El dominio financiero de EE. UU. mediante bancos y el sistema SWIFT enfrenta un desafío histórico con el ascenso de los BRICS y nuevos sistemas de pago globales

 - El plan de Estados Unidos para controlar el dinero mundial y los países que ya le están diciendo que no

El control bancario de Estados Unidos no es un fenómeno nuevo; sin embargo, en la actualidad se manifiesta con especial dureza. Entidades como JPMorgan Chase, Goldman Sachs y Citibank, entre otras, no solo operan en este ámbito, sino que también imponen sanciones, condicionan créditos y moldean economías enteras de acuerdo con los intereses de la Casa Blanca. Asimismo, el dominio SWIFT le otorga a ese país la facultad de decidir quién participa o queda excluido del comercio global. En consecuencia, esta capacidad económica constituye, en esencia, una forma de imperialismo moderno orientado a avasallar naciones.

Aún más inquietante, dichas instituciones actúan como vehículos de espionaje económico y personal al servicio de inteligencia estadounidenses y de otros aliados. De hecho, operaciones, cuentas y movimiento de dinero internacional pueden convertirse en mecanismos de vigilancia capaces de identificar movimientos de capital, patrones comerciales e incluso aspectos de la vida de individuos en el extranjero.

Por su parte, organismos de financiamiento para el desarrollo, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, condicionan sus préstamos a la implementación de ajustes estructurales. Cuando tales medidas no coinciden con los fines de Washington, la asistencia financiera tiende a restringirse o incluso a desaparecer.

Han surgido iniciativas que desafían esa hegemonía. China y la Federación Rusa han comenzado a desarrollar sectores alternativos, entre los que destacan el CIPS y la internacionalización del yuan en el caso chino, así como el SPFS y el sistema MIR en Rusia, que incluye tarjetas de crédito y débito aceptadas dentro del país y en territorios aliados. Estas plataformas buscan garantizar independencia frente a Visa y Mastercard, cuyos servicios pueden ser suspendidos desde USA.

En este mismo contexto, la conexión de transferencias instantáneas como Pix, impulsados por Brasil, que permiten con una sola llave enviar fondos a cualquier corporación crediticia, en contraste con Colombia, donde una persona con cuentas en varias sedes necesita diferentes claves, si esto se impusiera a gran escala, desplazarían al dinero plástico; en esas circunstancias, Estados Unidos recibiría un golpe a la yugular, puesto que perdería miles de millones en comisiones.

No puede ignorarse que la denominada “lista Clinton”, formalmente conocida como Lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas, administrada por la OFAC, la cual funciona extraterritorialmente, pues el gobierno estadounidense proyecta su poder más allá de sus fronteras, imponiendo decisiones sobre otros Estados. En este sentido, cada designación trasciende lo meramente administrativo y se traduce en restricciones de la infraestructura bancaria trasnacional y procesos de estigmatización mediática, cuyos efectos son acatados mundialmente debido a su dependencia del acceso a la red en dólares y al riesgo de perder la corresponsalía o enfrentar represalias.

Con el surgimiento del bloque BRICS, se perfila un actor clave en este escenario. Mediante el Nuevo Banco de Desarrollo, acuerdos de pago en monedas locales y coordinación estratégica, el grupo busca consolidar una alternativa capaz de ofrecer financiamiento y comercio, rompiendo las cadenas impuestas por el FMI. Para estas naciones queda claro que quien avanza, tarde o temprano alcanza su destino.

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Otra forma de presión norteamericana, durante el segundo mandato de Donald Trump, fue la amenaza de imponer aranceles elevados a diversas naciones; con ello se buscaba obligar a gobiernos y empresas extranjeras a alinearse con objetivos comerciales e ideológicos. De este modo, estas acciones funcionan como una prolongación coercitiva, al castigar económicamente a quienes se resisten a someterse a las garras afiladas del imperio.

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