El sacrificio del patriota

Uribe y su combo hacen patria, pero no sabemos en qué nación

Por: LUIS F. OSPINO
agosto 04, 2014
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El sacrificio del patriota
Foto: Archivo Elespectador.com

Colombia no tiene cómo pagarle, ni cobrarle, al señor Uribe por todo lo que ha hecho, por su sacrificio, por su humildad, por dedicarle toda su vida a la política, en un sacrificio constante de ser dos veces Presidente y como si fuera poco, ser Senador en vez de irse a disfrutar de unas merecidas vacaciones como ex presidente. De enseñarnos como volver a esos pequeños hijos en empresarios con el sudor de su frente, de la frente de millones de colombianos.

Uribe nos enseñó a ser berracos, a entender con el grito y si no, a dar en la jeta porque la letra con sangre entra. Nos enseñó que lo falso es positivo en esa teoría del todo vale en beneficio de la patria, de su patria, la que en su psiquis le palpita quitándole el sueño, y se desvelaba por nosotros pensando en cómo hacer una mejor nación, basada en el macartismo que lo domina, donde no tuviéramos vecinos, una fuerza independiente, liberadora, capaz de repartir la tierra bajo la ley del embudo y resguardarla bajo la amenaza del fusil. ¡ Qué genio! Hacer lo contrario de Robin Hood, eso es una gran causa aunque muchos contradictores de esos “apátridas” quieran envolverlo con falta a los derechos humanos, pero qué más humano es este hombre, que ha dado todo por este país, su tranquilidad, su filosofía resumida en tweet y conferencias a niños de estratos altos de los colegios capitalinos que deben cambiar la historia en la que quieren culparlo con la cizaña del terror. Uribe sabe que en estos muchachos están los futuros ministros y la germinación de su nombre basado en su cátedra.

El patriota es una persona poco entendida que ni la justicia lo entiende, por eso no lo capturan y se pasa por la faja cualquier solicitud de investigación y llamado a declarar. Lo persiguen y como no logran conseguirle su talón de Aquiles entonces atrapan a sus fieles seguidores, a los más cercanos y los fusilan ante la opinión pública por “cositas” sin poca importancia para la patria, Como escuchar conversaciones ajenas sabiendo que este es un país de chismosos, realizar un circo con una desmovilización donde los protagonistas tenían armas de palo, un siquiatra entreteniendo a la comunidad, qué pecado es ese, hacer reír a unas pobres criaturas llamadas victimarios que todo lo que hicieron es salvar a la patria, un poco de emoción no les vendría mal. Y qué se puede decir de ese hombre con rostro de niño angelical que le sirvió al campo, que tanto trabajo les brindó a familias adineradas repartiendo unos subsidios que el campesino poco les convendría porque no sabrían cómo invertirlos. Lo que hizo fue salvarnos de la hecatombe agropecuaria y cuál es el resultado, 17 años de cárcel. Es una ignominia con la justicia.

El patriota sabe reconocer cuando lo persiguen y por eso les enseña a sus más allegados seguidores, como los tres casos de arriba, hacerle conejo a la justicia, porque es mejor un asilo que una cárcel en Colombia, porque este país no tiene justicia, no hay garantías que sepa valorar el sacrificio, la lealtad hacía uno de los hombres que lo ha dado todo por mantenerse activo en el poder.
El patriota ha ganado experiencia y con ello más fuerza para que no lo quemen en la hoguera o le corten la cabeza como en los siglos pasados, porque envía a sus aliados primero a la palestra pública, como carne de cañón, pero ellos lo interpretan como escudos de resguardo al líder y se sienten merecedores de esa misión que se disputan su aprobación, al punto que un tal “pachito” con problemas de Esnobismo se le quiere meter por los ojos al patriota y no entiende que lo quieren “como el niño bobo de la familia”, pero él lo concibe por su fanatismo hacia la patria, como un amor fiel, un “20 juliero”.
El patriota ha dado ejemplo de ser el más grande de los colombianos, de poseer pensión pero así quiere trabajar. ¿Cuántas empresas no gustarían de hombres así? ¿Me pegunto si Israel no lo querrá? Hacer un traspaso de políticos como se hacen con jugadores de fútbol.

Él siempre quiere más pero no es ambición, no lo mal interpreten como ha ocurrido siempre, es por amor a la patria como tantos hombres que nunca fueron entendidos como Alfredo Stroessner, Pinochet, Franco donde su legado ha quedado en lo más alto del pódium bajo la ideología escrita con la mano derecha de la impunidad.

El patriota entendido o no sacrifica su vida para dedicarla al senado, para legislar, hostigar, cargar de euforia a sus contradictores, soportar el bullying y resguardar la Ley 100, la misma que le brinda al ciudadano un paseo por el más allá con el sólo hecho de enfermarse, pero millonarias ganancias para los que hacen el favor. Sentirse respaldado por Cabal, la que sabe cuidar los huevitos, la que inspira ternura y dispara una verborrea de odio que hasta “gabo” pagó el plato roto, pero no fue culpa de ella, también como ocurre con José Obdulio, Paloma, sino de los que no los entendemos como ocurre con todo lo del uribismo, que son patriotas pero no sabemos de qué nación.

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