Camilo Caropresse, un ganadero araucano, logró que dos de sus toros fueran reconocidos genéticamente entre los mejores del mundo. Proveniente de una familia con profunda tradición en el sector, Caropresse transformó la producción en la finca Corocoro, de propiedad de su empresa Agropecuaria Siete Palmas en Arauca, logrando que dos bovinos de la raza Guzerá se clasificaran dentro del Top 30 mundial en características productivas, entre más de 85.000 animales evaluados en Brasil.
Los ejemplares ASP Cabal TE y ASP Fonte TE alcanzaron marcas sobresalientes en las listas internacionales de alto desempeño genético. Pertenecen a la raza Guzerá (o Guzerat), una de las líneas cebuínas (Bos primigenius indicus) más antiguas del mundo, originaria del estado de Gujarat en la India. Dicha raza fue importada de Brasil a partir de 1870 y comenzó a consolidarse en Colombia a finales de la década de los ochenta, mediante la importación masiva de más de 150 matrices brasileñas.
El Guzerá es un animal apetecido en el sector porque es de doble propósito, permite obtener al mismo tiempo una buena cantidad de leche y una excelente producción de carne. Se caracteriza por su alta resistencia a los climas tropicales cálidos, sequías y parásitos. De porte medio-alto, extremidades largas y osamenta fuerte, se distingue por su gran facilidad de desplazamiento a lo largo de grandes distancias. Además, su cuero suelto y pigmentado le otorga mayor tolerancia al calor y a los ectoparásitos, siendo una raza muy común en regiones como la costa Atlántica y el Magdalena Medio.
Una vida dedicada a la genética bovina
Hijo y nieto de ganaderos, Caropresse lleva desde su niñez, más de tres décadas dedicado al campo. A sus 39 años, apostó por estudiar medicina veterinaria para transformar la actividad tradicional de su familia en una empresa moderna, rentable y sostenible. En 2012, inició procesos de mejora genética y trazabilidad: durante más de una década registró rigurosamente cada dato productivo de sus animales, incluyendo peso, crecimiento, fertilidad, desempeño reproductivo y nivel de adaptación a las difíciles condiciones de las sábanas araucanas.
Su estrategia se centra en la selección y mejoramiento genético de ejemplares de doble propósito, ideales para entornos tropicales desafiantes. Según explica Caropresse, la capacidad de adaptación y resistencia de la raza Guzerá representa una solución real para los ganaderos que enfrentan problemas de fertilidad y clima en sus rebaños: "No podemos seguir seleccionando animales solo por fenotipo y belleza. Lo que manda es la productividad, y eso se mide en el campo, en condiciones reales".
Su gran trabajo ha sido la medición constante, algo novedoso en el sector, que le permitió construir una sólida base de datos genética que posteriormente envió a la ANCP (Associação Nacional de Criadores e Pesquisadores), entidad brasileña de prestigio internacional especializada en la certificación y evaluación genética de ganado bovino.
Sus registros entraron a competir con ejemplares de Brasil, Argentina, Paraguay y otros países de la región, logrando el reconocimiento en el marco de la 30.ª edición del Seminario ANCP celebrado en Uberaba, Brasil.
El reconocimiento reciente no es el primero de Caropresse. El 25 de julio de 2023, Día Departamental del Llanero, ya había sido condecorado en la Asamblea Departamental de Arauca con la medalla 'Francisco de Paula Santander' al mérito productivo, destacando sus aportes al mejoramiento genético y al incremento de la productividad ganadera en la región.
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