Frank Pearl, el hombre que logró sentar en la mesa al ELN

Instalados los diálogos desde Caracas en 2016, Pearl le entregó las riendas a Juan Camilo Restrepo y después a Gustavo Bell, pero ambos fracasaron

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enero 22, 2019
Frank Pearl, el hombre que logró sentar en la mesa al ELN

A mediados del 2013 el comandante del ELN Nicolás Rodríguez Bautista hizo llegar una comunicación dirigida a la Presidencia de la República y al Comisionado de Paz en la que mostraba la disposición de su organización para arrancar una mesa de negociación. La misiva se engavetó. Pasó un año antes de que el negociador Frank Pearl recibiera instrucciones presidenciales de iniciar la fase exploratoria de los diálogos con esa guerrilla.

Sin palabras, la señal estaba clara: la prioridad para el gobierno y el comisionado Sergio Jaramillo, era la negociación con las Farc en Cuba y cualquier avance con el ELN llegaría por añadidura.

Sin embargo, el único que se mantuvo en la convicción de sentarse con el ELN era Frank Pearl, que a lo largo de su vida le ha apostado al diálogo con las guerrillas para encontrar una solución a la guerra, como también lo hizo en el gobierno Uribe cuando el expresidente lo designó Comisionado de Paz en 2009, reemplazando al hoy fugitivo Luis Carlos Restrepo.

Pearl se había proyectado como un financiero en el sector privado hasta que en el 2006, cuando se desempeñaba como presidente de Valorem Bavaria, el presidente Uribe lo invitó a crear la Consejería Presidencial para la Reintegración con el propósito de buscarle una salida a los cientos de desmovilizados de las AUC, producto de la negociación de paz. De allí pasó a formar parte de la avanzada de paz de Uribe que se manejó con gran discreción y de la que solo concluido ese gobierno comenzó a conocerse. Mantuvo la interlocución con el vallecaucano Henry Acosta quien mantenía secretamente, y autorizado por el gobierno, contactos en la cordillera occidental con Pablo Catatumbo para avanzar con las Farc, y con Juan Carlos Cuellar, guerrillero del ELN detenido en la cárcel Bellavista de Medellín para buscar caminos con esa guerrilla.

Frank Pearl se desempeñaba como Comisionado de Paz cuando Juan Manuel Santos fue elegido Presidente en agosto del 2010, pero el nuevo mandatario sorpresivamente lo designó Ministro de Medio Ambiente. Desde allí empezó los primeros contactos autorizados por Santos con las Farc, mientras Henry Acosta hacía lo propio con el jefe máximo Alfonso Cano a través de Pablo Catatumbo. La primera reunión de la que se tiene noticia de funcionarios públicos del gobierno Santos con las Farc fue en la frontera con Venezuela y estuvieron presentes Frank Pearl, Alejandro Eder –quien lo había reemplazado en la Consejería para la Reintegración– y Jaime Avendaño, un funcionario de la misma. Sin el cargo de comisionado que Santos mantuvo vacante, Pearl fue tejiendo durante dos años la relación con las Farc que le abrió la puerta a las negociaciones que el presidente le presentó al país el 26 de agosto del 2012 cuando la delegación tomaba camino a Oslo, Noruega, donde se dio la instalación del proceso con la intervención de Humberto de la Calle y el beligerante discurso de Iván Márquez.

Fue ese mismo día, cuando Pearl se enteró que él no sería el comisionado para el Proceso de Paz con las Farc. El escogido se llamaba Sergio Jaramillo. El nuevo Comisionado había estado lejos de la estrategia de paz del gobierno, pero cerca de Juan Manuel Santos en el Palacio Nariño como asesor de seguridad nacional.

