En 2015 llega la Luciérnaga de Gustavo Gómez

¿Qué retos enfrentará el periodista en la dirección del programa radial?

Por: Mauricio Díaz
diciembre 10, 2014
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En 2015 llega la Luciérnaga de Gustavo Gómez

No debe ser fácil estar en los zapatos de Gustavo Gómez por estos días: de una parte el grupo PRISA lo contrató para reemplazar a Hernán Peláez, leyenda viviente de la radio, y al mismo tiempo entre algunos oyentes se dice que su elección para conducir La Luciérnaga fue para hacerle competencia a Jota Mario Valencia, conductor del Tren de RCN, ahora cansado de la TV.

Luego de 6 años haciéndole la segunda a Darío Arizmendi, ejemplo de periodismo servil y líder del rating radial en Colombia, el paso natural para Gómez parecía ser la sucesión del viejo verde con mostacho gris y micrófono rojo, pero éste renovó contrato hasta 2018. Por otra parte, Hernán Peláez hizo cierto su deseo de reducir su compromiso con PRISA y de paso cerrar una época de la historia de la radio en Colombia. Un día de octubre prefirió dar él mismo la noticia, antes que Frank Solano lo convirtiera en protagonista de una chiva; en un principio se le unió en la retirada Claudia Morales, quien está próxima a cumplir 2 años en el programa. Seguramente Gómez estaba al tanto del proceso de relevo, pues el tono susceptible, buscapleitos e insufrible que había adoptado su twitter cambió desde octubre, parece como si hubiera contratado un CM, aún así, esto no le impidió alimentar, por los laditos, su rencilla personal con Hollman Morris y Petro, de todos conocida, aunque quizá no a fondo. (Habría que preguntarle a Darcy)

Hubo un tiempo entre la comunicación de la noticia por parte de Peláez y la divulgación oficial de los cambios a través de La República en que surgieron toda suerte de especulaciones y la lagartería criolla circundó las oficinas de la 67 con 7, pues como evidencia Gardeazabal cuando le preguntan por su trabajo en La Luciérnaga, el poder que se deriva de participar en este espacio radial es fascinante y más de uno aspira a ese cetro, bueno, podemos decir aspiraba, por ahora.

El programa ha sobrevivido antes sin Peláez, pero con la promesa de su regreso, el 8 de agosto de 2002, también sobrevivió a la salida de Díaz Salamanca, que precisamente propició la entrada de Gardeazábal, además La Luciérnaga representa uno de los aportes de la radio colombiana que no ha sido borrado por la estándarización de contenidos que promueve PRISA, la programación de Caracol Básica emula la de la Cadena SER. La permanencia de La Luciérnaga en la programación se debe a un acto de fidelidad de PRISA, ellos son fieles al flujo de caja. A pesar de los múltiples rumores sobre su venta han sabido conservar la propiedad de Caracol, pues es un buen generador de flujo de caja y en particular La Luciérnaga es un espacio muy rentable, hecho que ha favorecido el cuidado que le han tenido. Para la audiencia el asunto parece tener más que ver con el humor e irreverencia hacia los poderosos y el servicio hacia la comunidad, el giro más reciente que le dio Peláez al programa.

Donde duele

Por extraño que parezca, el factor crítico en la transición no es el reemplazo de Peláez sino el reemplazo de Claudia Morales, quien además de aportar su espíritu investigativo y su rigor periodístico entró con todo y su carácter al programa, hecho que hizo contrapeso al factor Gardiz. No es que a Peláez le faltara carácter, (en más de una ocasión lo corrigió al aire) sino que a Gardeazabal le sobra agenda propia o de sus amigos -unos libres y otros en prisión- y procacidad, como él mismo dice. Morales es la única que se le para en la raya, los demás se burlan pero nada más. Ya Daniel Coronell y Héctor Abad señalaron las dudas que genera el ejercicio periodístico-oracular-intrigante que maneja el segundo Gustavo de esta historia, reflejo de la manera soterrada y mezquina en que se acostumbra a manejar el poder en nuestra comarca, no sobra recordar la advertencia del periodista Gonzalo Guillen cuando anunciaron el nuevo cargo de Gómez: "Felicitaciones, @gusgomez170, nuevo director de @LaLuciernaga. Ojalá puedas sacar a Gardeazábal antes de que te haga el cajón. Un abrazo." Tampoco sobra recordar a otro practicante de ese periodismo vergajo, Felipe Zuleta, quien cobró la cabeza de Laura Gil en Blu Radio. Es decir, la salida de Claudia Morales -o la entrada de su reemplazo- podría haber significado una desbandada de humoristas, imitadores y periodistas. Según indican ella continuará con el programa.

¿Y ahora?

