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Guía definitiva para entender el show de Carolina Sanín

La guía contiene todos los detalles del caso, incluyendo los amigos periodistas, los ataques de la profesora y un par de consejos prácticos para las feministas

Por: Cristhian Meneses
Noviembre 11, 2016
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
Guía definitiva para entender el show de Carolina Sanín

Nunca seas un espectador de la injusticia o la estupidez. La tumba te dará bastante tiempo para el silencio.

~Christopher Hitchens.

La más reciente exageración y conjunto de falacias en los medios de comunicación, para apoyar a Carolina Sanín en la actual polémica que está, nos llega hoy, 9 de noviembre, desde Las 2 Orillas, sin ser una novedad que su autor sea Iván Gallo. El señor Gallo nos regala un título sensacionalista, fuerte, preocupante, un título que, irónicamente, nos muestra la razón por la cual la tarjeta de víctima que usa la escritora, cada vez se desgasta más, y cada vez es más un comodín para sus amigos. “¡Quememos a Carolina Sanín!”, una línea fuerte que nos invita a leer de inmediato. Sin embargo, tampoco hay novedad al leer el texto, el título no es ni una amenaza ni una realidad expresada por un grupo como aquel que él menciona, esa miserable organización que se dedicaba a quemar presuntas “brujas”, sus seres inexistentes favoritos para tener excusa de eliminar todas las mujeres que pudiesen en esas épocas tan despreciables. Los tres principales errores son los que hacen la presentación del artículo, ya los mencionaré en un momento. En esta polémica no se está desconociendo el potencial de Carolina Sanín, ni sus aportes, usar el recurso de los primeros tres párrafos, es predecible en el discurso falaz, es la jugada clásica para desviar el tema que hemos estado tratando en estas semanas. (https://goo.gl/dm6hdL)

El final del artículo es deprimente, exagerado como su amiga Sanín, sensacionalista para hacerle honor al título, subjetivo hasta el último suspiro:

…una mujer que diga lo que piensa, y que además siempre tenga razón, corre el riesgo de ser quemada en la hoguera como sucedía hace apenas 600 años en los bosques de España.

No, señor Gallo. Aquí nadie va a “ser quemada en la hoguera” por decir lo que piensa, y menos en el sentido comparativo que usa con los bosques de España, redactado y expuesto así, tan fácil, con una literalidad lamentable. Y no, señor Gallo, no, Carolina Sanín NO tiene siempre la razón, ¡qué delirio!

Ahora, dice Ud. al inicio del artículo que la profesora Sanín cometió tres pecados, y esos son los tres principales errores que expresa: “es mujer, es inteligente y dice lo que se le da la gana”. No, se equivoca de nuevo, este es tal vez uno de los textos con más falacias y sermones de victimismo que le he leído. Lamento informarle que a la señora Sanín no se le va a quemar, y menos por ser mujer, inteligente y decir lo que quiere, a ella se le va a criticar y se le critica por otros asuntos, y acá se van a mostrar las razones, dejándolos bien resumidos al final del texto.

Comencemos:

Lo que decimos y hacemos, es cierto o falso, válido o descartable, por su mérito y prueba, no por nuestro género. A la verdad no le interesa si eres mujer u hombre, eso no cambia los hechos. A los hechos no le interesan nuestros sentimientos, estos deben adaptarse a la realidad, no es la realidad la que debe adaptarse a los sentimientos.

Vamos con un calentamiento suave que irá subiendo su intensidad. Cuando vas por allí hablando de estudiantes que se crían como delincuentes en tu universidad:

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¿por qué nos extraña que cada vez críe a más delincuentes?

…cómo la universidad está siendo más un centro comercial o… un centro comercial de títulos (risas).
—Carolina Sanín en entrevista con la W Radio. Del minuto 8:30 al 9:05. https://goo.gl/C7Vwxq

Pero cuando denuncias a esos “delincuentes” por un meme de comida en Facebook, y luego llega un comunicado explicando que los profesores también deben respetar a los estudiantes: https://goo.gl/J3LSKs

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“He sido crítica de las políticas del rector, en público y en asambleas con él, y jamás en términos soeces ni con calumnias. Sigo defendiendo el derecho a hacerlo, que no tiene ningún precio. Repito: con ello no lesiono el nombre de la universidad. Con ello he mostrado que se puede criticar a la universidad con argumentos, lo cual debería redundar, de hecho, en el buen nombre de la universidad”.

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No, los estudiantes son excelentes.

