El vuelo a Alemania que provocó la muerte de Pablo Escobar

El periodista, quien viajó en el avión con Victoria Henao y sus hijos Juan Pablo y Manuela revela detalles secretos del vuelo en el que pretendió sacar a su familia

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enero 27, 2019
El vuelo a Alemania que provocó la muerte de Pablo Escobar

“Llevábamos un par de horas en el aire cuando de repente se presentó un joven que dijo llámese Óscar Ritoré que trabajaba como reportero del noticiero Noticias Uno, ¿cómo supo que nosotros íbamos en ese vuelo? le pregunté y respondió con evasivas, pero era claro que alguien con muy alto nivel en Bogotá le había filtrado la información.

El periodista fue al grano y dijo que quería una entrevista con nosotros, que le parecía muy dolorosa la situación que estábamos viviendo y se ofreció a ayudar en lo que pudiera .

Aunque a lo largo de los años ni Pablo ni nosotros habíamos tenido relación con casi ningún periodista la repentina presencia de Ritoré nos vino muy bien en ese
momento, ya que podría ser un aliado, una garantía para que no nos pasara nada.

Quedamos en vernos una vez llegáramos a Frankfurt y no le prometimos nada pero nos pareció que darle una entrevista podría ser de utilidad para nuestra causa “

Victoria Eugenia Henao
Tomado del libro “Mi vida y mi cárcel con Pablo Escobar”. Editorial Planeta 2018.

Este fragmento que aparece en una de las páginas del libro que la viuda de Pablo Escobar, Victoria Eugenia Henao publicó recientemente trajo a mi memoria los detalles de ese episodio, aunque vale la pena precisar algunas afirmaciones de la escritora.

La mañana de ese sábado 27 de noviembre de 1993 una fuente de la fiscalía, no de tanto nivel como supone la señora Henao, un funcionario a quien había conocido en el pasado y quien guardaba gratitud conmigo por un episodio periodístico en el departamento del Meta que pudo costarle la vida, se puso en contacto.

Yo solía ser el primero en llegar y el último en salir de la redacción del noticiero NTC del que era socio y en el que actuaba como Director de Producción al lado de Daniel Coronell quien lo dirigía y Felix de Bedout quien lo presentaba.

El teléfono de mi oficina sonó sobre 6:30 de la mañana, al otro lado de la línea la fuente fue directa: “Ritoré, me dijo, con esto le pago la que le debo, sacamos a la familia de Pablo Escobar esta noche en el vuelo de Lufthansa a Frankfurt, en 10 minutos los trasladamos a Bogotá desde Medellín, la chiva es suya”.

No había cortado con el informante cuando ya estaba en contacto con Daniel. Él que tiene vista de águila y olfato de zorro planteó la estrategia de cubrimiento al instante que compleméntanos en minutos: comprar un tiquete en primera en el vuelo señalado y acompañar a los hijos y a la esposa en su viaje a Alemania para lograr la primicia .

El que yo fuera ciudadano español facilitaría las cosas porque mi pasaporte permitiría acceder sin restricciones a ese país .

La salida desde Medellín de los Escobar en la mañana se convirtió en un episodio sonoro, más de 500 uniformados acompañaron el operativo ante la mirada de centenares de periodistas del mundo que anhelaban una entrevista con el grupo .

Antes de las 10:00 AM ya habíamos emitido el primer boletín con imágenes exclusivas de un operativo sin antecedentes que desde la capital de Antioquia traía, en un vuelo de línea de Avianca, a cuatro personas, un pequeña niña, un gigantón con 16 años y un corte exótico de cabello, una joven sin identificar que resultó ser la novia del hijo del capo y una señora que era su esposa. Por primera vez se veía el rostro de los familiares del jefe del cartel de Medellín que fueron instalados e incomunicados al llegar a Bogotá en una zona de seguridad del viejo aeropuerto El Dorado .