Hasta el momento el nombramiento de Gómez como director ha producido opiniones de rechazo en gran parte de la audiencia, salvo excepciones, como se puede apreciar en los comentarios al anuncio hecho por El Espectador y Semana, también ha recibido felicitaciones de sus amigos periodistas y de algunos oyentes; al mismo tiempo es interesante observar que el programa toma un giro a la derecha, con matices que van del anarquismo de derecha con autobombo de Gardeazábal a la derecha oficialista profesada por Gómez. En cierto modo acertar en La Luciérnaga le puede significar a Gustavo Gómez desmontar al personaje que ha alimentado hasta hoy, ese que por encima es un tipo amable, hasta que alguien lo critica o no está de acuerdo con él, entonces descubrimos que se toma muy en serio a sí mismo y hace salir al fiero combatiente que no se rinde hasta convencer al otro o al menos apabullarlo. ¿Se imagina al Gustavo modelo 2014 después de 3 embestidas de Don Jediondo? o ¿Lo imagina ud. hablando ponderadamente sobre Petro?, el tercer Gustavo de esta historia.

La Gusiernaga es una manera de decir que la audiencia de La Luciérnaga estará en manos de lo que los dos Gustavos con micrófono -y sus respectivos egos- sean capaces de hacer y permitir, por supuesto que hay más integrantes en el equipo y tienen la responsabilidad de ser los que saben del programa, pero los Gustavos ostentan mayor ejercicio y fascinación con el poder, quizá haciendo caso a uno de los significados de sus nombres (Gustavo se refiere al cetro que usaban los reyes godos, si, los godos). Y por qué no, de lo que ambos hagan para manejar informativamente el último año de gobierno del otro Gustavo -blanco de los dos- sí es que termina. Ya sabemos que es igual de porfiado a sus tocayos; recordemos que 2015 es año electoral, con mucho poder en juego, y mucha pauta. Tampoco podemos olvidar que 2014 ha sido un año difícil para el humor, acaba de morir Chespirito, le dieron un premio por sus tweet-columnas a Daniel Samper Jr. y salió al aire Cero Noticias, un esperpento que parece hecho en Power point, en tiempos de Youtube o Vine. Es justo reconocer que Gustavo es culpable solo de Cero Noticias, ¿podrá sentarse un día a ver un capítulo y decidir liberar a los televidentes de sus homilías con gestos de los domingos en la noche?

Sí bien Adolfo Dolo, director general de PRISA en Colombia, se pensiona este año, los flujos de caja están proyectados con anticipación y los presupuestos estarán como espada de Damocles a la espera de los resultados de audiencia a partir de mediados de enero de 2015, así las cosas, es posible imaginar que cuando el programa cumpla 23 años, el 2 de marzo de 2015 ya tendremos noticias sobre el destino de esta nave cuyo timón deja Peláez el 23 de diciembre.

Seguramente quienes eligieron a Gustavo Gómez tuvieron en cuenta su carisma, su voz y el efecto que tiene en la audiencia matutina, diferente al de quienes soportan trancones en la tarde mientras regresan a sus casas. Una de sus virtudes es llevarse bien con el gremio periodístico, eso puede serle de utilidad en su gran reto. Por ejemplo Artunduaga ya lo graduó de sucesor. Hasta es posible que las otras cadenas se sacudan y preparen algo para competirle a Caracol en la franja de 4 a 7. RCN ya tiene a Jota Mario, que parece el rival perfecto para Gustavo, pero no ha sido capaz de prescindir de Charria y su bulla hostigante. En el espacio de Blu no he podido detenerme, porque suena como una copia barata de La Luciernaga y eso apenas sirve para reclutar oyentes despistados. ¿La W y la FM querrán aumentar audiencia? Peláez comenta que Caracol no se interesa en retener personas, eso podría representar la posibilidad de ofertas tentadoras para algunos integrantes del elenco. No olvidemos que Nestor Javier Morales se despidió de Hora 20 y aunque Diana Calderón espantó muchos oyentes, se ha sabido mover para seguir con su show.

Quedan servidas las preguntas y las gotas de especulación que las sazonan, vamos a ver como se comportan tanto la audiencia como los Gustavos y su elenco y qué nos trae 2015, definitivamente es un gran reto para GG modelo 2015. ¿Tendremos Gusiernaga, Guciernaga o Luciernaga? ¿será más que una mezcla extraña de Gustavos? ¿Cuánto tardará Arizmendi en pedirle 'un cruce'? ¿Se atreverá Gómez a obsequiar premios a los oyentes? ¿La audiencia será conformista o crítica? ¿Recordarán que la radio es compañía, servicio y alimento para la imaginación? o ¿estaremos ante la colombianada No. 31 que no nos da vergüenza?

@Oyerista

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