La deshonestidad intelectual, la insolencia, el cinismo amargado, la irracionalidad típica de los SJW’s (Social Justice Warriors —en español: Guerreros de Justicia Social—), la trivialización de las palabras y sus conceptos, la banalización de los verdaderos problemas femeninos y las justas luchas por las mujeres, exigir lo que no se da, la vulgaridad, el insulto gratuito, la soberbia, la petulancia sin gracia ni fondo, la paranoia, reclamar y denunciar lo mismo que el denunciante ejecuta… esto y más, hace parte de lo que caracteriza a la escritora y profesora, Carolina Sanín (y sus fieles defensores) cuando está en su papel de víctima profesional. Con este papel ha conseguido una nueva novela, resulta que la profesora Sanín, quien es conocida por sus insultos, su humor pesado, su acidez en la crítica —lo que algunos consideran “irreverencia”—, recibió un chiste en un meme viejo que no le gustó, hirió sus sentimientos, se sintió “insultada”, acto seguido, denuncia el meme, comienza su victimización con el libreto de siempre: “machismo”, “acoso” y “violencia”. La respuesta hizo más grande el problema, alguien toma una foto de Carolina Sanín, la edita y le pinta un ojo golpeado para crear lo que ellos consideran un chiste pesado, humor negro —como el humor de Carolina, el cual ella misma se aplaude porque es “verdadero humor” bien elaborado e “intelectual”—, y es así como inicia una tragedia griega desde Facebook, pasando por los medios de comunicación más importantes, y llegando a las directivas de la Universidad de Los Andes, lugar de trabajo de la protagonista.

Ha sido tanta la conspiranoia, la irracionalidad, que ahora que Trump es Presidente de Estados Unidos, “Los Chompos” pasan a la esfera internacional en este artículo de La Silla Vacía: https://goo.gl/cp8zO9

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Y por supuesto, ya Carolina Sanín celebró esa publicación (https://goo.gl/oDhqX1), porque es resultado de una guerra virtual —que usa para su victimización—, declarada por un meme. Esto es tan patético que se parece a las pataletas del Presidente Correa contra una página de sátira: “Crudo Ecuador”.

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Antonio Caballero, otro amigo de la profesora Sanín, también sacó su tarjeta de defensor subjetivo (https://goo.gl/fSppMq), comparó unos memes de un grupo de Facebook —”es crimen”, se dice fácil— con un grupo que asesina y descuartiza gente (como vieron, lo cita Sanín en su publicación). Esto no es raro, hablamos de Antonio Caballero, quien no solo sigue el juego de la exageración para la victimización, sino que tiene sus tintes marcados de izquierda regresiva. Me imagino que con todo esto que está pasando, ahora se escribirá en contra del crimen de South Park, Family Guy y Los Simpson.

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Algunos pasabocas:

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Bien, hasta allí una breve introducción para ambientar los hechos, evidencias y parte del historial público de Carolina Sanín, puntos que se profundizarán en los siguientes párrafos, los que brillan por ausentes en el periodismo colombiano al narrar la historia para este tema (y para muchos). Ahora con su ayuda vamos a ver todo el panorama, ya que los medios más influyentes de Colombia solo han defendido los caprichos de la señora Carolina Sanín, aunque en ciertas ocasiones mencionando su historial de persona petulante y amante del insulto, como para intentar parecer imparciales. Las 2 Orillas (no una Nota Ciudadana, un trabajador de la edición), por ejemplo, publicó ayer un texto irresponsable en donde adjunta un vídeo que no muestra una sola evidencia de lo expuesto, un medio influyente expone a un estudiante con un audiovisual que al final dice: “Frenemos a este guebón” (https://goo.gl/gqpO6d), y todo por seguir con su defensa a Carolina Sanín y calmar la sed de venganza. Solo imaginemos si mostramos un vídeo que “pretende ser serio”, en el cual habla una mujer con una máscara, a esa mujer la odia mucha gente por una polémica en un grupo de Facebook (¡por Atena, de Facebook!), y luego, por arte de magia, mostramos a Carolina Sanín como esa mujer. Acto seguido, un medio masivo, el cuarto más leído en el país, lo publica y lo comenta como si fuese algo periodístico, como si fuese información válida y verificada, y que al final dice: “Frenemos a esta #%#{*%√><>}”.

Para ir entrando al núcleo del problema, observemos una publicación de la escritora Carolina Sanín, hecha el 22 de agosto, a las 6:41 p.m, allí inicia nuestro viaje, y para no hacer una reseña tan extensa, solo voy a citar los acontecimientos, palabras y publicaciones más relevantes y recientes, ya ustedes podrán verificar y comprobar otras cosas que mencione. Por tiempo y espacio, no puedo dejar imágenes de todas las referencias y del archivo literario de una escritora que ha publicado bastante. Les facilitaré tanto las capturas como los enlaces a esas fuentes.

Quiero que tengan en cuenta estas palabras. Lo escrito, junto a su intención, son muy importantes para comprender esta polémica, no solo en esta publicación, en todas. Analicemos bien antes de continuar, y tengan presente esto durante todo el artículo:

…es innoble llamar a que se condene públicamente a alguien que ya había pedido disculpas en privado por un asunto privado y que obró de buena fe. Y querer difamar a un gran profesor y un hombre justo, como me consta que es Lucas Ospina, es un capricho. Y lo es, también, querer difamar a la Universidad de los Andes porque uno de sus estudiantes escribió un texto insensible e insensato. Y su dolor, por más grande que sea, no excusa la injusticia. Justificar una injusticia en nombre del dolor se llama venganza. (https://goo.gl/6j3ls6).

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Destaco un punto esencial:

Y lo es, también, querer difamar a la Universidad de los Andes porque uno de sus estudiantes escribió un texto insensible e insensato.

