Gustavo Bolívar: el "Pepe Botella" del cuento

Si escaneamos los filtros de la "historia contemporánea", estos serían los roles de Petro y Bolívar ocuparían en ella en caso de alcanzar el poder ejecutivo

Por: Jair Pérez Araujo
febrero 04, 2022
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Desde que vi Historia Contemporánea estudiando Ciencias Sociales en la UniAtlantico, dirigido por el profesor Armando Cerón, me di cuenta de que una de las principales razones para justificar la actualidad geopolítica era la ignorancia o la indiferencia de la sociedad por esta parte de la historia contada desde una perspectiva netamente occidental, marcada por los acontecimientos (con sus respectivos antecedentes y consecuencias) que interpretaron, teorizaron y buscaron materializar esas teorías con las que se buscaría un objetivo propio de una sociedad influenciada por las ideas de la Ilustración: El Estado Social de Derecho.

Yo mismo, apenas en 2017 empecé a relacionar las consecuencias de las revoluciones burguesas europeas en las independencias que orgullosamente celebró cada niño con carteleras en los actos cívicos de su etapa escolar. ¿Quién sería Bolívar sin Napoleón?, y otras cosas que terminan aliviándote y amargándote al mismo tiempo mientras interpretas por qué somos el tercer mundo, o por qué importamos toda la maquinaria pesada, o quiénes en verdad financiaron las independencias en América Latina.

Sin embargo, apenas la Universidad me abrió ese portal, no he dejado de intentar enseñar cada intención humana —individual o grupal— por crear ese Estado Social de Derecho en el marco de lo que la academia reconoce como "historia contemporánea" —caída del "antiguo régimen" a la caída del "Muro de Berlín"—.

Desde todas las perspectivas subjetivas que impone cada gobernante, y de las objetivas que da el contexto; y que han permitido justificar o rechazar unos y otros modelos de Estado. Tanto Pol Pot como Napoleón estaban buscando lo mismo desde su subjetiva interpretación de la realidad y las garantías objetivas que el contexto le da para que esa interpretación subjetiva se materialice.

A Pol Poh y los Gemeres Rojos se lo da las consecuencias de la guerra en Vietnam y el bombardeo yankee; a Napoleón, las consecuencias del régimen del terror y las políticas de expansión de la Revolución francesa por Europa como ideal del nuevo Estado francés. Ambos planes son maquiavélicos políticamente hablando. En fin, todo esto solo para hacerles ver lo que importa para mí la historia contemporánea en la cultura general, en el conocimiento básico del ciudadano común.

No tenerla presente hace que se reproduzcan personajes nefastos en los diseños de Estado que nos abordan ahora en nuestra realidad actual, como puede pasar en la inminente intervención de la interpretación del concepto de Estado Social de Derecho de parte del Pacto Histórico. Es muy oportuno escanear con los filtros de la "historia contemporánea" a este movimiento que muy seguramente alcanzará el poder ejecutivo en agosto y muy posiblemente será mayoría en el nuevo legislativo a partir de julio, aunque entre los miembros de sus filas mezclados no salga medio discurso bueno y su único función sea ser teloneros de Petro o cobijarse con su sombra.

Confieso que me ha decepcionado tanto la forma de hacer política en esta última campaña que hace rato le perdí el hilo a las funciones de ese circo, convencido de que no puede pasar nada mejor ni peor de lo que ya he visto en las nueve campañas presidenciales y legislativas que he presenciado desde mi posición social en mis 38 años. Pero hay personajes llamativamente notables, quienes con su similitud con personajes nefastos de esa fase de la historia académica occidental, me recuerdan lo fundamental de formalizar esta cátedra como herramienta para conseguir los objetivos del Estado Social de Derecho y con esto evitar que se vaya al traste todo lo proyectado por sus ideólogos o actores intelectuales.

Gustavo Bolívar sin duda encaja en el rol de Pepe Botella, un personaje tristemente célebre por ser la némesis de su hermano, el gran Napoleón Bonaparte, quien hacía huir a los reyes por toda Europa extendiendo con esto los ideales de la Revolución francesa, que guardando las proporciones (para no ofender a los historiadores) viene a ser un Petro metiendo preso a cuanto uribista dé papaya.

