Nairo Quintana: así se convirtió en campeón

Fue el primer colombiano en ganar el Giro de Italia y hoy se coronó campeón de la vuelta a Burgos. Esta es la historia de este humilde boyacense.

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mayo 30, 2014
Nairo Quintana: así se convirtió en campeón

Este es el capítulo del libro "Nairo" escrito por Carlos Zúmer y editado por www.californianonfiction.com

La tentación de equiparar a Nairo Quintana con Lucho Herrera es un error elocuente. El boyacense escapa al molde unívoco de Lucho por ser más completo y estar mejor formado que él en todos los aspectos, por lo que rescatar el nombre del jardinerito de Fusagasugá es un ejercicio revelador para entender toda la envergadura de Nairo. Quintana toma su dimensión en el espejo del gran tiempo dorado de Colombia, los años ochenta.

Luis Fernando Saldarriaga explica el salto formativo que separa ambas generaciones:

Aquí había un ciclismo colombiano anterior, de muchas figuras. Ellos eran profesionales. Pero había que enseñarles desde jóvenes qué era el alto rendimiento, qué fortalezas teníamos que trabajar para que el ciclismo colombiano llegara a una verdadera profesionalización. Cuando Lucho o Parra tenían veinticinco o veintiséis años, ellos eran grandes figuras. Pero no empezaron el camino a los dieciocho, diecinueve o veinte años, que son edades sensibles, edades aplicables. Nosotros lo que buscábamos era conseguir una generación que fuera a la par del mundo.

El proyecto Colombia es Pasión no puede arrogarse en absoluto la autoría completa de los éxitos recientes –ahí está también el caso de Orgullo Paisa–, pero su incidencia es considerable. Darwin Atapuma (BMC), Sergio Henao (SKY), Fabio Duarte (COL), Esteban Chaves (OGE) o Nairo Quintana (MOV) son buenos
ejemplos. Todos ellos pasaron por un proceso formativo integral mucho menos común en su país de lo que puede presumirse: “La parte técnica la trabajamos mucho, cadencia y posicionamiento sobre todo”, explica Saldarriaga.

Nairo Quintana. Foto: Archivo ElTiempo.com

Nairo Quintana. Foto: Archivo ElTiempo.com

También la parte táctica, con los abanicos, gran déficit del ciclismo colombiano; interactuar en un abanico, funciones de un abanico, cómo posicionarse, cómo moverse en carrera, etc. Trabajamos también situaciones, trabajo estratégico. Hacemos simulaciones de carrera que tienen que resolver. Luego ya viene lo que es la parte de la profesionalización, el estar concentrados, el tener unas tareas importantes y unos objetivos por ciclista y por temporada.

El proceso se articula en torno a la implementación de la tecnología: entrenamiento en potencia, medición y seguimiento exhaustivo de las cargas de entrenamiento, análisis de datos, la introducción del pasaporte biológico, “a los ciclistas no se les avisa antes de los controles internos, son exámenes sorpresa”– y, por último, la cuestión más pedagógica y cultural: “Yo a mis deportistas les exijo que vivan bien”, asevera Salda.

Que estén con los que tienen que estar. Que tengan una excelente relación familiar y de amistades. Que tu vecino sea de toda la vida y podás (sic) interactuar. Un ciclista debe aprovechar sus edades sensibles para acomodarse a ese estilo de vida. Esto es a lo que llamamos profesionalización. Si usted es desorganizado, correrá desorganizadamente.

Nairo portada

Nairo Quintana encarna cierta culminación del ciclismo colombiano. La actualización de un pedalismo cuya vasta tradición guardaba –y aún guarda– escasa relación con su nivel de desarrollo. Una enorme cantera de talento y tradición desaprovechada por el atraso y la mediocridad de dirigentes y agentes en el “único país en vías de desarrollo que ha causado impresión alguna en el corazón del ciclismo europeo”.1 Se trata, por tanto, de igualarse con el resto de rivales en cuanto a facultades y herramientas, y de ese modo desterrar cierta inferioridad asumida que categoriza al escarabajo en el estrecho marco del aguerrido aventurero, exótico escalador de montañas. Una lógica subordinada que niega al colombiano la posibilidad de disputar objetivos más allá de sus aspiraciones accesorias: la victoria de etapa (montañosa) o el jersey de lunares.