Ahora debo señalar algo muy importante, lo que no se lee allí, el contexto. Esto deben leerlo bien para acercarse a los tonos problemáticos e incongruentes de la profesora Sanín. Nos sirve para entender lo que quiero revelar con este artículo. Además de producir este regaño a la poeta y escritora Piedad Bonnett, para presuntamente defender el buen nombre de la universidad (sí, del “centro comercial de títulos que cría delincuentes”, como dice Sanín), para mostrar lo injusto de juzgar a todos por un error de un profesor y un acto insensible de un estudiante (recuerden eso), el final de este llamado de atención tiene el enlace a la respuesta del profesor Lucas Ospina a la señora Bonnett. Aunque el señor Ospina, en un acto de valentía y honestidad, reconoce su error y vuelve a disculparse por enviarle un texto que hablaba del suicidio de su hijo, Sanín no puede contener su amargura y su odio (incomprensibles dada su posición), y termina escribiendo aquello que leyeron. La señora Bonnett lleva mucho tiempo con el sentido recuerdo de la muerte de un hijo que sufrió bullying, a quien le decían que su voz era demasiado femenina, quien además estaba enfermo. Bonnett decide publicar un artículo en su columna de El Espectador. Ella explica claramente la razón de su exposición pública:

Hoy me atrevo a hablar de algo personal, porque creo que el caso que expongo sintetiza muy bien el lado oscuro de la conciencia de esta sociedad. Perdónenme. Estos son los hechos.

Como ven, quiere contar lo que le abrió una herida a través de un mensaje privado, una tragedia profunda para una madre, y hasta pide perdón antes de iniciar, aunque era su derecho a expresar su pensamiento de ese día. Cuando quieran profundizar, pueden leerlo aquí: https://goo.gl/p3Dz9V

El señor Ospina se disculpó por medio de otro mensaje entre ellos. Luego, al leer la columna de ella, le responde, explica también en público que no lo hizo con malas intenciones, que era por el trabajo que él había hecho, incluso junto a ella, en homenaje a su hijo, pero que no dimensionó las consecuencias. Dice Ospina al final:

…ahora comprendo que no la conozco lo suficiente como para entender el efecto que iba a tener mi mensaje. Tampoco sé lo que es el dolor de perder un hijo. Una vez más: lo siento”.

Esas palabras son las que cierran el artículo que acompaña el regaño de Carolina Sanín. Pueden leerlo aquí: https://goo.gl/UbrtR1

Ya el protagonista se había manifestado, reconoció su error nuevamente, aceptaba las posibles consecuencias, dijo: “L o   s i e n t o”. ¡Por amor a Atena!, todo debió quedar allí, pero Sanín tenía sed de venganza justificando su injusta publicación (le molestó la situación de Ospina en ese momento con la universidad, porque las directivas tomaron el caso), debía llamarle la atención a una madre que sufría por su hijo, debía hacer su postureo típico en las redes. Estas son las actitudes de Sanín, dice que no se llame a escándalo por el tema de un texto acerca del suicido, pero ella hace escándalo por un meme de chiste flojo acerca de “cosas que me quiero comer”, califica a una madre que sufre, como “innoble” y “caprichosa” por contar otro capítulo de dolor, eso lo hace la señora Carolina mientras pide proceso disciplinario por un meme que relaciona comida y sexo.

Hace poco Bob Dylan ganó el Nobel de Literatura, y como Bonnett no estuvo de acuerdo, Sanín, quien aún está molesta por aquel incidente, la vuelve a mencionar para criticarla, así como también se molestó con su archienemigo, Héctor Abad, porque esa es otra cosa que deben saber, todo aquel que no esté de acuerdo con ese Nobel, es un indigno para hablar del tema, no sabe nada de literatura ni de música ni de poesía. No le toquen a su Dios Dylan.
Como siempre recuerdo a Mark Twain, finalizo este contexto diciendo que: uno no sabe si reír o llorar.

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Avancemos. Veamos algo más, el humor Sanín incomprendido por los mortales. Mucha atención, se habla de mujeres, pero tranquilos, ella lo puede decir porque es mujer y porque ella sí es graciosa. La PhD nos explicaba el 20 de octubre que prefería ver a unAs estudiantes encendiéndose a patadas, haciendo concurso de eructos, robando billeteras, aturugándose de comida para luego vomitar, o drogándose, sí, drogándose, pero no en eso tan aburrido de jugar al naipe, no en esa decrepitud.

“Ayer en la universidad, antes de clase, vi a unas estudiantes al sol que jugaban a las cartas en una mesita. Creo que en mis 11 años de docencia no había visto una imagen más deprimente de la vida universitaria. Hasta habría preferido verlas encendiéndose a patadas, amamantando a un cachorro de plástico, haciendo concurso de eructos, criando animales venenosos para luego metérmelos en la sopa, robando billeteras, tejiéndose chores de lana, rompiendo excusados, aturugándose de comida para luego vomitar, o drogándose. Pero ser joven y usar el tiempo libre en jugar al naipe! La decrepitud!”. (https://goo.gl/lV88TM)

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Para ella, como para los saninistas, fue ingenioso. Claro, el humor tan culto de Carolina, esa “irreverencia”, oh, bienaventurados los que podemos leerla. Lo interesante es que si las hubiese visto así, también se hubiese quejado, hubiese hablado de las delincuentes de la Universidad de Los Andes.

