreza.

Al menos comen, dirán algunos pocos y sí, hay una gran cifra que puede garantizar menos de tres raciones de comida, hablamos de 2.4 millones de Nadies que a lo sumo comen (no sabemos si bien o mal, tampoco que clase de nutrientes pero comen) ahora bien en la vida de los nadies hay escalones (hacia abajo) de escabrosos niveles de miseria como los 179.174 hogares de nadies que a lo sumo consumen tan solo una comida en todo el día, seguirán diciendo los pocos —una o dos pero al menos comen— para responderle a mí mismo (de igual manera creo que así piensan la mayoría de esos “pocos”) 23 mil hogares de nadies se acostumbraron a comer un día y aguantar al otro.

Un país productor de comida con más de 17 millones de hectáreas para producir alimentos y los nadies, los pequeñitos nadies muriendo por falta de nutrientes en La Guajira desde hace décadas, en los ignorados como desconocidos departamentos de Guainía, Vaupés y Amazonas (que es mas de Brasil que de Colombia) son un caso perdido, también la rica región del pacifico sufriendo desde hace siglos por “el gobierno de los pocos” que no todos pero algunos hasta racistas son.

No usemos la pertinente excusa de lo que dejo la emergencia sanitaria como hecho resultante de las alarmantes cifras, pues los nadies de La Guajira ya morían de hambre hace décadas incluso antes que ese Covid 19 saliera de Wuhan.

Antes de la pandemia ya teníamos 560 mil niños menores de 5 años con desnutrición crónica
(Juan Carlos Buitrago - Director de Red de Bancos de Alimentos).

¿Hasta cuándo los nadies dejaran de danzar el baile de la pobreza? Si ni siquiera pueden acceder a una educación de calidad, no es un secreto que, como muchos de los temas, la educación sea un desinterés más para “el Gobierno de los pocos”, pues sus peladitos salen del país de los nadies (por ser la población mayoritaria los llamare así) para educarse formalmente y seguir con la hegemonía.

Según el SNIES (Sistema Nacional de Información de la Educación Superior) cada cuatro de diez nadies no cuentan con los recursos para ingresar a la educación superior, contando que de los que logran acceder 42 % tan solo el 18% logra culminar su carrera universitaria, eso sin analizar cuáles de esos graduados logran ejercer esa profesión (imagino que unos muy pocos, esos que logran acceder a un empleo acorde a su profesión consiguen un cambio muy positivo en sus vidas) basándonos en las horrorosas cifras de desempleo y de informalidad sabremos que esos poquitos nadies están engrosando las filas de esos dos indicadores.

Los nadies que no pueden darse el lujo de enfermar porque sucumben en el puesto de emergencias a la espera de ser atendidos, prefieren pasar sus dolencias en sus hogares que humillarse aún más al no ser tratados como humanos, cosa imposible cuando no cuentan con el papel moneda suficiente que de tenerlo los volvería de inmediato visibles.

Los nadies que rasguñan por oportunidades, que imploran cambios reales para sus familias, esos nadies que sucumben en la pobreza imploramos un cambio notable sobre la política impuesta por el “gobierno de los pocos” ha llegado el momento de encontrar el camino para cambiar el destino que nos han impuesto desde hace siglos.

Atentamente: otro nadie...

Por los nadies que nunca cuentan ni para contar si quiera sus historias…

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