Escuchando a los sobrevivientes: las víctimas de la guerra abandonadas por dios y la ley en Colombia (II)

"¿Quién nos cuida?" es la pregunta que se hacen las más de 35 familias víctimas del conflicto que se encuentran refugiadas en la Embajada de Noruega

Por: Carmen Urzola Maldondao
febrero 01, 2021
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Escuchando a los sobrevivientes: las víctimas de la guerra abandonadas por dios y la ley en Colombia (II)

Más de treinta y cinco familias víctimas del conflicto armado, representadas mayoritariamente por mujeres, se encuentran en el refugio humanitario en la Embajada de Noruega en Colombia, haciendo uso de la extraterritorialidad de ese espacio para el refugio. Allí están desde el pasado 30 de noviembre del año 2020, entre otras razones, por miedo a perder sus vidas en sus territorios, debido a que la mayoría se encuentran bajo amenazas. Frente a las múltiples amenazas que reciben en la capital del país y en todo el territorio nacional por defender sus derechos, al parecer a las víctimas solo se les presentan dos alternativas: 1. Seguir viviendo sin dignidad y sin libertad presas del miedo y arrinconadas. 2. Morir dignamente luchando por la justicia.

La dignidad como esencia de los derechos humanos ha sido pisoteada sistemáticamente por el Estado colombiano y quienes más han padecido las consecuencias han sido los campesinos, hoy en su gran mayoría víctimas del conflicto armado. “Nos toca vivir sin dignidad”, afirman la mayoría de víctimas; sin dignidad porque les toca vivir en la indigencia, mendigando alimentos, durmiendo en las calles y suplicando por la garantía de sus derechos sin ser escuchados por quienes tienen el poder para garantizar los derechos reclamados.

Es indispensable tener siempre presente que la mayoría de víctimas del conflicto armado somos de origen campesino, población abandonada históricamente por el Estado colombiano, en cuyos territorios nunca hubo escuelas, ni puestos de salud, pero gracias a las tierras los campesinos podían cultivar sus propios alimentos, cazar animales y así proveer la alimentación a sus familias, como lo hacían las personas en el periodo Neolítico, hace más de cinco mil años, así mismo podían construir sus casas de barro, piedra o madera, es decir, que con su propio trabajo podían garantizar por lo menos tres de los cinco derechos básicos: el derecho al trabajo para dignificar su existencia, el derecho a la vivienda construida por su propia creatividad y el derecho a la alimentación, gracias también a su propio trabajo, cultivando las tierras.

El dolor y la rabia por las injusticias que sufren los sobrevivientes de la guerra en Colombia me llena de deseos de tener poderes para cuidarlos, a veces me gustaría ser la Virgen del Carmen, para guiar a nuestras fuerzas de seguridad a respetar a su pueblo y a no apuntar sus armas contra ellos y más aún me gustaría ser la Diosa Atenea, para meterme en la trifulca del combate y en medio de la nube de polvo y niebla hacer uso de mi espada y de mi azote para poner fuera de combate a los enemigos y a las enemigas de la paz.

Ver: Escuchando a los sobrevivientes: las víctimas del conflicto armado ahora lo son de la cuarentena

El 30 de enero cumplieron dos meses las víctimas del conflicto armado en el refugio humanitario que armaron en la embajada de Noruega, sin que reciban el acompañamiento necesario para atender sus demandas, las cuales son: 1. Retorno o reubicación a tierras para trabajar 2. Vivienda digna en la ciudad para quienes decidan no volver al campo 3. Orientación y apoyo económico para iniciar proyectos productivos que posibiliten crear un nuevo proyecto de vida, fundado en la dignidad de las personas víctimas de la guerra 4. El pago de la indemnización y 5. Seguridad para vivir sin miedo. Las anteriores demandas se ordenaron cumplir a través de la Ley 1448 de 2011 y 10 años después seguimos esperando que se haga justicia.

Según las entrevistas realizadas a las víctimas refugiadas, para que las anteriores demandas tengan una solución de fondo y a nivel nacional como se espera es indispensable que se conforme una mesa interinstitucional con: la Unidad para las Víctimas, el Ministerio del Trabajo, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el Ministerio de Vivienda, la Unidad Nacional de Protección y la Defensoría del Pueblo, porque, relatan las víctimas, “si las instituciones actúan de manera individual, como lo han venido haciendo hasta ahora, solo solucionan problemas individuales, generando división y conflictos dentro de la población”. Los derechos vulnerados, los cuales reclamamos, son vulnerados a nivel nacional por el Estado, es decir en los 32 departamentos del territorio nacional donde cada día crece más el número de víctimas, debido a las múltiples masacres, amenazas y asesinatos selectivos. Nueve millones, noventa y nueve mil trescientas cincuenta y cinco víctimas (9.099.355), se encuentran registradas hoy en el Registro Unico de Víctimas (RUT).

Las víctimas refugiadas hacen un llamado nacional para que la mayoría de organizaciones de víctimas y víctimas individuales se unan y creen una asociación solo de víctimas a través de la cual se procure el bien colectivo de toda la población y se logren así objetivos generales de interés común, pues las anteriores demandas reúnen los elementos básicos para empezar a construir una vida digna, con miras a lo que en la Ley 1448 se nombra como reparación integral.

La creación y consolidación tanto de una mesa interinstitucional como de una mesa nacional solo de víctimas (sin instituciones) con el acompañamiento de la Organización de Naciones Unidas (ONU) podrían posibilitar la garantía de los derechos de las víctimas.

Finalmente, solicitamos a las diferentes organizaciones sociales, defensoras de los derechos humanos nacionales e internacionales apoyar el proceso organizativo de las víctimas del conflicto armado. De la ONU se requiere acompañamiento para elaborar proyectos, debido a que la mayoría de víctimas no cuentan con formación académica para este fin. También, invitamos a las diferentes organizaciones artísticas y deportivas a acompañar a la población más golpeada por la guerra en Colombia para que a través de actividades y/o proyectos artísticos y deportivos, puedan elaborar los duelos y prepararse para una nueva vida sin olvidar el pasado.

Agradecemos profundamente a Noruega por todo el apoyo en la construcción de paz en Colombia y por permitir el refugio humanitario en su territorio, que es su embajada en Colombia.

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