Pero cuando Napoleón acierta uno de los golpes que más le convino a las ideas independentistas de América Latina —algo parecido a lo que sienten los petristas con la inminente caída del uribismo—, como fue el golpe de Estado al rey de España, sus fundamentos para designar a quienes van a mantener y expandir los ideales de su causa revolucionaria le van a jugar una mala pasada.

La mayoría de historiadores catalogan a Pepe Botella como poco menos que un inepto privilegiado y alcohólico. Sea una fiel copia o no del verdadero Pepe Botella, lo que importa es lo que representa para la historia contemporánea quien a la postre va a ser incapaz de detener la reacción liberal en España que devolverá el poder a los Borbones, quienes a su vez van a entrar a intervenir todos los avances de las luchas independentistas que hasta 1815 y bajo la sombra de las hazañas napoleónicas, han conseguido Simón Bolívar y los demás. Estos buscarán exilio en el Caribe, donde la influencia del capitalismo salvaje del norte de Europa los dotará de lo necesario para conseguir al fin en la década del 20 las más famosas independencias de América Latina.

¿Qué tenemos aquí? Tenemos a un Petro como Napoleón, que luchando contra la tradición (uribismo) va a causar un beneficio indirecto en la ciudadanía (pueblos latinoamericanos). Pero sus criterios para designar a quienes van a representar su poder en las nuevas conquistas (mayorías en el Congreso, gabinete Petrista, etcétera) van a hacer que tomen decisiones nefastas para sus objetivos, como le ocurrirá a Petro cuando designe a Bolívar (Pepe Botella) como su escudero, simplemente porque es de los Decentes y ya.

El mismo criterio que da ser hermano de Napoleón para gobernar España en pleno contexto de revoluciones burguesas, cambios de régimen, reyes decapitados, etcétera. Lo que terminará dando al traste con toda la causa napoleónica; que dejará por la mitad un proyecto popular (la independencia de los países latinoamericanos) que solo se lleva a cabo varios años después con el apoyo de esos imperios tradicionales como los de Inglaterra, Alemania y Austria (liberales y conservadores), que fueron los que paradójicamente terminaron aniquilando a Napoleón en Waterloo. Los que aniquilaron al que inició la empresa revolucionaria concluyeron los objetivos de este y quedaron como los héroes.

Según la historia contemporánea, el crédito de lo que logre Petro con la caída del uribismo se lo terminará llevando César Gaviria una vez Petro terminé exiliado o asesinado en un inminente golpe de Estado provocado por la fe en su gente como factor fundamental para poner a un Pepe Deuda (como llamaré a Gustavo Bolívar, pues su vicio no es el alcohol, sino deber plata) a tomar decisiones propias de un gobernante capacitado. Cuando solo porta un apellido o un título como garantía de ser idóneo para el cargo.

Pepe Deuda salió con un oso de dimensiones polares al compartir visceralmente un montaje de una foto de Putin con el papa, asegurando que era su jefe quien iba caminando al lado de este.

¿Cuál era su intención? ¿Sabía que era montaje y buscaba aprovecharse de la histórica ignorancia del pueblo para atraer votos católicos? ¿O tristemente cayó en la trampa que le pusieron los opositores al PH a sabiendas de la torpeza de Pepe Deuda?

Si la historia contemporánea fuera una cátedra fundamental para la formación básica del ciudadano colombiano, podríamos debatir las torpezas del Pacto Histórico a un nivel intelectual. Pero se sirven —los candidatos y sus seguidores— de la ignorancia para tratar de "uribestia" a todo el que les critique su nefasto proceder político o la incoherente vida privada llena de lujos que llevan, en relación a lo que atacan desde sus discursos.

Y con eso se camuflan en la opinión pública hasta el día de elecciones, hablando de encuestas, poniendo a los jóvenes a repartir volantes y demostrando una y otra vez que el Pacto Histórico es Petro y una corte de "Pepes Botella"... buena suerte con su proyecto. La vamos a necesitar...

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