El mundo entero y escribo el mundo porque en Colombia vivían por ese entonces decenas de periodistas de todas los puntos del planeta esperando la caída del capo, emitían sin cesar la noticia con origen en nuestras imágenes sin saber cuál era el destino de la familia. Yo con el tiquete en el bolsillo aguardaba ansioso las 7 de la noche, hora de decolaje del vuelo hacia Europa.

Siempre procuré aprender todo sobre la producción de un noticiero, hacer cámara era para mi una deliciosa labor que me facilitaba las cosas .

Tomé mi Sony V8, una cámara casera, me llené de casetes convertidos en munición y después de una corta junta de producción con Felix, Daniel y Alvaro García quien oficiaba como Subdirector del noticiero, me interné emocionado en la sala de espera del vuelo que tenía tan solo tres frecuencias semanales hacia Alemania .

 

Cuál no sería mi sorpresa cuando en la primera clase del Jumbo de Lufthansa no advertí entre los pasajeros el peculiar corte de cabello de Juan Pablo que se asemejaba al de un infante de Marina que habíamos observado en los reportes de noticias de la mañana, ni a la pequeña niña, ni a los acompañantes .

O mi fuente me engañó, cosa que dudaba, o cambiaron los planes de salida a última hora de los Escobar Henao y yo simplemente haría un viaje de recreo a Alemania .

No existían entonces la telefonía celular en Colombia y era imposible corroborar qué estaba pasando con los conducidos en el exterior del avión en ese momento .

Cuando en un alemán españolizado autorizaron desabrochar los cinturones después del despegue del avión, bajé a clase económica y me estrellé de frente, en la primera fila, con Juan Pablo Escobar y su familia .

En la fila de dos puestos de la izquierda estaba sentado él con la joven de quien supe después era su novia y en la de cuatro sillas del centro se confundía con el resto de los pasajeros Victoria Eugenia al lado de Manuela .

Respiré aliviado, tomé aire, sabía que tenía una sola oportunidad para lograr la entrevista, nunca habían dado una; saqué de mi bolsillo una tarjeta de presentación, la extendí con seguridad y le “disparé” a Juan Pablo una sentencia: “Soy Óscar Ritoré de NTC noticias y soy el único que puede contarle a su papá como llegan ustedes a Alemania” .

El hombre me miró con un desprecio que se confundía con miedo, volvió la cabeza a su novia y le ordenó de manera autoritaria que desalojara la silla para que yo me sentara .

“¿Qué quiere ?...” me dijo “¡Una entrevista !” le respondí ...

Empezó a relatarme como si se tratara de una sesión de sicoanálisis los últimos días de su vida, trate de grabarlo pero se opuso, me pidió esperar a que lo escuchara.

Yo estaba impaciente porque el plan de producción tejido con Daniel consistía en que al hacer escala en Caracas yo debería tener la entrevista a medio hacer y que Alvaro García que tomaba simultáneamente un vuelo de Avianca a la capital de Venezuela estaría atento a recibir el casete con el anhelado contenido .

No sucedió ni lo uno ni lo otro, Escobar insistía en que la entrevista se concedería en Alemania, no obstante se sostenía en contarme cosas de lo que había vivido en lo que él llamaba “su cautiverio”, eso si, fuera de cámara .

Fueron 14 eternas horas de vuelo y tan solo una o dos de conversación, más bien monólogos, en las que de manera deshilvanada Juan Pablo y Victoria Eugenia soltaban historias increíbles .

En este oficio del periodismo se desarrolla una extraña capacidad de análisis que permite saber en que tiempos se hacen las cosas y presionar demasiado podría dar al traste con una de las noticias más grandes que se esperaba en ese momento en el mundo .

Durante el vuelo y casi sobre Azores, me mostró por ejemplo unas cápsulas diminutas en las que guardaba, entre sus medias, microfilms con números de cuentas bancarias en Suiza y Alemania que tenía su padre, incluso me dijo que el jefe del Cartel de Medellín era dueño de un banco en Europa, entendí para ese momento que las horas habían fabricado con él un vínculo de confianza que incluso era incomodo para mi.

