¿El principio del fin del uribismo en Colombia?

Tras los últimos hechos es pertinente considerar esta posibilidad. Una mirada

Por: Tiberio Gutiérrez Echeverri
noviembre 12, 2019
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¿El principio del fin del uribismo en Colombia?
Foto: Las2orillas

A raíz del balance negativo en el primer año de gobierno de Uribe-Duque, de los resultados electorales del 27 de octubre, muy especialmente de las consecuencias políticas de la moción de censura contra el ministro de Defensa, es pertinente considerar la posibilidad de que estemos entrando en el principio del fin del uribismo en Colombia.

Nunca antes se había visto que en el primer año de gobierno un partido en el poder tuviera los resultados electorales que se vieron el pasado 27 de octubre en las elecciones locales y regionales, producto de su política antipopular y de sus desaciertos en materia internacional.

Es la historia de una tragedia anunciada que comienza desde el mismo día de la posesión del primer mandatario (7-8-2018), cuando el presidente del Senado ordenaba al Presidente de la República cambiar los altos dignatarios de las Fuerzas Armadas que habían estado cumpliendo con el mandato constitucional durante las negociaciones de paz de La Habana.

Para resumir la comedia que se ha convertido en tragedia tenemos que continuar con las objeciones a la Justicia Especial para la Paz (JEP), donde el expresidente del Senado brilló no precisamente por la “sindéresis” de su bachillerato indigesto, sino por la más ostensible ineptitud y ramplonería de la fracción más reaccionaria y violenta de la lumpen-burguesía dominante, de tal manera que la JEP, integrada al bloque de constitucionalidad, tuvo que aguantar más de tres meses el debate parlamentario bajo las trapisondas y “jugaditas” del expresidente del Senado, con el manejo de los impedimentos e incompatibilidades hasta que la Corte Constitucional definió la votación favor de la JEP.

Luego viene el debate sobre la corrupción de la constructora brasileña Odebrecht, asociada con el Grupo Aval de Sarmiento Angulo, y con el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez Neira, quien meses después renunció con la disculpa bizantina de que no estaba de acuerdo con la libertad concedida al guerrillero Jesús Santrich, dejando al garete las investigaciones sobre la podredumbre de los grandes cacaos de las finanzas, y un reguero de tres muertos que se “suicidaron de pena moral”.

Pero calma, señoras y señores, que no cunda el pánico, porque sigue el debate contra el Ministro de Hacienda por tráfico de influencias con los Bonos del agua para los municipios, dejándolos endeudados y sin acueductos mientras cobraba la boyante bonanza de sus “honorarios” profesionales.

Fue el ministro de la Ley de Financiamiento, la famosa reforma tributaria para cubrir el faltante de 14 Billones de pesos que le había dejado el hueco fiscal del gobierno anterior con la exoneración de 8 billones de pesos para los empresarios, con el cuento de la creación de empleos, que fue declarada inexequible por la Corte Constitucional por vicios de trámite, por lo cual se vio obligado repetir el mismo proyecto ante el congreso con la orden terminante de no tocar ni una sola como del texto anterior, quedándole apenas mes y medio para tramitar la nueva ley impositiva.

Seguidamente, como si lo anterior fuera poco, vino el oso inmenso de la fotografía de un grupo del ELN con unos niños en Venezuela, testimonio irrefutable de la complicidad del Gobierno Venezolano con los “terroristas del ELN”, en plena asamblea de la ONU en New York para debatir las consecuencias del cambio climático con los incendios recientes en la amazonia, pero un periodista pasando por encima de la “inteligencia” del Ejército, comprobó que esa fotografía había sido tomada en territorio colombiano un año atrás, destruyendo el argumento del Presidente de Colombia en contra de Venezuela. Fue por lana y salió trasquilado, como se dice coloquialmente.

