¿Habrá en Colombia un levantamiento cocalero como el de Bolivia en 2003?

“Frente a los cultivos de coca no se puede ser tan inocente, porque detrás de eso no solo está un negocio con ganancias monumentales”

Por: Ariel Peña González
Octubre 30, 2017
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¿Habrá en Colombia un levantamiento cocalero como el de Bolivia en 2003?
Foto: Periódico El Campesino

Se ha dicho que en Colombia todo es grave pero nada serio y esto lo podemos observar con la multiplicación de cultivos de coca en los últimos 5 años, pasando de 40 mil hectáreas a 188 mil. Todo esto al amparo de las negociaciones de La Habana, creyendo el gobierno, de pronto cándidamente, en una erradicación voluntaria, que necesariamente tiene que pasar por el beneplácito de los jefes de las Farc, la dispensa de las disidencias farianas, la autorización de las bacrim, el visto bueno del Eln y el permiso de las mafias nacionales e internacionales, que desde luego no van a permitir la erradicación voluntaria y por eso se tiene un saldo trágico de víctimas en las últimas semanas.

Entendiendo la doctrina marxista-leninista de las Farc que está adobada en Latinoamérica por el socialismo del siglo XXl, esa guerrilla sabe que la coca es un factor de perturbación social y político, como sucedió en Bolivia en 2003. Allí los cocaleros dirigidos por Evo Morales, actual presidente de ese país, durante casi todo el año realizaron bloqueos, huelgas y marchas que terminaron con la renuncia y la huida del presidente constitucional Gonzalo Sánchez de Lozada en octubre. Aunque los cocaleros estuvieron acompañados por otros sectores sociales y sindicales como los mineros, no se puede olvidar que los cocaleros fueron la chispa que prendió la pradera, parafraseando a Mao Tse-Tung.

Los cultivadores de coca que protestan por estos días en Colombia están organizados por las Farc. Por su parte, la disidencia de esa guerrilla se encuentra en la retaguardia conservando el esquema de la combinación de todas las formas de lucha, buscando construir un sujeto hegemónico con la identidad cocalera que pretende la articulación con otros sectores populares para hacer más relevante el levantamiento cocalero.

Se sabe que las ganancias del narcotráfico a nivel mundial puede estar por encima de los 320 mil millones de dólares anuales y que la mayoría de ese dinero va a parar al sistema financiero internacional. Sin embargo, eso no es óbice para que Colombia haya bajado la guardia en la lucha en contra de ese flagelo, casi quintuplicando los cultivos. El país debe respetar los compromisos con la comunidad internacional en materia de drogas ilícitas, por lo cual no hay una explicación razonable de parte del ejecutivo. Aunque, en cambio las Farc sí saben lo que quieren y más adelante se verán las consecuencias de ese desatino gubernamental.

El proyecto de ley del gobierno que busca despenalizar a los dueños de cultivos de coca hasta 3,8 hectáreas nos conduciría a un maremágnum cocalero, ya que si con 188 mil hectáreas se producen más de 720 toneladas métricas de cocaína anuales, con 100 mil pequeños cultivadores que dice el gobierno que se beneficiarán, en esas parcelas se podría llegar a producir 1500 toneladas de cocaína. Si ocurre eso, el título de Narco-Estado no nos quedaría grande. En consecuencia, hay que salir de una situación tan comprometedora para el país, pues el gobierno de Trump tiene puestos los ojos sobre Colombia en materia de cultivos ilícitos y no sería extraño una descertificación en esa materia.

Frente a los cultivos de coca no se puede ser tan inocente, porque detrás de eso no solo está un negocio con ganancias monumentales, sino que también hay un componente político de gran magnitud que busca desestabilizar el país mediante protestas cocaleras que puedan conducir a mediano plazo a un levantamiento. Ahí se encuentra como referente a Evo Morales en Bolivia, quien producto de una campaña bien orquestada con los cocaleros llegó a la presidencia impulsando un régimen de corte marxista-leninista con las caretas del indigenismo y la protesta social. De la misma forma, es posible que los jefes de las Farc, sabiendo de esa experiencia exitosa, busquen reeditar en Colombia un modelo que necesariamente lleva al adocenamiento y a la esclavitud de la población.

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