Me hablaba de su trágica vida en medio de escoltas y sicarios y soltaba detalles de la ofensiva que los llamados “Perseguidos por Pablo Escobar, los PEPES” habian iniciado contra ellos y que los tenían en ese momento en fuga . Cada historia era una noticia y cada noticia un intento fallido de grabación.

No creo haber, como dice Victoria Eugenia en su libro, manifestado solidaridad con su situación, el reguero de muertos y tristeza que produjo su padre y registré como periodista durante años no me lo permitiría, eso si, me conmovía la dulce ternura de Manuela quien de vez en cuando venía a juguetear conmigo a la silla donde acompañaba a su hermano .

Cuando el capitán del Jumbo 747 ordenó volver a las sillas asignadas para la aproximación final al aeropuerto de Frankfurt, Escobar se despidió transitoriamente dándome las señas de donde nos veríamos en Alemania, Maguncia me dijo, donde recibirían protección de alguna comunidad religiosa, según me relató .

Al tocar tierra el avión se detuvo súbitamente y de repente aparecieron en la pista decenas de patrullas de la policía que activaron sus luces que se observaban por las ventanas del avión .

Salté del asiento y en ese momento entendí que la nave estaba repleta de agentes de la Fiscalía, de policías alemanes y de funcionarios de Interpol.

Mi compañero de silla que nunca mostró familiaridad conmigo en el vuelo, por ejemplo, trató de detenerme. Como pude me encerré en el baño de primera clase y desde la pequeña ventana que dejaba ver el exterior del avión capté con la cámara V8 el momento en que bajaban a los Escobar presurosamente por una escalera de emergencia colocada a la carrera justo debajo de mi y los metían en una patrulla.

Mientras tanto en la cabina alguien forcejeaba con la puerta del baño, extraje el casete de la cámara, inyecte uno nuevo y escondí el grabado, al abrir la puerta y como si supiera lo que había hecho, el sujeto que intentaba abrir a la fuerza me arrebató la cámara, me recordó que estábamos en territorio alemán y prometió devolverme el equipo posteriormente .

El avión procedió hasta el muelle de desembarque sin los Escobar a bordo quienes fueron colocados en una zona gris del aeropuerto, o sea ni adentro, ni afuera de Alemania a la espera de una decisión sobre su ingreso al país.

Al desembarcar, dos agentes uniformados de la aduana alemana me devolvieron la cámara en la misma puerta del avión y me dejaron desabordar sin inconvenientes con el resto de los pasajeros .

Al salir de la zona de equipajes una nube de reporteros de varios canales del mundo me abordó, respondí dos o tres preguntas sin dar muchos datos y me dispuse aprisa a buscar información sobre los retenidos .

En ese propósito un periodista bigotón y chaparro que se identificó como corresponsal del canal mejicano ECO me explicó que Daniel Coronell lo había contactado, que quería la entrevista con Escobar, que el acuerdo era que él aportaría la señal satélite y yo las imágenes . Le pedí comunicarme con Daniel y lo hizo a través de su teléfono móvil .

“Hermano, le dije frustrado, estas son como las imágenes del asesinato de Kennedy, se lograron solo 32 segundos, los de la captura, no hay declaración, no hay nada más”

Quedamos en que compartiríamos el contenido con ECO y seguiríamos el plan de trabajo hasta lograr la entrevista, sin sospechar aún que la familia de Escobar sería inadmitida en ese país.

Una hora después estaba en Bonn, la capital germana desde donde emití las imágenes vía satélite que le dieron la vuelta al mundo y pude reportar con una entrevista adicional que me hizo el mejicano detalles parciales de lo vivido en el vuelo que fortalecían la historia .

Regresé después del reporte a Frankfurt para saber de la suerte de los Escobar y me informaron escuetamente que los devolverían en el vuelo a Colombia que despegaba al día siguiente o sea el 29 de Noviembre, no sin antes advertirme que en ese vuelo no habría cupo para mi .

