El suicidio policial

En los últimos dos años, al menos 20 policías se han quitado la vida en Colombia. ¿Qué pasa? ¿Qué hay detrás de estas muertes?

Por: Deison Luis Dimas Hoyos
Enero 15, 2019
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El suicidio policial

La palabra suicidio ha sido página de portada en los medios de comunicación en las semanas recientes, no solo porque es un problema de salud pública que viene en constante crecimiento en el país, sino también por aquellos casos particulares donde se ven involucrados testigos de procesos judiciales, sucesos con un alto debate por redes sociales y que tienen a más de uno tomando posiciones: algunos arguyendo sospechas y otros alimentando la cautela. A raíz de estos hechos el reto que tienen los entes de investigación judicial y forense de nuestro país en este nuevo año y subsiguientes es inmenso: para iniciar, dar claridad y credibilidad, mostrar resultados con contundencia y que prime la verdad, ante todo.

Mientras las investigaciones toman su curso y estas discusiones surgen (para bien), el suicidio es un problema que toma más espacio en la mente de los colombianos. De los muchos casos existentes (2.571 suicidios en 2017), muy poco se han analizado los suicidios en los policías e integrantes de las fuerzas de seguridad.

El lunes 14 de enero del presente año el patrullero Harold Meléndez, adscrito a la Policía de tránsito de Cartagena, se suicidó con un arma de fuego en su casa luego de herir a su esposa tras una discusión familiar. Hace unos días, la Subteniente Adriana Khaterine Niño Rojas se quitó la vida en las instalaciones del comando de Policía de Alcalá Valle, dejando entrever una pregunta central: por qué se suicidó. Mas allá de una respuesta específica, es importante mencionar estos no son casos aislados y que los hechos antecedidos en materia de suicidios de policías, aunque tuvieron alguna resonancia mediática, en ellos han quedado mantos de dudas en materia investigativa.

Una recopilación de sucesos indica que en los últimos dos años 20 policías se han suicidado en Colombia. En 2018 fueron ocho policías los que decidieron suicidarse en el país, todos con el accionar de su arma de fuego de dotación y la mayoría en las instalaciones de la entidad policial. Para recordar, las víctimas fueron las siguientes: Isabel Millán (Cali, Valle); Jorge Jiménez (Cartagena, Bolívar); Andrés Zuluaga (Medellín, Antioquia); Rofer Herrera (Mariquita, Tolima); Fredy Villamizar (Mocoa, Putumayo); Luis Rosero (Ciudad Bolívar, Bogotá); Joaquín Gutiérrez (Sincelejo, Sucre) y Franklin Suarez (Piendamó, Cauca).

En 2017 fueron diez los casos de suicidios de policías, dos de ellos sucedieron en Bogotá D.C. (Johan Velasco & Yennifer Romero) y los otros en Palmira Valle (John Alegría), Yopal Casanare (Yeimer Arrieta), Cartagena (John J. Molina), San Andrés Islas (Víctor Ortega), San Vicente de Chucurí Santander (Jaime Rodríguez), Fonseca La Guajira (Angela Ospino), Mesitas del Colegio en Cundinamarca (Angie Vanegas) y Cúcuta (Carlos Sierra).

Un dato para tener en cuenta en estos casos de suicidios es que el promedio de edad de las víctimas fue 26 años, y en el caso del suicidio de la Subteniente Niño Rojas (24 años) hay hipótesis de un posible acoso laboral, lo que representa un reto investigativo y unos resultados imparciales que conlleven a la verdad. Estas dudas no son recientes, pues si recordamos en nuestro país hay suicidios de policías que no han sido esclarecidos a cabalidad.

Como este caso hay otros: en noviembre de 2013 dentro de las instalaciones de un CAI de Policía en Usme apareció muerto con un disparo de arma de fuego en la cabeza el auxiliar de Policía Jonathan Gutiérrez de 19 años. La familia del joven afirma que era víctima de matoneo e incluso que fue asesinado. Un año después, en septiembre de 2014 la patrullera Kelly Rocha Rago de 22 años apareció muerta dentro de las instalaciones del comando de Policía de Majagual Sucre, esto después de haber denunciado un presunto acoso laboral por parte de sus superiores. De igual manera, está el caso de la patrullera Angie Paola Vanegas (21 años), que en septiembre de 2017 apareció muerta en la estación de Policía de Mesitas del Colegio, hecho que fue catalogado como suicidio, sin embargo, sus familiares dudaron de los dictámenes.

Estos sucesos se suman una larga lista de suicidios los cuales ameritan investigaciones a profundidad, pues, aunque muchos fueron dictaminados como suicidios, es importante indagar sobre las razones motivacionales, pues de ello se deriva implementar programas específicos en materia ocupacional que tengan un impacto positivo en la salud mental de nuestros policías.

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