Pero los dolorosos en este calvario presidencial fueron los resultados electorales del 27 de octubre que a no dudarlo, tendrán consecuencias inevitables para los futuros desarrollos de la política nacional. El hecho de que por primera vez las fuerzas alternativas y progresistas hayan alcanzado las alcaldías de Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena, Bucaramanga, Santa Marta, Villavicencio, Buenaventura y Turbaco, tiene un significado de primer orden para el análisis de la tendencia en ascenso de las fuerzas progresistas y democráticas en el panorama político nacional de tal manera que hemos entrado en una nueva correlación de fuerzas en marco político nacional.

Ha sido tan fuerte el impacto producido por de los resultados electorales que el ministro de Defensa tuvo que renunciar ante la moción de censura por el bombardeo del Ejército a un campamento de la guerrilla en Caquetá, donde murieron ocho menores de edad, que se une al asesinato del Dimar Torres, un exguerrillero de las Farc, y al homicidio del jóven Flower Trompeta, haciéndolo pasar como una muerte en combate, que motivó la denuncia del New York Times sobre la política de los falsos positivos impartida desde el comando del Ejército Nacional.

Seguramente la moción de censura saldrá adelante el próximo miércoles 13 de Noviembre con todas las implicaciones y consecuencias que traerá la apertura de esta “Caja de Pandora”, como el debate sobre la estrategia política y militar que se debe adoptar para enfrentar a la delincuencia paramilitar después del conflicto armado con las Farc, incluso ya se está hablando de la moción de censura para los ministros de Agricultura, del Interior, y se vuelve a mencionar al ministro de Hacienda y a la ministra de Transporte.

No solo se ha quebrado la unidad del bloque dominante con su modelo de desarrollo capitalista neoliberal, sino que se abre paso el movimiento democrático, progresista y popular para continuar con la lucha por la unidad y por las reivindicaciones económicas, sociales, políticas, culturales, democráticas y ecológicas, que tendrán un ambiente político y una correlación de fuerzas más favorable para su desenvolvimiento y avance progresivo.

No obstante el clima favorable que se respira en el ambiente, no podemos caer en la tentación de sobrevalorar la tendencia que se expresó en los resultados electorales, ni mucho menos subestimar la capacidad de respuesta violenta que tiene la burguesía dominante. En Medellín, por ejemplo, cuna del narcotráfico, del paramilitarismo, de las convivir, y del uribismo, tenemos que hacer un análisis crítico y objetivo, que permita ubicar realmente el estado y la posición del movimiento popular y de las vanguardias políticas progresistas, alternativas y democráticas, para poder avanzar con paso firme y seguro.

El carácter del voto de opinión que llevó a la alcaldía de Medellín a Daniel Quintero, tiene cierto aire de independencia y de juventud que lo hizo muy atractivo en vastos sectores populares, distinto a las candidaturas de las casas políticas tradicionales de Itagui y Envigado, donde ganaron las maquinarias conservadoras y liberales, por encima del uribismo que solamente ganó en el municipio de Bello con una alianza del Centro Democrático y del Partido Liberal que no promete sino continuidad y corrupción administrativa.

Parece que ahora más que nunca la política está girando en torno a las personalidades que se dicen independientes, y que asumen el mecanismo de la recolección de firmas para ganar tiempo en la campaña electoral, y llegar al final adhiriendo a los partidos políticos con personería jurídica, no importa que cometan el delito de empezar la campaña antes de tiempo, como lo hizo el candidato electo a la Gobernación de Antioquia, y como lo hicieron otros en el territorio nacional.

Ya no valen los programas ni las ideas propuestas para la solución de los problemas más apremiantes de las comunidades populares, sino el talante y la personalidad del artista, la capacidad de transmitir y de comunicar con elocuencia y seguridad, la belleza, las maneras, los modales y los rituales del lenguaje que impresionan a la gente, en este mundo apabullante de publicidad y de redes sociales.

