
La verdad, no tengo nada que decir sobre las exposiciones de La Galería Casas Riegner: dos jóvenes artistas que no sirven para nada o, para decirlo claramente son dos intentos fallidos que al querer estar en la honda naturalista de la geografías, los territorios y el cambio climático, todo pierde sentido. Una galería sin rumbo que muestra la realidad de las cosas inútiles. Ese ha sido un comportamiento que ya lleva un tiempo funcionando de la manera más errática. Con esto quiero decir que los artistas involucrados en esta exposición no son culpables tampoco los únicos que expongan sus nimiedades.
Santiago Diaz Escamilla sigue un árbol de manzana que lo ha perseguido en el inconsciente desde que era niño. Su exposición se llama “nunca fue solo aquí (era ya en otra parte). Una muestra que se reduce a nada. Pésimas acuarelas sin trabajo ni esfuerzo. De pronto, cree él que se trata de una iluminación, pero no es más que pereza mental sin intención que se queda en el comienzo de un intento. Y, lo que sigue, es peor. Una instalación de unas esculturas que buscan volar en un tapete morado. Se atreven a decir que lo mejor es que se camine sin zapatos para que la textura barata de una alfombra cualquiera cree en el espectador una sensación. Experiencia que ya hizo desde mediados del siglo pasado en Brasil y, que creó toda una tendencia a buscarle experiencia a los sentidos. Pero este pobre hombre lo intenta sin lograr nada. Una iluminación absurda que todo sea más ilógico. Así lo inusual se vuelve ramplón porque también se atreve a buscar espacios en el suelo. Pequeñas trampas simples que no cambia nada.

Las esculturas tienen alguna gracia. Creo porque trabaja la madera con carpinteros que logran darle un terminado sutil con superficies más interesantes. Pero, como se trata de una instalación no logra decir nada con el manejo del espacio. Simplemente las acomoda a su antojo sin una búsqueda de algo que quiera representar aquel árbol que murió en su ausencia.
El otro joven artista que se llama Carlos Alonso presenta un video: para no alterar la historia visual, sólo voy a transcribir un pedazo de su relato interpretado por la galería: “Se tratan de testimonios y referencias que se desplazan entre culturas, tiempos y sistemas de conocimiento. La mezcla deliberada de voces crea un tejido narrativo que no busca establecer verdades absolutas, sino mostrar cómo los humanos han interpretado y manipulado el mundo natural a través de creencias, clasificaciones y deseos. Al reunir estos materiales en el mismo plano, el cortometraje cuestiona la validez de las fronteras entre lo racional y lo especulativo, y evidencia cómo ambas esferas coexisten entre la construcción de nuestras visiones”.
¿Entendieron?
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