Opinión

El presidente Duque no se conecta

Pelear con todo el mundo ha desgastado al presidente, su extremo triunfalismo no es creíble, y la inconformidad es innegable

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junio 25, 2019
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El presidente Duque no se conecta
La sensación de inconformidad en Colombia también la sintió el presidente y su comitiva en su periplo por Europa. Foto: Archivo particular

Acaba se salir la última encuesta de YanHaas*sobre la opinión de los colombianos respecto a la gestión del presidente Duque y de su gabinete. Contrario a lo que creen aquellos que ven a los no-uribistas como enemigos, esta no es una buena noticia para nadie, incluyendo a los que son clasificados como críticos de esta administración y del Centro Democrático. La razón es obvia: a un país no le va bien cuando quienes tienen la responsabilidad de manejar los asuntos públicos no logran tener el nivel de respaldo necesario por parte de la ciudadanía. Y lo grave es que esta sensación de inconformidad también la sintió el presidente y su comitiva en su periplo por Europa, cuando en todas las ciudades y en los distintos sitios donde intervino se encontró con protestas, todas relacionadas con los temas que también preocupan nacionalmente: el asesinato continuo de líderes sociales, las muertes confusas de exguerrilleros de las Farc en proceso de inserción, la obsesión del gobierno con las fumigaciones con glifosato...

A lo anterior se suma lo que ya es absolutamente innegable para el gobierno y su equipo: la economía no está bien, la confianza de los consumidores sigue siendo negativa, la industria volvió a mostrar retrocesos y la situación del desempleo es preocupante, entre otras, por el evidente desánimo de muchos para buscar trabajo. Además, están las tragedias diarias por el invierno causadas por fallas en la construcción de viviendas e infraestructura, y en particular la crisis de la vía al Llano que le hace mucho daño al país y a esa importante región. Tampoco ayudan a mejorar la percepción del país los anuncios que se evidencian en el Marco Fiscal de Mediano plazo, que no han sido bien recibidos no solo por quienes se descalifican como opositores sino por expertos en el tema. Para no mencionar algunas decisiones populistas que ensombrecen el panorama nacional, promovidas tanto por el partido de gobierno como por su equipo, como aquella que plantean el 90 % de financiación de vivienda para reactivar ese sector que está en tasas negativas de crecimiento. Impactos negativos de estas medidas populistas abundan en la región.

 

 

Es evidente que el pesimismo no puede ser la tónica de un presidente
cuando eso es lo que se respira en el ambiente,
pero debe recordársele que exagerar es mentir

 

Al darle una mirada a los recientes discursos del presidente Duque y a sus últimas entrevistas, se encuentra un elemento común que preocupa. Más que analizar objetivamente las situaciones alarmantes que son una realidad, su reacción inmediata es plantear un futuro excesivamente positivo que asegura se va a dar antes de terminar su mandato. Es evidente que el pesimismo no puede ser la tónica de un presidente cuando eso es lo que se respira en el ambiente, pero debe recordársele que exagerar es mentir. Afirmar que la economía crecerá mas del 4 % o que el desempleo será del 8 %, dadas las circunstancias actuales, suena como una manera poco afortunada de enfrentar realidades que deberían obligar al gobierno a entender lo que está sucediendo y a no enviar globos con metas muy difíciles de alcanzar, sin siquiera explicar cómo se cambiaría la situación actual.

El país necesita saber que el gobierno es consciente de lo que sucede y que además ese futurismo está sustentado en unas estrategias para que se vuelva creíble. Pero lo que la sociedad colombiana está sintiendo es que ni por parte del presidente ni de su equipo se están dando ninguna de las dos, y esto genera serias dudas frente al discurso gubernamental. Una desaprobación del 63 % de los colombianos frente a la gestión del presidente Duque y un 68 % de personas que rajan al gabinete no es un tema menor. Lo que demuestran claramente, es que el gobierno y en particular el presidente Duque están desconectados de la realidad que viven los colombianos, y esto genera una brecha de credibilidad dañina para todos y cada uno de los habitantes de este país.

Es tiempo de que esta administración cambie dos elementos que la caracterizan. El primero es estar peleando con el mundo lo que la ha desgastado tremendamente. Una regla de oro es que nadie puede enfrentarse con todo y con todos al mismo tiempo y esta parece ser la tónica del gobierno. Lo segundo, aceptar que ese extremo triunfalismo sobre el futuro que se ve claramente incierto, lejos de generar apoyo se traduce en pérdida de credibilidad sobre lo que dice el presidente Duque y su equipo. Ojalá no boten a la basura estas y muchas otras recomendaciones que realmente buscan cambiar esta situación entre el gobierno y los habitantes de este país. De nuevo, a nadie le sirve que el gobierno no tenga el respaldo mínimo necesario para poder actuar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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