J Balvin hace las paces con Medellín

Después de 20 años de no querer nada de su tierra, la estrella musical del momento compra casa en las afueras de Medellin y le cuenta al mundo que Medellin es otra

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agosto 27, 2019
J Balvin hace las paces con Medellín

Y un día, aunque  José Alvaro Osorio Balvin vivía cómodamente con sus papás en el Poblado, decidió empacar lo poco que era suyo, tomar un avión e irse a los Estados Unidos. No iba a estudiar, ni tenía pensado trabajar. Aunque hacía rap y cantaba, era un periodo de la vida donde no creía en nada, ni siquiera en él mismo.

Su adolescencia fue durísima. A los 14 años su padre Álvaro Osorio perdió, por una traición de sus socios, la pequeña fortuna que había acumulado gracias al buen ojo que tenía para los negocios, José Álvaro Osorio Balvin soñaba con algún día volverse un referente de la música y ayudar a su familia. Desde que era un niño tocaba la guitarra, hacía covers con sus amigos del colegio y hasta dirigía su emisora. Tenía talento, pero a los 18 arrastraba la mirada triste de los perdedores.

Prefirió el exilio a esa Medellin de los años noventa, la que vivía la resaca que dejó el imperio de Pablo Escobar. En el ambiente flotaba la desesperanza, el terror. Ni siquiera la manta de la nostalgia podía cobijar los peores recuerdos. Fue una infancia feliz, no cabía duda. Los negocios de su papá Álvaro Osorio marchaban bien, tan bien que a los diez años José Alvaro ya iba al colegio manejando su propio carro lo que generó la indignación de los demás papás. Se lo prohibió sólo de dientes para afuera, para no tener problemas con el colegio. Pero Alvaro siempre fue amigo de su hijo, incluso cuando lo representó muchos años después.

En Oklahoma fue el peor momento de su vida. Allí para ganarse la vida pintaba casas, arreglaba techos. El frío del invierno le inmovilizaba las manos, le tapaba el pecho. Ni siquiera en los momentos de crisis pensaba en regresar. Las noticias que llegaban desde Medellín eran las peores. La guerra arreciaba, cegaba la vida de jóvenes que como él sólo querían hacer rap. El tiempo fue curando todas las heridas.

Veinte años después J Balvin es uno de los cantantes mas famosas del mundo. Sus canciones están en las listas de reproducción de personajes tan influyentes como Barack Obama y sus presentaciones en Estados Unidos son multitudinarias, ha ganado más de 100 premios y en los programas más vistos de EEUU se lo disputan sus presentadores más reconocidos. Pero J Balvin ha regresado a la tierra de la que alguna vez huyó, ha enterrado la espada y ahora vive en esta hermosa casa en Llanogrande, el lugar en donde realidad se vive en una eterna primavera.

 

La casa es un templo de silencio donde el cantante exorciza los demonios que le puede traer la fama. Tiene dos pisos y en el centro de una sala de muebles blancos una grabadora multicolor completamente ochentera. Una grabadora que casi nunca suena, porque cuando él está en Llanorgrande le gusta el silencio casi zen y la vista de su amada y eterna Medellin.

 

 

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