Jaramillo había trabajado antes con Santos como viceministro de Defensa y derechos humanos. Llegó al Ministerio con Marta Lucía Ramírez a comienzos del gobierno Uribe, con un rol importante en la formulación del documento de la política de Seguridad Democrática, pero se retiró con ella cuando fue reemplazada por el empresario antioqueño Jorge Alberto Uribe. Pasó entonces a dirigir la Fundación Ideas para la Paz, una organización creada por empresarios desde los diálogos del Caguán, donde permaneció entre el 2004 y 2006. Fue una pausa en el sector público pero un paso importante para empaparse en el tema ya no de la guerra sino de la construcción de paz y con este acumulado llega al ministerio de Santos. Allí compartió con el general Óscar Naranjo y el general Rafael Colón con quienes se reencontraría, luego, en las negociaciones con las Farc.

La crisis de los falsos positivos llevó a Jaramillo a retirarse voluntariamente del cargo, pero sin salir del círculo de influencia de Santos. Fue nombrado cabeza del Plan Nacional de Consolidación, un programa piloto financiado por la cooperación internacional para asegurar la presencia del Estado en zonas liberadas de guerrillas y paramilitares.

Con la discreción de su talante, Frank Pearl guardó silencio y se acomodó al nuevo rol que lo limitaba a formar parte del equipo de negociadores plenipotenciarios junto a Jorge Enrique Mora, Óscar Naranjo y Humberto de la Calle a la cabeza; el Comisionado Sergio Jaramillo tendría la batuta institucional.

Cuando Santos llega a la presidencia Frank Pearl era el comisionado de paz de Uribe. Foto: Cubadebate.cu

Los primeros acercamientos con el ELN se dieron en el Ecuador donde asistieron por parte de la guerrilla el segundo de la cúpula, Antonio García, y por el gobierno el general retirado Eduardo Herrera Verbel y Jaime Avendaño. Ecuador, Brasil y Noruega serían los garantes para la eventual negociación. Hasta entonces las reuniones de Pearl para avanzar con el ELN habían sido secretas, pero intensas al tiempo que participaba en la Mesa de La Habana.

Los constantes viajes y la distancia del día a día aliviaban la tensión evidente para todos entre Pearl y Jaramillo. Santos esperaba resultados prontos a pesar de la lentitud que había tenido el acercamiento y la construcción de confianza con las Farc.

Frank Pearl, convencido de que era capaz de sacar los dos diálogos adelante, insistió en las conversaciones con el ELN. Desde el gobierno siempre recibió el respaldo, pero en la realidad su trabajo lo adelantaba en soledad.

Sus mejores interlocutores parecían ser los gestores de la guerrilla, dos viejos militantes que lograron junto a Pearl volver los diálogos una realidad. Con Juan Carlos Cuellar y Eduardo Martínez, ambos presos políticos, los parecían de elefante, hasta que el secuestro del político Odín Sánchez en Chocó le puso un freno en seco a los diálogos. Todo estaba formalizado, pero la mesa no había podido ser instalada por los secuestrados que tenían el ELN. Aunque algunas liberaciones se dieron, fue el cuñado del presidente Santos, Mauricio Rodríguez, quien en seis meses le puso el hombro a la negociación y destrabó la mesa.

De hecho, cuando por fin se dio el anuncio de la fase pública de los diálogos, fue Rodríguez y no Pearl quien leyó el documento desde Caracas, Venezuela.

El expresidente Santos no pudo llegar a un acuerdo con el ELN. Frank Pearl había cumplido con su trabajo de sentar a la guerrilla en una mesa de negociación. Sin embargo, ni Juan Carlos Restrepo, designado por Santos para ser el jefe negociador, ni Gustavo Bell, quien asumió en los últimos meses, cuidaron los diálogos con la guerrilla. Tampoco lo hicieron ellos, y hoy la mesa es historia después del atentado a la escuela General Santander.

Pearl, quien firmó con Antonio García el protocolo de seguridad en caso de que la mesa de negociación se levantara, ha sido muy enfático en que el gobierno Duque debe respetar el pacto.

 

*Artículo publicado originalmente el 26 de febrero de 2016 y actualizado el 22 de enero de 2019. 

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