Por eso la lista de los Independientes de Daniel Quintero no sacó sino 2 concejales de los 21 que conforman la corporación, de manera que mucha gente que votó por Daniel para alcaldía lo hizo por otros candidatos para el concejo municipal, dejando entrever que lo que les importa son las personalidades o las maquinarias políticas para poder salvar sus intereses personales y de grupo, y no los programas de gobierno inscritos con bombos y platillos en la Registraduría Municipal.

Sería muy interesante estudiar en que estratos sociales y en que comunas populares votaron por el alcalde electo de Medellín. Estos elementos nos darían la pista para conocer el carácter de clase la votación real del movimiento de los Independientes y, en la misma forma, sería muy importante investigar el papel asumido en la financiación de las campañas por el Grupo Empresarial Antioqueño, el papel de la iglesia católica y de las demás iglesias protestantes, de los diferentes grupos de poder, de la prensa hablada y escrita, de los canales de televisión, de los grupos paramilitares, y de las empresas encuestadoras de la intención de voto que modelan la opinión de la ciudadanía.

La gobernabilidad del alcalde electo queda pendiente de la siguiente correlación de fuerzas:

Centro Democrático - 8 concejales

Partido Conservador - 3 concejales

Partido Liberal - 2 concejales

Alianza Verde - 2 concejales

 Independientes - 2 concejales

Cambio Radical - 1 concejal

Partido de la U - 1 concejal

Todos juntos - 1 concejal

Estamos listas - 1 concejal

De tal manera están las cosas que el burgomaestre va tener que hacer malabarismos en la cuerda floja para poder tener la gobernabilidad que le permita sacar adelante algunas de sus propuestas, sin echar para atrás las promesas de campaña, o a acudir a la opinión pública democrática para presionar al grupo empresarial antioqueño con las reformas que requiere Medellín en cuanto a la desigualdad, la pobreza, la educación, la salud, el desempleo, la inseguridad, la contaminación, la informalidad, la movilidad, la vivienda, la violencia intrafamiliar, la corrupción y el narcotráfico.

No obstante los resultados positivos en las principales capitales departamentales, las elecciones del 27 de octubre dejaron un sabor agridulce para los sectores progresistas en los concejos municipales, pues con todo y la división del uribismo en Medellín con el grupo de los “paolos” haciéndole fuerza al candidato del alcalde Federico Gutiérrez, que puso la administración al servicio de la campaña de su exsecretario de gobierno, haciéndolos responsables de la derrota sufrida el domingo, como lo reconoció el mismo comandante en jefe del Centro Democrático saliéndole al paso a la división: “Perdimos. Reconozco la derrota con humildad y asumo la responsabilidad”.

No obstante las debacles parlamentarias del gobierno de Uribe Duque con el hundimiento de los proyectos de Reforma a la Justicia, de la Reforma Política, de la Ley anticorrupción y de la cadena perpetua para los violadores de niños; con todo y las extraordinarias marchas del movimiento estudiantil universitario de fines del año pasado; del fenomenal paro cívico de la Minga Indígena durante tres meses a comienzos de este año en el Departamento del Cauca; no obstante las marchas multitudinarias de los maestros y profesores universitarios; la expresión electoral de estas manifestaciones de indignación, de inconformidad y de protesta no tienen aún se traducción en las elecciones locales y regionales, situación que está manifestando la fractura entre el movimiento de masas y la participación electoral, lo que hace muy difícil acceder a las posiciones de poder donde se definen y deciden las políticas públicas que inciden y afectan de manera negativa a vastos sectores populares.

En efecto, el único partido “alternativo” que avanzó en el concejo municipal de Medellín fue la Alianza Verde con un concejal, ajustando dos integrantes en la corporación edilicia. En cambio la lista Queremos, integrada por Colombia Humana-UP, Polo Democrático y Mais, no solo no avanzó, sino que perdió el concejal que tenía el Polo Democrático.