La profesora Sanín, con su sueño de dictar lo que las mujeres deben hacer o decir para que sean verdaderas feministas —como también lo deja claro su amiga Catalina Ruiz-Navarro en un par de líneas (https://goo.gl/VOljH8)—, no dudaría en denunciar esa publicación si fuese de un hombre, especialmente si ese hombre le cae mal, como es el caso con el escritor Héctor Abad. Señalaría machismo y sexismo, porque el texto habla de unAs estudiantes. Diría que se fantasea con mujeres en las drogas porque así es más fácil violarlas, que invita a la bulimia, a actuar como machos grotescos para denigrar el empoderamiento femenino. Quienes conocen el victimismo de Sanín, comprenderán estos ejemplos de la predecible reacción, quienes no la conocen, pueden ubicarse con lo que viene.

La señora Sanín acostumbra tocar temas simples con aire de intelectual, y temas profundos con ligereza, insultar como deporte, criticar lo que a ella no le parezca gracioso, y recordar siempre que ella sí es una gran humorista, defensora de la libertad de expresión, astuta, madura, entre otros autoengaños pintorescos. Sin embargo, sus groserías y pataletas, así como su vocabulario, no parecen dignos de tan maravilloso personaje que quiere vender, de una profesora de literatura con un PhD, quien además, trabaja en la Universidad de los Andes. Días después de su hilarante comentario de los naipes, las drogas con eructos y vómito, el 27 de octubre, desde un grupo de internet llamado “Cursos y Chompos Ásperos Reloaded”, comenzaba a hacerse famoso un meme. Por medio de una exalumna, le llegó esa muestra de la “irreverencia” que ella misma ha regalado en su Facebook (con el asunto de “comer”) y sus columnas. Un chiste viejo, un meme en el que se puede ver pizza, papas fritas, un frasco de Nutella, y la cara de Carolina Sanín. A esto le acompaña la frase: “Cosas que me quiero comer”. No era la primera polémica que se iba a armar, tampoco la primera provocación para una provocadora profesional, una reina del insulto, del humor pesado. Tampoco sería la primera defensa subjetiva por parte de Semana, El Espectador y, por supuesto, sus soldados en el editorial de Las 2 Orillas, liderado por su defensor Iván Gallo (https://goo.gl/q8fpYG), quien usa su columna para defender a su compañera de odio e insultos, sin objetividad, pues eso no interesa. Por esto y más, es momento de citar el editorial que hizo El Espectador para poder continuar, ya que a Carolina Sanín le encantó, dijo que “El Espectador se fajó”, que estaba bien escrito, y no es para menos, debía decirlo, este editorial no defiende la razón ni los hechos, no defiende lo que está detrás del suceso, solo defiende a Carolina.

Es ingenuo y peligroso que las personas crean que el ejercicio de la libertad de expresión, esencial en sociedades que se sueñan liberales como la nuestra, implica que los discursos no tienen consecuencias. (https://goo.gl/ZTxHbD)

Esa observación es la mayor ironía de tantas en aquel editorial escrito con el aplauso del sesgo, con las falacias del populismo, ese que habla desde los sentimientos, no desde la razón. Se habla de una persona que, precisamente, genera violencia, insulta, y cree que su odio en su libertad de expresión: no tiene consecuencias. Uno no sabe si reír o llorar.

Carolina Sanín es bien ácida, publica cosas que, si invertimos el género, es machismo y sexismo.

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Y como todo lo que dice ella sí es humor, como lo reiteró cuando intentó justificarse (https://goo.gl/xkkLD2), dijo que “el ingenio resulta escandaloso”. Por supuesto, muy ingeniosa porque no lo dijo un hombre acerca de unas exalumnas, porque no fue creación de “Cursos y Chompos”.
Carolina dice:

A nadie le gusta ver que otro es libre de decir lo que quiera, pues le señala que él también es libre y que, si ejerciera esa libertad, tendría que asumir una responsabilidad mucho mayor que la que asume al contentarse con su sujeción.

¿Notaron la ironía con esta situación en la que ella se queja porque otro dijo lo que quería?

Se crea un escándalo mayor cuando editan un conocido meme, y le agregaron su cara, un meme ácido como ella, que también va por la línea sexual,  pero este es sin gracia, claro, porque es para ella, y como es mujer, entonces ya es sexismo y acoso, machismo inmediato, eso es lo que ella y su púlpito ven en todos lados. Pero que una profesora diga que se acostó con exalumnos y que son malos polvos, como un polvo ignorantón, es muy gracioso, tremenda sabiduría, tremendo ingenio.