No obstante, esta carencia tiene un fuerte componente histórico, celebrado incluso por los propios colombianos. La identidad escaladora se atrincheró por momentos en orgullo exagerado y requisito aconsejable, como si el resto de ciclismos fuera desdeñable. Como si todo lo ajeno al martirio canonizado de la montaña escatimara la naturaleza reconocible (y verdadera) del ciclismo, la vibración pese a la aparición históricamente cercana de hombres como Leonardo Duque, Víctor Hugo Peña o Santiago Botero –y pese al legado más antiguo y fajador de hombres como Cochise–, siempre ha pesado cierta carencia interdisciplinar y formativa en un ciclismo colombiano con más alma y recuerdos que proyectos y activos. Por eso, algunas voces urgen a superar el concepto angosto del escarabajo: “No sirve ir como colombianos”, declaraba Saldarriaga. “Hay que tener nuestras especificidades, que son la montaña, pero con otros tintes”.

Quintana se instruye para suplir esa carencia transversal. Asume como propios cada uno de los terrenos de la competencia ciclista, pues todos son necesarios para ganar en Europa, y achica cualquier laguna competitiva. Sobre la disciplina contra el reloj, donde ha mostrado un desempeño superior a la media de sus compatriotas, Nairo ofrece un ejemplo interesante: “Él tiene muy buena fibra de contracción lenta y a la vez rápida, lo que le hace a la vez fuerte y resistente”, explica Salda. “La capacidad de fuerza y resistencia en la contrarreloj es muy importante y él la tiene. Lo que pasa es que no tiene el peso corporal para asumir esto ni para desarrollar muchas revoluciones”, aclara.

Adicionalmente, el profe indaga en un aspecto complementario:

Para el tema de la contrarreloj te tiene que gustar trabajar. Estar en una bicicleta, en esa misma posición, mejorar muchos detalles de pedaleo, el ajuste de la cadera, la posición de los brazos, el acople, la aerodinámica, etc. A Nairo le gusta andar solo, digámoslo así, ponerse un compromiso entre él y una distancia.

Ganador voraz de perfil bajo, el boyacense combina el recato con los retos. La cuestión de la timidez puede llevar a engaño. Debajo de la Cómbita agreste no late pequeñez alguna sino una feliz fortaleza. El campo les hizo duros. “El campesino colombiano es sumamente ambicioso”, apunta Rendell. Las labores primarias, los traslados, la incorporación a los trabajos elementales desde pequeños, forjaron una personalidad fuerte y agradecida, torneada por la intemperie y afilada por la compadezca. Nairo reivindica la felicidad del campo y sus valores frente a cierta vida urbanita que critica no sin cierta exageración: En la ciudad, la gente va a la oficina y no está pendiente de sus hijos (...) Muchas veces los niños se crían queriendo más a la empleada que a la mamá. Y aquí en el campo, no. Yo quiero a mi madre, porque mi madre me crió y fue la que me dio el pecho. A mí no me dieron tetero.2

Quintana es recio, trabajador y reservado. Como ciclista, las consecuencias son múltiples. En primer lugar, como él mismo declara, usa su humildad como un escudo;3 analiza las situaciones de carrera desde una discreción que le otorga ventaja, y compite resguardado. En segundo lugar, desarrolla una capacidad de esfuerzo que maximiza sus excepcionales condiciones. “Es capaz de resistir la fatiga por mucho tiempo” – explica Saldarriaga.

NAIRO QUINTANA CICLISMO

Tiene un umbral aeróbico-­‐anaeróbico bastante alto, que puede alcanzar después de muchas horas y sostenerlo. Un gran VO2 máximo [consumo máximo de oxígeno]. Tiene una gran tolerancia al lactato, a tolerar grandes intensidades con mucha capacidad para poder sufrir y que su parte muscular no sea vea afectada”.

Mikel Zabala es un navarro afincado en Granada, profesor de esa universidad andaluza y doctorado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Ha trabajado trece años en la Federación Española de Ciclismo. Junto al denominado Cycling Research Center trata de popularizar lo que él ha bautizado sin gran originalidad como Ciclismo 2.0: Surge de la necesidad de darle un vuelco al ciclismo. Contra el inmovilismo imperante, trabajamos un concepto integral de trabajo en equipo, trabajo innovador, con base científica y buena fundamentación. Y muy lleno de
valores, entre ellos por supuesto el fair play.

