La avanzada del paramilitar Macaco: su hermano va para el concejo de Dos Quebradas

Por cuenta de sus delaciones en la cárcel de Miami, el poderososo paramilitar, logró una rebaja de 33 a 8 años. Regresará al país en plena campaña política de su hermano

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Julio 11, 2019
La avanzada del paramilitar Macaco: su hermano va para el concejo de Dos Quebradas

Carlos Mario Jiménez llegó a Miami con grilletes y chaleco antibalas en mayo del 2008,. Lo metieron en una cárcel encerrada, un cubo de cemento en donde la luz de Neón sólo se apagaba cinco horas al día. Por eso, desde el principio, siempre estuvo dispuesto a contarlo todo a los fiscales delegados ante justicia y paz. Solo el comandante del bloque Elmer Cárdenas Heber Veloza, alias H.H, había mostrado tanta actitud para colaborar. Es que a sus 42 años quería salir vivo y joven de una condena de 33 años.

Desde el día que se sometió a Justicia y Paz junto a 1.922 de sus hombres, el 12 de diciembre del 2005, empezó a hablar. Tenía encima el peso de  226 desapariciones, 159 desplazamientos, 38 delitos de violencia de género y 173 reclutamientos de menores que dejarían 14 mil víctimas que lo colocaron adportas de la  justicia ordinaria. Ese día entregó dos helicópteros que le pertenecían, una urbanización en Cáceres Antioquia, cuatro fincas con 2.600 cabezas de ganado y $113 mil millones en efectivo para reparar a sus víctimas que se contaban por miles. Pero su gran colaboración se ha dado desde la cárcel de Miami a donde llegó extraditado. Pero habló, dio rutas, entregó información y de esa condena de 33 años que le pusieron en el 2011 habría quedado reducida a 8 años.

Los frutos de su colaboración empezaron a darse en septiembre del 2016. Los dos hijos que tuvo con Rosa Edilmira Luna Córdoba, quien también estuvo presa por narcotráfico en Estados Unidos, Paula Andrea y Andrés Felipe, pudieron reactivar sus negocios gracias a una extraña decisión del gobierno Obama de sacarlos de la “lista Clinton”. Esta decisión de la OFAC (Office of Foreign Assets Control) fue impulsado por la investigadora privada María León y la abogada gringa Maria A.Domínguez. Los dos muchachos, quienes nunca incursionaron en el narcotráfico, pudieron manejar sus cuentas y sus tarjetas de crédito. Era el reconocimiento otorgado ha años de colaboración. Su testimonio fue fundamental para condenar a los jefes de seguridad de Álvaro Uribe, el coronel Flavio Buitrago y Mauricio Santoyo, quienes hoy pagan condenas en Estados Unidos. No sólo dio detalles de rutas del narco sino que hizo todo lo posible para reparar a las miles de víctimas que dejó el bloque Central Bolívar que lideraba.

Ingresó al paramilitarismo, según su versión, a principios de los años 70 cuando el hijo de Jacobo Arenas, uno de los comandantes de las Farc,  secuestró a su esposa, Rosa Edilmira Luna Córdoba. Después de pagar una fortuna en el rescate sufrió un atentado por parte del ELN. Fue ella, además, quien lo había introducido al negocio. Dueña de una finca, Animalandia, que había heredado de su esposo, Edilmira habrá sido quien aconsejó a su joven esposo a que se metiera al negocio del narco. Después de su secuestro la pareja se fue a vivir a Caquetá y luego, en el año 1994, con lo que les pagaron por la finca, abrieron una mina en el Bajo Cauca Antioqueño. En esa época empezaba a tomar forma las Autodefensas Unidas de Colombia. En esa zona el que mandaba era Ramiro Vanoy Murillo, alias Cuco Vanoy, temido narcotraficante fundador del Bloque Mineros de las AUC. Macaco se asimiló con rapidez al paisaje. Su finca La Esmeralda, en Cáceres, se convirtió en la base paramilitar en la región y desde allí combatieron con fuerza al ELN, el grupo que intentó matarlo el 7 de diciembre de 1996. Desde ese momento formó un grupo de seguridad con hombres nacidos en Caparrapí, municipio de Cundinamarca, era su guardia pretoriana. Esa fue la semilla de los Caparrapos. Desde ese momento Jiménez Naranjo se iría en cruzada personal contra la guerrilla del ELN.

Con los Caparrapos Macaco amplió su influencia hasta Puerto Colombia, Pueblo Claro, San Marcos, Pueblo Rico, Los Corchos, Cejas de Segovia, Los Azules y el Tigre, zonas calientes y corredores de coca en todo el Bajo Cauca, el nordeste de Antioquia y luego el sur de Bolívar. Esa expansión le permitió ser todo un barón de la droga.

Nacido en Envigado el 26 de febrero de 1966 vivió desde muy pequeño en el humilde barrio de Dos Quebradas en Pereira. En ese lugar estudió hasta octavo grado cuando se retiró para trabajar con su papá, Mario Jiménez, en una carnicería que tenía la familia en la plaza de Pereira. Y allí parece querer regresar a cosechar, pero para influir  en otro escenario: el de la política. Aterrizará con 53 años de edad y la decisión de no volver a traquetear y recomenzar la vida.

Cuando llegue el próximo agosto a su recordada Pereira y vecina Dos Quebradas, su  hermano Roberto Jimenez, quien acaba de salir de la Lista Clinton,  ya estará en campaña para el consejo del municipio de Dosquebradas.  Jiménez liderará la lista al Concejo de ASI y tendrá la tarea de jalonar a otras dos fichas mientras hace campaña con el exalcade Jorge Diego Ramos, que ya tiene el visto bueno de Berenice Bedoya y está buscando el coaval de Cambio Radical, los liberales y el clan Merheg.

 

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