El escándalo comenzó por el tan mencionado y famoso meme con la cara de Sanín y el mensaje: “Cosas que me quiero comer”. Ella respondió de esta forma: https://goo.gl/W2HjkO

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  • Feliz porque esa página ha sido denunciada (claro, porque pedir censura por los chistes o argumentos que no nos gustan en una red pública, y que no insulta como yo acostumbro a insultar o quiero que sea la medida para hacerlo, es defender la libertad de expresión).
  • Quejándose porque se pidieron medidas disciplinarias en la universidad y no se había acatado aún (sí, por un meme en un grupo de Facebook con más de 30.000 miembros de muchas partes).
  • Dijo que eso era “acoso”, y con el hashtag #ViveTuSueñoDeVolverteUnCriminal, como es costumbre, exagera todo, banaliza lo que es la criminalidad, y llama criminales a los implicados solo por hacer algo, que nos guste o no, es un chiste, y proviene de algunos trolls, de personas que se burlan de todo. A Carolina y a los firmantes de la carta contra un grupo de internet, les hace falta estudiar cómo funcionan las cosas en las redes sociales, y más cuando un personaje público hace “bullying” y es un provocador de tiempo completo.
  • Con su común ataque despectivo y odioso, habla de los “ministricos” que se gradúan en esa universidad.
  • Por un meme, recuerda con emoción que la Universidad de los Andes es la universidad del subdesarrollo (vayan recordando el regaño a Piedad Bonnett en la primera referencia que di de su Facebook).
  • Dice que esto le parece escandaloso, que digan públicamente que una profesora de allá es una “cosa” que se quieren “comer”, así con esas dos palabras entre comillas. Tremendo escándalo, ya veremos.

Bien, citemos lo que les pedí tener presente durante esta lectura. Innoble, capricho, decía Sanín:

Y lo es, también, querer difamar a la Universidad de los Andes porque uno de sus estudiantes escribió un texto insensible e insensato.

Pero eso no es nada, el mismo 28 de octubre, ya con dos días exponiendo su tarjeta de víctima por un simple meme de humor sexual —el cual, por cierto, no causa polémica, gritos ni censura cuando lleva un hombre en uno de sus cuadros—, además de responder a una burla intentando mostrar indignación con su “irreverencia”, describe viejos problemas que tiene con esa universidad y aprovecha para contarnos que aún está molesta:

El hacinamiento en el que se vive en la universidad llega a ser grave. Si cada vez se parece más a una cárcel, ¿por qué nos extraña que cada vez críe a más delincuentes?”.

Oh, sí, esto es genial, ¿cómo reaccionaba Sanín porque le molestó que Piedad Bonnett hiciera público, como era su derecho, un error de un profesor de Los Andes que Carolina defiende? ¿Cómo era? Ayúdenme a recordar… así:

Innoble, capricho, decía Sanín:

Y lo es, también, querer difamar a la Universidad de los Andes porque uno de sus estudiantes escribió un texto insensible e insensato.

¿Y qué resumen podemos hacer de lo que dijo en estos días, desde que una exalumna le pasó la captura del meme de comida?

¿por qué nos extraña que cada vez críe a más delincuentes?.

La universidad del subdesarrollo.

…cómo la universidad está siendo más un centro comercial o… un centro comercial de títulos (risas).

Me encanta cuando la insolencia, la soberbia, la deshonestidad intelectual y la incoherencia: caen por su propio peso.

Carolina Sanín, observe bien, esta imagen resume su situación en internet:

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La novela continúa, la señora Sanín se queja de “bullying”, porque cuando no lo hace ella, no es profundamente divertido. Esta cadena de acciones y reacciones mostró, como ya está expuesto, un meme fuerte y una respuesta fuerte, con delincuentes, acosadores y subdesarrollo universitario incluido.

Necesitamos detenernos un momento acá, Carolina Sanín se enfadó por la referencia sexual (lo que es extraño porque ella siempre usa esas referencias, y cómo no, si le gustan los disparates en la pseudociencia del psicoanálisis, menciona a Freud con cariño y le hace eco a sus fraudes psicoanalistas), pero le disgustó que usaran las palabras “cosas” y “comer”. A ver, primero, le explico a Carolina y a los que son despistados, espero que aún esté leyendo, señora Sanín —porque apenas estamos calentando—, la única persona en los cuadros es usted, por tanto, se debe decir “cosas” porque la mayoría de lo expuesto son cosas. Hay otra opción, decir: “lo que me quiero comer”, pero el meme original dice “cosas”, y así se usa, porque eso hace parte de la gracia, uno espera cosas así, literal, pero luego ve a una persona. Usted es profesora de literatura, y tiene un PhD como le gusta recordarle a todos, como lo hizo cuando la llamaron “niña”. Sobraría decirle que “cosa” también es, en el lenguaje común y el trato diario, de uso intercambiable para personas, no solo en chistes, sino en casos de cariño o de ofensa, en lo que el emisor sienta en el momento. Un ejemplo clásico: ¡Qué cosa tan linda este bebé, me lo quiero comer a besitos!