El dominio del Team Sky en temporadas recientes ha hecho del equipo británico – para bien o para mal- el conjunto referencia del pelotón en muchos aspectos. Por ello, a finales de 2012 Eusebio Unzué contrató a Zabala y su equipo buscando una renovación de la preparación física del Movistar en la estela de los nuevos métodos de entrenamiento y competición. Su incidencia concreta en la excelente temporada 2013 de los navarros es difícil de determinar con exactitud pero, en todo caso, Zabala conoce bien qué corredor es Quintana. “La característica esencial de Nairo es que es un escalador puro”, señala.

Foto: Semana.com/AP

Foto: Semana.com/AP

Esto significa que en las rampas de mayor porcentaje es donde verdaderamente hace daño. Porque en potencia absoluta hay gente más potente que él, pero cuando se dividen entre el peso corporal, sin duda ahí sale con una ventaja importante. Para hacer daño él saca partido de la relación vatios/kilo. Pero es un ciclista que mueve desarrollo. No baila la bicicleta a altas cadencias, sino que le gusta mover un desarrollo relativamente duro.

A la extraordinaria relación potencia-­‐peso que presenta Quintana –“he llegado a mover siete vatios por kilo”–4 se une lo que mencionaba Saldarriaga: su umbral anaeróbico. “Al margen de que Nairo tenga un alto consumo de oxígeno, sobre todo le caracteriza que el punto en el que entra en crisis está en un porcentaje elevado, lo que hace que entre más tarde que otros”, explica Zabala. Además, Mikel añade otra variable a la ecuación: “Una vez que un deportista entra en crisis, su cabeza marca la diferencia. Cuando Nairo tiene que sufrir lo hace con una convicción que le permite aguantar mucho tiempo”.

La transformación de Quintana en un corredor de tres semanas es, en realidad, la historia de su adaptación a la élite. Natural y aventajada. Fluida y predilecta. Se antoja fundamental que corriera en Europa desde los 19 años en sus primeros balbuceos como profesional. Aprendió mezclándose en carreras UCI cada vez más importantes. Nairo se mimetiza con la alta competición como si solo tuviera que recordarla, como si, efectivamente, tuviera una dotación que trascienda la mera capacidad cardiovascular o la pericia con la bicicleta.

Entrevista a Nairo Quintana:
https://www.youtube.com/watch?v=ORzAHXudtnA

Sobre un cuerpo de un metro sesenta y siete, y cincuenta y nueve kilos, con una voz bajita y circunspecta y el pelo peinado con la raya a la izquierda, Quintana es razonablemente consistente en todos los terrenos, como un tenista capaz de alcanzar las semifinales de cualquiera de los Grand Slam del circuito, sea en cemento, hierba o tierra batida. Distinto al escarabajo convencional, pero al mismo tiempo, más escarabajo que ninguno – “encarna al ciclismo colombiano mejorado pero al mismo tiempo al escalador puro de allí, que es una identidad preciosa”, reflexiona Zabala, “Nairo es un gran competidor, además de un gran atleta”. “Un boxeador en bicicleta”, le define Saldarriaga, por su gran pegada en carrera. El Tour iba a contemplarlo de veras.

 

                                                                                                                                                                                                                        

1  Rendell,    M.    Reyes    de    las    montañas;    Grupo    Editorial    Norma.    2004.

2  Silva    G,    M.;    Nairo    Quintana:    el    poder    del    silencio;    en    Revista    Bocas;    16/12/2013.

3  Arribas,    C.,    Uso    la    humildad    como    un    escudo;    en    Diario    El    País;    15/07/2013

4  Arribas,    C.    Un    escarabajo    del    siglo    XXI;    en    Diario    El    País;    14/4/2013.

 

Este preámbulo se ofrece como una muestra gratis para disfrute de los lectores de Las2Orillas a quienes se invita a leer el reportaje completo adquiriendo el ebook en el Portal californianonfiction.com

D.R. ©, Carlos Zúmer

D.R. ©, California-Edit

ISBN  978-958-58268-1-6

Editores

Felipe Lozano-Puche

Adelaida Espinoza

 

Prohibida la reproducción impresa o digital, total o parcial de este e-book, así como su transformación por ningún medio informático, ni la transmisión de sus contenidos por cualquier medio tecnológico que no haya sido autorizados previa y expresamente por los propietarios del copyright.

La citación de la obra de contar con la siguiente información: Zúmer, Carlos (2014).  Nairo   Bogotá: California-Edit.

 

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