Gustavo Bolívar o sin Petro no hay paraíso

"El senador está consagrado al 100% en impulsar el Pacto Histórico, sin escatimar los costos personales y económicos que eso le ha generado"

Por: Fredy Alexánder Chaverra Colorado
abril 19, 2021
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Gustavo Bolívar o sin Petro no hay paraíso

Debo reconocer que cuando me comentaron de la aspiración al Senado de Gustavo Bolívar me dio un tremendo ataque de risa. De la risa pasé al desconcierto cuando vi que sería el cabeza de lista en la coalición Decentes (avalado por MAIS) y que en cada correría estaba al lado de Petro. No se le despegó un solo día de campaña. Petro en correspondencia le daba la palabra y así lo escuché en Medellín. Su poca habilidad para expresar algunas ideas, su desconocimiento de las funciones del cargo al que estaba aspirando (llegando a afirmar que buscaría encarcelar a Uribe) y su particular campaña, repartiendo “tamales” y vociferando en plaza pública, me convencieron de que su aspiración solo sería la crónica de un fracaso anunciado. Similar al de tantos ilustres quemados de la farándula que se meten a la política. Claro que conocía de su activismo a favor del voto en blanco, su desprecio por el Congreso y la politiquería, pero en ese momento solo lo valore en su dimensión de escritor (nunca he leído sus libros), autor de novelas sobre prepagos y narcos.

Con la promesa de convertir el Senado en un reality show y transmitir desde los baños si fuera necesario, se alzó con una de las votaciones más altas: 116.500 apoyos. Una cantidad impresionante para un debutante y una votación totalmente de opinión. Tan alta que se arrastró al infame “Manguito” (que solo sacó 14.885 votos). Pasó a integrar la Comisión de asunto económicos y montar equipo con Petro y Aida Abello, convencido de utilizar su posición para impulsar la agenda de Colombia Humana convirtiéndola en opción de poder de cara al 2022. En este punto debo confesar que su trabajo legislativo, social, mediático y argumental (desde su columna en Los Gustavos) me ha dejado con la boca abierta.

Bolívar es un senador las 24 horas del día y su compromiso con la agenda social del país es inquebrantable, así se puede evidenciar en su rechazó a acomodarse a los privilegios de los congresistas, renunciando temporalmente a una vida de lujos y a esa egoísta tranquilidad burguesa de no preocuparse por el rumbo de un país que parece sin rumbo. Nada de eso. Está consagrado al 100% en impulsar el Pacto Histórico, sin escatimar los costos personales y económicos que eso le ha generado.

Desde que asumió su curul no ha parado de trabajar, al punto, que es uno de los senadores que ha radicado la mayor cantidad de proyectos de ley. Según el portal Congreso Visible, figura como autor (mayoritariamente como coautor) de 110 proyectos de ley, ponente de 25 y proponente de 14 citaciones. Sin contar las audiencias públicas, sesiones territoriales, foros y un sinfín de actividades en muchas regiones del país. Actividades que adelanta sin el estímulo de un salario al que renunció y expuesto a amenazas de las Águilas Negras. Algo destacable en un hombre que bien podría haber seguido en su vida ordinaria, disfrutando de la riqueza generada por sus libretos, sin preocuparse por nada más que el crecimiento de su cuenta bancaria. Decidió dejar esa zona de confort o la crítica coyuntural y se metió al ruedo para desenmascarar las prácticas depredadoras de la clase política. Su activismo es incansable y se expresa en redes (donde suma varios millones de seguidores).

A veces, traicionado por el acelere de la dictadura de la opinión inmediata (como le pasó con Benedetti cuando lo sacó del Pacto Histórico), pero nunca con malas intenciones.

Recientemente viene publicando una serie de columnas como insumo para discutir las bases programáticas del Pacto Histórico. Aunque todavía no es clara la metodología que utilizará esa coalición para construir sus propuestas (he escuchado que será desde mesas temáticas regionales), Bolívar ya viene planteando ideas y esgrimiendo tesis interesantes. Yo lo hizo con la reforma política y la reforma tributaria. No busca que el Pacto Histórico se plegue a su visión, no, más bien pretende ambientar discusiones necesarias y no quedarse en la discusión de la mera mecánica electoral (en la que está atrapada la Coalición de la Esperanza). A diferencia del programa de la Colombia Humana en 2018, de cara al 2022, su ideario como componente dentro del Pacto Histórico será más socializado y diverso. De ahí la importancia de las columnas (ahora sí lo leo).

Sin la certeza de volver al Senado y más enfocado en impulsar a Petro, el rol de Bolívar me recuerda, guardando las proporciones históricas, al de José Antonio Osorio Lizarazo, precursor de la novela social y fiel escudero de Gaitán. Ambos se la jugaron incansablemente por líderes carismáticos en momento trascendentales del país. Pero mientras Lizarazo contempló el día del odio tras el asesinato del caudillo, Bolívar sigue escribiendo el incierto libreto de Sin Petro no hay paraíso.

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