Tuve que aliviarme los siguientes días haciendo un reportaje con Adolfo “El Tren” Valencia que jugaba en el Bayer de Múnich y esperar tres días a regresar abatido por el fracaso periodístico que significaba para mi no tener la entrevista a Colombia .

Como se cumplían las elecciones en Venezuela que llevaría a Caldera nuevamente a la presidencia de ese país hice, de regreso a Colombia, escala en Caracas y estando allí me sorprendí con la noticia de la muerte de Escobar, entendí que ya no tendría la entrevista que me prometió con el capo abatido Juan Pablo en el vuelo a Frankfurt y que la que se realizaría con la familia sería aún más improbable .

Inesperadamente esa noche viendo por Venevision las imágenes tenebrosas del entierro del Capo en Medellín recibí en el hotel una llamada de un sujeto del que nunca supe origen y nombre y tampoco como me localizó, que me pedía reunirme en Bogotá, en las residencias Tequendama con Juan Pablo y sus acompañantes .

Regresé de inmediato a Bogotá y me instalé con ellos en su sitio de resguardo, vi llorar a Manuela, maldecir a Juan Pablo, callar a la novia, reflexionar a Victoria Eugenia en unas horas tremendas en las que esta familia trataba de negociar con los PEPES su futuro para no ser aniquilados.

Finalmesnte logré la esquiva entrevista al día siguiente de la muerte de Pablo Escobar con un argumento rotundo: La torpeza rabiosa de Juan Pablo al amenazar al país al saber que su padre había sido dado de baja podría mostrar a una familia víctima de las circunstancias .

Accedieron con la condición de que debía. Aprobar el contenido de la entrevista antes de ser emitida a lo que accedí sin entusiasmo .

Grábamos durante toda la noche la pieza que editamos Daniel, Humberto Huertas, el editor general del noticiero y yo y a las 9 de la mañana envié el casete de VHS, como estaba concertado, con el contenido al piso donde habitaban en el hotel, que además era guarnición militar .

Nunca respondieron sobre lo que se registró lo que me hizo entender que se trataba de una aceptación al contenido y a la 1:00 pm cuando empezaba la emisión de noticias y después de la cortinilla que abría los espacios informativos, Felix en primer plano dijo ...”Atención, en Exclusiva tenemos las primeras declaraciones de la familia tras la muerte de Pablo Escobar ...Está es una primicia NTC Noticias” .

Había seguido a cuatro personas por casi 20 mil kilómetros para hacer una historia que duraba cerca de cinco minutos y que de alguna manera le hizo perder al criminal más buscado del mundo su más férrea táctica que impedía su ubicación, permanecer en un teléfono más de 30 segundos.

El viaje a Alemania era una estrategia tramada por las autoridades de Colombia para desesperarlo, sacarlo de su guarida y cazarlo como finalmente ocurrió en un tejado de un barrio de Medellin .

La que produje era una crónica sensible que registraba los detalles de lo que sucedía al interior del piso donde vivían estas personas, mostraban a una Manuela que repetía canciones de cuna que le cantaba su padre mientras hacía dibujos en una hoja de cuaderno y jugaba frente al televisor, un Juan Pablo arrepentido, asustado y mal encarado y una Victoria Eugenia tremendamente agobiada por un futuro incierto en manos de los PEPES .

Días después los “Perseguidos por Pablo Escobar” empezaron a intimidarme por lo que ellos interpretaban como una especial consideración de mi parte con los sucesores de Pablo Escobar registrada en la crónica.

Este es, de lejos, el cubrimiento más complejo que hice en mi vida de reportero que ahora vuelve a mi memoria con las líneas que la esposa de uno de los hombres más siniestros de los que tenga memoria Colombia escribió en su versión muy personal de su libro “Mi vida y mi cárcel con Pablo Escobar” y la que escribo hoy es la mía .

* Este texto fue escrito por el periodista Oscar Ritore a raíz de la mención que hizo de su nombre Victoria Eugenia Henao, la viuda de Pablo Escobar, en el libro "Mi vida y mi carcel con Pablo Escobar".

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