El 7 de Noviembre de 1992, las FARC asesinó en un ataque terrorista a 26 policías que protegían el campo de Ecopetrol en el corregimiento de Churuyaco, municipio de Orito, Putumayo, región de Sucumbíos, en la frontera con Ecuador. Dieciséis años después, el 1 de marzo de 2008, en la misma zona, sector Angostura, en su campamento y en el marco de la operación fénix, fuerzas especiales de la Policía Nacional con el apoyo de la Fuerzas Militares, dieron de baja al denominado canciller de las Farc e integrante del secretariado alias. Raúl Reyes. Y el pasado 3 de marzo, en el marco de la Estrategia “Escudo de las Américas”, las Fuerzas Armadas de Ecuador, con el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos, ejecuta la primera “operación cinética letal”, bombardeando el campamento del cabecilla alias. Mono Tole, en la zona de Cascales, también zona fronteriza de Sucumbíos, originando, según cifras preliminares, la baja de 27 delincuentes del grupo terrorista “Comandos de la Frontera”, disidencias de las Farc.
Hoy, después de más de tres décadas y gracias a haberle entregado a las Farc durante cuatro años, 42.139 kilómetros de cinco municipios en los departamentos de Caquetá y Meta, bajo la denominación del “despeje del Caguán”; la frontera entre Colombia y Ecuador continúa registrando una ausencia significativa del control territorial e institucional que le corresponde al Estado. Colombia comparte 6.342 kilómetros de frontera terrestre con 5 países, 2.800 kilómetros con Venezuela y Ecuador a través de 12 departamentos, tres de ellos: Norte de Santander, Nariño y Putumayo con más de 100 mil hectáreas de hoja de coca y con capacidad de producción del 60% de la cocaína que se comercializa en el exterior.
Adicionalmente el 43 % del territorio dedicado a la minería ilegal coincide con zonas que tienen presencia de cultivos ilícitos, entre ellos los departamentos fronterizos de Nariño y Putumayo. La frontera con Venezuela tiene cerca de 412 pasos fronterizos ilegales, frente a 62 de la frontera con Ecuador. A esto se suma que de los 9 mil millones de dólares que ingresan anualmente de contrabando al país, el 10%%, es decir cerca de mil millones de USD, ocurre mediante la modalidad de contrabando abierto, facilitando así la internación ilegal en nuestro territorio de toneladas de productos agroindustriales, ganado, acero, medicamentos, confecciones, cigarrillos y licor. Situación que se agrava con la guerra arancelaria que estamos presenciando.
Este panorama de informalidad, desorden social, criminalidad y violencia, en los territorios fronterizos colombianos, se ahonda progresivamente bajo el deterioro y el descontrol institucional. Las Fronteras no reciben la atención y prioridad que demanda una política de Estado seria y responsable en materia de desarrollo, seguridad y defensa. Las economías criminales se han convertido en el principal incentivo de las comunidades que tratan de sobrevivir en estas zonas, a su vez que son sometidas y hostigadas por los grupos violentos nacionales, binacionales y extranjeros, que han hecho de las fronteras sus principales bases de operaciones criminales.
Ambas fronteras con Venezuela y Ecuador, se están reacomodando a las nuevas dinámicas, inducidas por los gobiernos de Estados Unidos y Ecuador
Ambas fronteras con Venezuela y Ecuador, se están reacomodando a las nuevas dinámicas, inducidas por los gobiernos de Estados Unidos y Ecuador. El mensaje es contundente, no es hora de convivir con terroristas y narcotraficantes, tampoco, de activar escenarios de diálogo que solo son aprovechados para traficar armas, minerales y drogas, y planificar ataques aleves contra las Fuerzas del Orden. La decisión del bloque mayoritario de gobiernos del hemisferio es categórica, se intensificarán las “operaciones cinéticas letales”, confrontando con determinación y capacidad real, a un enemigo común que tiene bajo amenaza nuestras democracias.
Recordemos que el 26 de abril de 2007, Raúl Reyes, reportaba al secretariado los buenos oficios de Alicia, Juan (Gustavo Larrea), Platos y Macas, colaboradores de confianza del entonces presidente Rafael Correa, para incorporar a las Farc en el ¨Plan Ecuador¨, destinado a trabajar con más de un millón de habitantes de la frontera con Colombia y una inversión superior a los 135 millones de USD. Y tres meses antes, el 18 de enero de 2008, Raúl Reyes daba cuenta de una reunión en su campamento en Ecuador con el Ministro de Seguridad de Rafael Correa, identificado por las Farc como Juan, (Gustavo Larrea), allí concluyeron, oficializar relaciones mutuas, coordinar actividades ¨sociales¨ en la frontera, cambiar mandos de la Fuerza Pública asignados en las unidades fronterizas, presionar para suspender las fumigaciones y sacar las tropas americanas de la base de Manta. Todo esto se materializó, razón por la cual, el esfuerzo del presidente Noboa ha sido titánico, para desmontarlo.
Similar estrategia desarrollaron las Farc con el régimen dictatorial de Venezuela en el año 2008, a través del “Plan Dossier”, el mismo que en la actualidad, aún protege a alias.Iván Márquez y a su segunda Marquetalia. ¿Será que todavía funciona la oficina del grupo terrorista en Fuerte Tiuna en Caracas?, ¡ junto a los cabecillas del ELN avanzan escurridizamente hacia Cuba, Nicaragua o la frontera huyendo de la presión que ejerce el Escudo de las Américas?, se sienten pasos de animal grande, se complicarán sus refugios terroristas, y no descartemos prontos bombardeos desde Venezuela hacia la frontera con Colombia, esa es la dinámica.
El país requiere con carácter urgente superar su fallida política de fronteras y construir una efectiva visión estratégica en estos territorios, que incorpore la creación de una poderosa y moderna Fuerza Fronteriza. Claramente lo expone el escritor y filósofo Hernando Gómez Buendía en su última obra, “Colombia después de Petro, un viaje incómodo al corazón del país”, no se concibe que seamos de los pocos países del universo que aún no controla su territorio, y esta es la primera tarea para superar la violencia y la pobreza.
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