Hay algo más importante por lo que sobraría esa explicación, no es por su título, los títulos no importan si no están representados, lo que importa es ser coherente, importan los hechos, las evidencias, saber, y es que saber vale más que el diploma, aplicar lo que se predica es mejor. Lo que importa es ser honesto, dar ejemplo, no pedir lo que no se da. El respeto se gana, no se pide. Voy al punto, no importa la explicación que di, y que Ud. conoce, lo que importa es que usted también usa esa palabra con el mismo sentido. Mire, si un hombre ve a una mujer y le dice: “Cosa sexy”, las personas como usted se quejan porque:
• Es un piropo.
• Le dijeron cosa.
• Se está violentando y violando a la mujer.
• Se está cosificando (así como lo denunció porque una noticia hablaba del buen cuerpo de Mariana Pajón).
• Y el mantra: “es machismo, es sexismo”.

Oh, miren, un illuminati y un reptiliano.

Como dije, usted también hace eso. El 29 de septiembre publicó una imagen de Bill Clinton, en ella se puede leer: Bill for first lady (Bill para primera dama), una referencia graciosa, un meme. Su comentario para publicarlo fue este: “You sexy thing” (Cosa Sexy). Es evidente que a una feminista de tercera ola le señalarían lo obvio en el estreñimiento de ese feminismo ‘poser’: “Eso es sexista”, le comentaron, pero no hubo sorpresa, Ud. se negó a aceptar que, en su línea de pensamiento, eso sería sexista, sin embargo, resulta que no, no es sexismo, porque lo dijo Carolina Sanín, porque es de una mujer hacia un hombre, una mujer no es sexista ni hembrista, si lo hace un hombre sí es sexista y machista. Es el mismo comodín del racismo, el absurdo y falso mantra: “los negros no pueden ser racistas, solo los blancos lo son”. (https://goo.gl/1kv8tN)

 

 

 

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Necesito comentar algo, no solo es divertido que alguien haga lo que critica, que use lo que le molesta que otros usen, sino que, en este caso, a una feminista le guste y le dé este trato a Bill Clinton, esto queda para un buen capítulo de South Park. Ya es suficiente con Hillary siendo incongruente, al menos ellos han sido pareja, ¿pero usted, la gran Carolina Sanín? permítame sonreir. Olvida quién es Bill, el que engañó a la feminista Hillary Clinton, el mujeriego, el que ve a las mujeres como cosas y se divierte con ellas, las desviste con la mirada, las viola con su pensamiento (según su sabiduría divina eso es violar: https://goo.gl/z618yb), es un patriarca del mito de la “cultura de violación” (existen violaciones y debemos combatirlas, pero no existe “cultura de violación”: https://youtu.be/FKgrYVtYSCk), y además, Bill Clinton ha tenido a más personas siéndole infiel a su esposa, de las que “Family Guy” pudo parodiar. Ah, sí, también un pequeñito problema con demandas de tipo sexual, vaya detalle.

Cuando vi esa publicación, inmediatamente dije: “Hillary, Carolina Sanín y tantas mujeres terceraolistas, es cómico”. Luego recordé lo que suele venir a mi mente en casos así, Frida Kahlo, una mujer fuerte, inteligente, pero qué lástima, se la pasó detrás de un borracho, cosificador, mujeriego, y que la trataba mal —como el machote que era—, y así es ejemplo de feminismo.

Un día normal en la vida de Carolina Sanín:

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Continuemos. Segundo, usted también usa la palabra “comer” para el sexo, y con el ejemplo que elegí, mucha gente puede también denunciar la discriminación que usted ve en los chistes de Los Chompos, incluso en los chistes malos, como los suyos. Sin embargo esto no fue un chiste malo como el intento sin sentido del naipe, esto le salió de su válida molestia por la tauromaquía, pero con el Freud que la acompaña en sus sueños.

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Ya que están tan obsesionados con la fantasía de que un hombre esconda la espada detrás de la falda y luego la saque y la clave, que los aficionados a la tauromaquia y los putos toreros vayan a que se los coma un travesti bien vergón en lugar de ridiculizar, torturar y matar toros.

Repitamos:

…que los aficionados a la tauromaquia y los putos toreros vayan a que se los coma un travesti bien vergón”. (https://goo.gl/QAvKva)

Bien, debo reiterar que me encanta cuando la insolencia, la soberbia, la deshonestidad intelectual y la incoherencia: caen por su propio peso.

Teniendo claro ese punto, seguimos con la novela. Venía el turno de “Cursos y Chompos”, entró en escena la imagen inmadura, violenta e innecesaria del ojo morado, y le sirvió a Sanín para aumentar su tarjeta de presentación como víctima profesional. En este punto muchos enloquecieron, pero no he visto que alguien haya señalado lo obvio, el meme de “Cosas que me quiero comer”, es respuesta a sus insultos y chistes, al “bullying” de una profesora detrás de un teclado. La imagen con el mal chiste del ojo golpeado, es respuesta a sus malos chistes y a su respuesta señalando a los estudiantes como criminales, como delincuentes, por una persona que puso una imagen en una red social. Ver una imagen de una mujer golpeada, recuerda el abuso físico de muchos cobardes, un problema grave que sí existe, sin embargo, usted no es víctima de eso, de lo que sí es víctima es de estar llena de sí misma, alabarse y buscar el aplauso fácil, pasar de victimario a víctima, por capricho, muy innoble señora Sanín. Todo eso no le permite comprender algo, el ojo golpeado viene acompañado de lo siguiente: “When el patriarcado opresor te pone en tu lugar”. Pasemos de nuevo a una explicación, es que es muy difícil cuando desconocen el movimiento en las redes, y más en el campo de lo políticamente incorrecto. No saquen conclusiones sin leer todos los puntos:

  • Usar “el patriarcado opresor” o “heteropatriarcado opresor”, en chistes, es una forma de burla hacia personas que exageran y banalizan los verdaderos problemas de la mujer, hacia terceraolistas, como Sanín, como Anita Sarkeesian, Rebeca Watson y tantos en ese grupo. De hecho, les faltó usar “falocéntrico, macho alfa, lomo plateado, barba de leñador, manos de lija, pecho con pelo, y capitalista”.

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Sanín insulta a todos en Facebook, se burla, usa un léxico más común entre borrachos a media noche que en una PhD de la Universidad de Yale. Es una profesora con experiencia que se ha ubicado a la misma altura de jóvenes menores de 20 años. “Cursos y Chompos” le dio fuerza a un reciclado meme con comida —pero Sanín fue quien le dio más potencia y trascendencia—, el grupo tiene su base en aquellos jóvenes, sin embargo, su contenido y diversión (nos guste o no), hacen parte de la unión de muchas personas con algo en común: el humor pesado, el aplauso fácil y el insulto, o para resumirlo, un grupo de internet que hace lo mismo que Carolina Sanín, pero sin ganar dinero por ello, sin invitaciones a ferias del libro ni conferencias.

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El error al crearle la imagen: “Cuando… te pone en tu lugar”, sigue siendo eso, un chiste pesado que muestra violencia visual, como respuesta a su violencia escrita, a sus publicaciones. No se justifica racionalmente usar esa imagen, pero hacer el análisis objetivo revela las razones, dentro de lo que se reproduce en este tipo de comedia sin pulir —tipo MTV o un South Park de baja calidad—, para la intención de la publicación, y no, no es una amenaza (ver en el siguiente punto), es un insulto. Usted misma, Carolina, aceptó que no fue una amenaza, en la primera publicación que le dedicó a Héctor Abad, la cual borró y luego subió editada, dijo que si alguien quería insultarla, que lo hiciera con algo que no fuera “un guiño que tibiamente apoye una amenaza”, porque es algo que usted no ha hecho. Claro, usted ha deseado que un “travesti vergón” se “coma” a los taurinos, que prefiere ver a unas estudiantes drogándose o pateándose antes que jugando naipes, pero no ha amenazado, y a usted tampoco la han amenazado. Cuando volvió a escribir las ideas de esa publicación, entre lo que editó, convenientemente, la referencia al guiño tibio de amenaza, no la escribió de nuevo. Su forma de hundirse más al explicar que sí diría lo que no dijo en un “anzuelo” dejado en Twitter (por cierto, Carolina no tiene Twitter), también la desarrolló mejor. (https://goo.gl/LBVKD1)

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Estas de chavistas:

Fasista de mierda, diga cuanto le paga el sionismo y el imperio yank… un colombiano hablando de venezuela solo merece una bala en esa jeta y esas manos que escriben coñazos de mierda tras mierda. Si yo lo tuviera en frente, le rompo burda esa cabeza de una coñazera, espero el momento para hacerlo.

mariko, dejate ver por hay y te vamos es dando con toda, al comandante se respeta, estamos restiaos y a lacayos de la derecha como tu le damos es duro, tas sentensiao.

Estas de cristianos:

no vamos a esperar que Dios te castigue, acá te vamos a dar una probadita primero.

mira guevon el plebiscito satanico no va a pasar, aca nos no van a volver maricas a los pelaos, no le busques las patas al gato, la palabra de Dios se respeta y tú dejate de inventar que la iglesia nos manipula, nosotros votamos no porque amamos a cristo y él es la verdad. Te salvas que no te conozco unos amigos y yo te dariamos una paliza para reprender el demonio que tienes. arrepientete antes de la paliza, que dios te ama.

Y bueno, así muchos ejemplos. Creo que ha quedado claro, pero si insisten en el error, una amenaza sería:

Te vamos a buscar y te vamos a dejar el ojo así, para ponerte en tu lugar.

No apoyo esa imagen del ojo (un error que solo sirvió para alimentarle su feminismo de tercera ola), y estoy en contra de ese tipo agresión física, pero es curiosa la forma en que han reaccionado Carolina y sus defensores, ya que hablamos de una profesora a quien le gusta recordarle sus títulos y sus conocimientos a la plebe, a los pobres mortales que la rodean, a esos que, si son taurinos, les desea que “se los coma un travesti bien vergón” (https://goo.gl/QAvKva), disculpen el vocabulario, cito a una PhD.

Y cuando alguien le dice “profesorcita”, comentando esa publicación, ella responde con altura, sin violencia:

La ‘profesorcita’ será su mamá, Sebastián. El diminutivo se lo va metriendo por el culo, aunque le duela que no sea un aumentativo.

Luego le dice solapado, bobo huevón machista, pirobo (ya saben, cito a una PhD), y así más cariños de paz, como la que ella exige. Es tan tierna.

