Opinión

Justicia huera

Como Samper, ni Zuluaga ni Santos tenían idea, como si fuera fácil esconder un millón de dólares debajo de la almohada sin que la pareja se dé cuenta

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febrero 10, 2017
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Creo no equivocarme al señalar que estos días son definitivamente tristes para nuestro país.

Viendo nuestra realidad nacional no queda duda que en toda su historia la violencia y la inequidad han sido referentes mayores, alimentados uno y otro por el ogro de la corrupción pública.

Es difícil encontrar el día en donde en la tapa de los diarios nacionales no aparezca el escándalo del caso que, lamentablemente, suelen pasar de agache gracias al endeble sistema de control.

La medalla de la desvergüenza estaba tal vez en manos de Ernesto Samper, cuya campaña política recibió su buen dinero de parte del Cartel de Cali, caso tristemente conocido y en donde el presidente pasó de agache gracias a la legislación. Fue un caso sonado y recuerdo con especial agrado a la figura de Ingrid Betancourt, con camiseta que tenía un elefante, gritando sus verdades ante un auditorio ciego, sordo y mudo, que no era otro diferente al mismo Congreso Nacional. Y que fue (Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes) que en un “juicio” rápido dejó las cosas en nada.

Y después de muchos años con escándalos pequeños o grandes, con contadas y valiosas sanciones ejemplares, desde hace poco tiempo viene sonando el caso que empaña a gran parte de los países suramericanos llegado a tal punto que la justicia peruana dicen que está a punto de poner bajo las rejas a todos los presidentes peruanos: Odebrecht, que se vende como un conglomerado brasileño de negocios en los campos de la ingeniería y la construcción, que participa igualmente en la manufactura de productos químicos y petroquímico, firma que se ha caracterizado más bien por ser la típica empresa que muestra una fachada bonita escondiendo en el fondo la perversión del negocio y en donde, para hacer un puente entre dos pueblos y gracias a la comisión y la participación y el porcentaje y mi cuota de todos con todos, el puente queda reducido a dos tablones endebles de madera.

Ahora resulta que las dos campañas presidenciales de 2014 fueron ampliamente financiadas con generosos dineros de Odebrecht.

Y como en el caso de Samper, ni Zuluaga ni Santos tenían idea de ello, como si esconder un millón de dólares debajo de la almohada sin que la pareja se dé cuenta sea una labor corriente.

¿Uribe?, aparece ahora como castigador moral.

Pagarán su pecado los mandos medios, tal vez, ¿pero los peces grandes?

Ambos han tomado buena lección del mentor Samper Pizano y que no es otra actitud diferente a la del perro que destroza la alfombra persa y ante el regaño se limita a mirar al techo dando a entender que en ausencia de los dueños entró un huracán. Y para el caso es bueno recordar la obra teatral  “Huis clos” (A puerta cerrada) de Jean Paul Sartre donde dice “el infierno son los otros”, que para el caso presente es “la corrupción son los otros”.

 

Zuluaga y Santos, ajustándose las gafas se limitan  a decir que no,
que no tenían ni idea, que qué vaina, y mientras se ajustan la chaqueta
lamentan que todo ocurrió a sus espaldas

 

Igual ellos, Zuluaga y Santos, quienes ajustándose las gafas se limitan  a decir que no, que no tenían ni idea, que qué vaina, y mientras se ajustan la chaqueta lamentan que todo ocurrió a sus espaldas, que las autoridades pueden dar fe de la probidad y bellezas de los dineros de la campaña, ajustada en un todo a los límites legales, a la ética y a las buenas maneras.

Parece que a Zuluaga nada le ocurrirá, y tal vez un poco de sus votantes cambie de parecer.

¿Y Santos?

Su caso (el ingreso de dineros a la campaña) será “estudiado” por un ente parecido en su inoperancia a la famosa Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes:  El Consejo Nacional Electoral, compuesto por unos señores elegidos y designados por el mismo Senado lo cual, en principio, es una pésima referencia.

A pesar de todo lo anterior, solo esperemos que Odebrecht no sea más que la cortina de humo que oculta los miles de millones de dólares que los políticos están ladroneando justo en este momento.

 

Y hablando de …

Y hablando de Samper, y copiando la buena frase del rey Juan Carlos, solo habrá que decirle por qué no te callas.

Estos son parte de sus tuits de esta semana:

“No. (sic) olvidemos el viejo refrán: es (sic) tan pecador el q peca por la paga que quien paga por pecar”

“El precio de la verdad en el caso Oderbercht (sic) no puede ser la impunidad de los que ofrecieron y pagaron las coimas en cada país…”

“Debería existir una instancia judicial internacional contra la corrupción donde se puedan tramitar casos como los de Oderbrecht”-

¡Un poco de decencia política, al menos un poco !

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