Las causas objetivas y subjetivas ameritan un análisis profundo del carácter de las elecciones en este régimen político, pero también de las falencias del movimiento progresista y democrático de la ciudad. Por ahora se pueden adelantar en gracia de discusión los siguientes elementos de juicio

- La alianza nacional electoral entre Colombia Humana y Unión Patriótica se conformó muy tarde, el 1 de junio de 2019, a mes y medio para la discusión, integración e inscripción de las listas en la Registraduría Municipal.

- En el mismos sentido la conformación de la lista unitaria al concejo municipal se demoró mucho tiempo para llegar al acuerdo y a su presentación pública, lo que restó capacidad para limar asperezas y desarrollar un trabajo colectivo de agitación y publicidad.

- Las dos candidaturas a la alcaldía de la lista unitaria, jugó un papel nefasto y contraproducente en los resultados para la lista al concejo municipal, y en los pobres resultados de las candidaturas a la Alcaldía.

- A las figuras más notables de Colombia Humana y de la Unión Patriótica, tanto como a las del Polo Democrático y de Maiz, les faltó más presencia en la capital de la montaña para impulsar el trabajo unitario electoral.

- El aislamiento sectario de la Fuerza del Común, producto de una lectura incorrecta de la situación política en las regiones, contribuyó de manera notable a los pobres resultados de la lista unitaria para el concejo municipal.

- La posición intransigente frente a la candidatura de Daniel Quintero no permitió valorar ni visualizar el papel progresista que podría jugar frente a la candidatura a la alcaldía patrocinada por el jefe del Centro Democrático.

¿Cuáles podrían ser los posibles desarrollos de la situación política? Todo va a depender de la capacidad de los sectores democráticos de concertar la unidad electoral en torno a un programa alternativo, es decir, la disposición de conformar un gran frente amplio democrático que asuma un modelo de desarrollo económico, social, político y ecológico en beneficio de las mayorías nacionales y populares.

En esta perspectiva van a influir decisivamente los gobiernos de Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena, y, en general de las alcaldías donde ganaron las tendencias alternativas cuyas resultados Y realizaciones servirán de referente para las elecciones parlamentarias y presidenciales del 2022.

Obviamente las ejecuciones locales van a estar estrechamente ligadas a los resultados y consecuencias del modelo de desarrollo capitalista neoliberal del gobierno nacional, que, como van las cosas hasta el momento, no permiten hacerse ilusiones de un cambio de fondo en la política gubernamental.

En efecto, su actitud frente a los cambios en la reforma tributaria que beneficia a los grandes empresarios y trasnacionales del gran capital; su posición frente a la reforma pensional y laboral en contra de los trabajadores y de las mayorías informales del país; su actitud blandengue frente a una profunda reforma política-electoral; la actitud pusilánime frente a el proyecto de ley anticorrupción; la falta de independencia en la política internacional, y, sobre todo, su talante frente a la política de paz en Colombia que está comulgando con la orientación de las sectores más reaccionarios del uribismo recalcitrante, en el sentido de “hacer trizas el acuerdo de paz”, con una “labor meticulosa, estratégica e impecable”, como lo hicieron con el bombardeo del Ejército a un campamento de las “disidencias de las Farc donde murieron 8 menores de edad.

De tal manera que al movimiento democrático y progresista no le queda otro camino que la unidad, corrigiendo los errores de la pasada campaña electoral y aprovechando en todo su valor la experiencia de la lista unitaria al concejo municipal en el sentido de impulsar la movilización unitaria de las masas contra la política antipopular del gobierno nacional, y para exigir el cumplimiento de las promesas de los alcaldes “alternativos” electos en las principales ciudades de Colombia.

En este sentido estamos llamando a participar en la jornada nacional de protesta a realizarse el día jueves 21 de noviembre, convocada por las centrales obreras frente a las reformas lesivas que prepara el gobierno contra los intereses de los trabajadores, contra el asesinato de líderes populares y de oposición, y por la defensa de la vida y de la paz de Colombia.

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