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Citemos rápidamente su referencia a un hombre como “pedazo de tocino” (si se hace con una mujer, es machismo, https://goo.gl/o69kQy), o tal vez de su apoyo a rechazar la “malparidez” de unas publicaciones de Charlie Hebdo que a ella no le gustaron, y es que esas imágenes no son agradables, pero mi critica acá es que Sanín está de acuerdo (y saberlo no fue una novedad) le está haciendo eco al texto con el que Jaime Sanín hace la comparación absurda en la que iguala una caricatura en una portada como el mismo odio y desprecio de los que asesinaron a los caricaturistas (https://goo.gl/qJeIcA). Interesante, hacer una caricatura es lo mismo que llenar de balas a un humano. Pero recuerden, todo eso que dice, escribe y comparte la PhD, no es violencia, porque lo dice una mujer, y nada más y nada menos que Carolina Sanín.

Y, con la perspectiva de las horas, me pregunto: ¿qué coño hago yo discutiendo con un pedazo de tocino como el tal Gómez, periodista de un programa de radio que jamás he escuchado ni escucharía? Como don Quijote contra los odres de vino.

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El remate de Jaime Sanín en la publicación que comparte la señora Carolina:

La nueva portada de Charlie Hebdo está muy lejos de ser humor negro; es  un acto de odio tan poderoso y tan despreciable como el perpetrado por los terroristas que asesinaron a los caricaturistas de este periódico.

Hay una mujer canadiense famosa por su irracionalidad, insolencia, deshonestidad y victimización (finalmente las terceraolistas solo son famosas por eso), su nombre es Anita Sarkeesian, es líder del grupo feminista “FemFreq”. Ella fue tan lejos que pidió censura en las redes sociales, incluso para uso del lenguaje, luego logró adueñarse de un puesto para censurar en Twitter. Hubo un momento en la burla hacia ella, en el que también le editaron una imagen pero le dejaron la cara bastante golpeada, su reacción frente a tantos trolls solo trajo más burlas.

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A este paso, Carolina Sanín se va a convertir en la Anita Sarkeesian colombiana… aunque pensándolo bien, ya lo es (https://youtu.be/prmprJyPyv0). Qué ingenuidad, le dan lo que ella da, y no es consciente de… ¡miren qué coincidencia!, recordemos la cita que expuse tomada del editorial en El Espectador:

Es ingenuo y peligroso que las personas crean que el ejercicio de la libertad de expresión, esencial en sociedades que se sueñan liberales como la nuestra, implica que los discursos no tienen consecuencias.

Las mujeres han logrado mucho, y aún debemos trabajar todos para enfrentar lo que falta, por eso es lamentable lo que resulta de muchas mujeres y grupos que han deformado el feminismo inicial al daño de la tercera ola feminista. Le recomiendo a la profesora Sanín, y a quienes esten leyendo esto, que sean fuertes con altura, con raciocinio, con objetividad, sin victimizarse, sin hacer infantiles y caprichosas las quejas femeninas. Christina Sommers es una mujer inteligente y trabajadora con mucha lucidez, puede ser un referente muy productivo:

1) https://youtu.be/3LM_16CV1L8

2) https://youtu.be/3TR_YuDFIFI

3) https://youtu.be/h8DZklYfbPc

4) https://youtu.be/Gsxjaa1P9kI

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Dejo este gran mensaje de Marie Curie, es un exquisito e inspirador ejemplo para recordar cada día. Tome nota Carolina Sanín, esto no es solo por la polémica, sino por su comportamiento en general:

 

 

 

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Una mujer puede tener una voz fuerte, abundante en argumentos y conocimiento, pero no necesita usar un vocabulario soez para intentar mostrar esa fuerza. Para expresarse con contundencia no se necesita usar insultos gratuitos. Hablar de acoso, violación y delincuencia, cuando no están presentes, es banalizar tanto el hecho como la palabra, y se colabora a la incertidumbre cuando verdaderos casos de violaciones, acoso y delincuencia son ejecutados, eso no ha sumado a la lucha femenina, solo le ha restado, y es algo grave para progresar.

Lo que decimos y hacemos, es cierto o falso, válido o descartable, por su mérito y prueba, no por nuestro género. A la verdad no le interesa si eres mujer u hombre, eso no cambia los hechos. A los hechos no le interesan nuestros sentimientos, estos deben adaptarse a la realidad, no es la realidad la que debe adaptarse a los sentimientos.

A usted no la critican en masa por ser mujer, no le tienen miedo por ser del género femenino y estar bien preparada. No hay ningún acoso por su sexo, que sea mujer no es la causa de tanto rechazo y críticas. Su problema es otro, a usted le pasa todo esto por su soberbia, sus inconsistencias, su incoherencia, su lenguaje pandillero, su tarjeta de víctima profesional y su antipatía.

 

—Cristhian Meneses (Colombia, 1985).
Escritor, actor, activista y docente. Autor del libro: Notas rebeldes para un mundo sumiso. Disponible en Amazon: amzn.to/1t6LemS

 

 

 

 

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