El yerno de Pékerman: el gran lío de la Selección Colombia

Sus intrigas tienen dividido a la Selección y además está enfrentado a muerte con el gerente Amorocho con quien se agarró durante el sorteo del mundial

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Diciembre 15, 2017
El yerno de Pékerman: el gran lío de la Selección Colombia

Cuando Colombia clasificó en la cancha del Estadio Nacional de Lima, uno de los primeros hombres que saltó desde el banco a la cancha fue Pascual Lezcano. Allí se arremolinó con los jugadores sobre los que parece tener una ascendencia que miembros de la Federación Colombiana de Fútbol ven con desconfianza. Desde la llegada de José Pékerman a la selección en febrero del 2012 Pascual Lezcano, su yerno, es quien discute y aprueba temas tan complicados como convocatorias, sitios de trabajo y hasta los mismos honorarios del técnico argentino. Fue él quien derrotó en un pulso intenso a Luis Bedoya y le pudo sacar los USD$ 2 millones anuales que gana el argentino. Fue él también el que le expresó a la Federación el deseo de contratar a los asesores Néstor Lorenzo, Pablo Garabello, Patricio Camps y Gabriel Wainer, quienes acompañarían a Pékerman. En la Fedefútbol a Lezcano le tienen miedo. Tal vez el único que se le ha enfrentado es el manager de la Selección Alonso Amorocho Chacón.

Nacido en San José de Suaita Santanter, hace 43 años, Amorocho trabaja en la Dimayor desde 1995 cuando empezó siendo un comisario de campo. En el 2006, de la mano de Luis Bedoya, pasó a ser parte de la Federación Colombiana de Futbol como el hombre que manejaba la logística de todas las selecciones Colombia. Su labor, según gente cercana a Fedefútbol, ha sido impecable. Fue él quien elegió, después de una cuidadosa escogencia, el campo de entrenamiento base de la sede de las divisiones inferiores del Sao Paulo en Cotia, para concentrar a la Selección Colombia durante el mundial de Brasil. Su trabajo en ese momento fue fundamental para convertir a la banda de James y Cuadrado en uno de los mejores cinco equipos del mundo. El cronograma de trabajo fue diseñado por él y su disposición para la organización sirvió tanto que las llegadas y salidas del equipo desde esa sede hacia los partidos que disputó eran de una precisión suiza. Los jugadores lo aprendieron a respetar y a querer. No podían entender las viejas historias de cuando la Selección era sorprendida por cientos de fanáticos que querían visitarlos durante el mundial de Estados Unidos 1994. Muchos incluso afirman que una de las razones del fracaso en ese certamen fue el manoseo que sufría el equipo a causa de la sobreexposición mediática, de que no hubiera un manager que se hiciera respetar.

Lezcano muchas veces ha intentado sobrepasar la autoridad de Amorocho. Al santandereano nunca le ha gustado la excesiva injerencia del argentino. Una sugerencia de Lezcano, poco antes del mundial, hizo que se escogiera a Cardales, en las afueras de Buenos Aires, como el lugar donde la selección se concentraría. Su poder es tan absoluto que él mismo elabora la lista de pasajeros que deben acompañar a la selección en los aviones. Sus movidas han servido para poner en el exterior a jugadores como Juan Fernando Quintero o, según cuentan, para las convocatorias de jugadores como Balanta o Stefan Medina, ambos resistidos por el periodismo y la afición. Lezcano y Pékerman incluso han acusado a Amorocho de filtrar las alineaciones del equipo, previo a los encuentros, a la prensa.

El último inconveniente ocurrió el pasado 1 de diciembre, durante el sorteo del mundial en el Palacio del Kremlin. A Amorocho le molestó que Lezcano estuviera más que interesado en determinar cual sería la sede de la selección durante el Mundial. Una vez se supo que Colombia jugaría contra Saransk en Japón, en Kazan contra Polonia y en Samara contra Senegal, Lezcano empezó a tomarse atribuciones que no le correspondían. Además estaba el tema de las reservas de avión, algo en lo que quería tener injerencia Lezcano. El argentino, quien siempre ha creído que Amorocho está al servicio de él, empezó a insultarlo con groserías altisonantes. El santandereano se defendió. Testigos afirman que estuvieron a punto de llegar a las manos.

Una semana después del mundial no hubo ninguna tipo de sanción a Lezcano. Incluso acompañó a Pékerman el viernes pasado al último comité ejecutivo de la selección en donde el argentino mostró su balance anual. Amorocho volvió a bramar de rabia y se preguntaba, como todo el mundo, ¿Qué hace Pékerman en las reuniones del Comité Ejecutivo si no hace parte de él?

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