La ejecución del ayatolá Jamenei en la operación "Furia Épica" desata un incendio global. Irán responde atacando bases de EE. UU. y pone en jaque a la ONU

 - ¿Está el derecho internacional por el suelo tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán?

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel protagonizaron el hecho político y militar más trascendental que el Medio Oriente ha vivido en lo que va del siglo XXI. Tras una planificación de meses, ambos países lanzaron de forma coordinada una serie de ataques aéreos sobre Irán que terminaron con la vida del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, junto a su esposa, su hija, su yerno y varios familiares más, además de decenas de altos mandos militares y funcionarios del régimen.

Horas después del inicio de los bombardeos, el presidente Donald Trump dirigió un comunicado de ocho minutos en el que dejó en claro que el verdadero objetivo de la operación, bautizada como "Furia Épica" (Operation Epic Fury), era un cambio de régimen. Trump instó al pueblo iraní a tomar el control de su gobierno y exigió a la Guardia Revolucionaria Islámica que depusiera las armas, amenazando con una "muerte segura" a quienes se resistieran.

Por su parte, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu denominó su intervención como "León Rugiente" (Lions Roar), describiendo la campaña como una respuesta a la amenaza existencial que, según Israel, representaba Irán, y advirtiendo que continuaría mientras subsistiera cualquier riesgo de esa naturaleza.

La respuesta iraní no tardó en llegar. La Guardia Revolucionaria Islámica, principal fuerza ideológica y militar del régimen, lanzó misiles y drones contra Israel y contra bases militares estadounidenses en Baréin, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania e Irak. Los medios estatales iraníes declararon que "todo territorio y base criminal de Estados Unidos" estaba al alcance de sus misiles.

Lo que el gobierno estadounidense presentó como una acción "preventiva" derivó, en pocas horas, en un ciclo abierto de ataque y represalia sin señales claras de freno. Este conflicto replantea con urgencia el debate sobre el papel de organismos internacionales como la ONU. Si una potencia puede lanzar una operación de cambio de régimen contra un Estado soberano sin enfrentar consecuencias, la comunidad internacional ha perdido su capacidad de disuasión.

La muerte de Jamenei no es solo el fin de un líder: es el inicio de una crisis de sucesión en Irán y una prueba de fuego para el derecho internacional que, hasta ahora, parece estar reprobando.

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