Tras más de tres décadas, el otrora poderoso clan Gnecco quedó, por primera vez, sin una ficha propia en el Congreso. ¿Comienza el fin de una era?

Black-and-white portrait of a man with round glasses and a white embroidered shirt, arms crossed against a textured background. - El llamado a lista

Parece anodino, pero no lo es. Al menos no para los departamentos de Cesar, Guajira y Magdalena…

El 7 de agosto, en medio de una tensión política con notas de tormenta tropical caribeña será la toma posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella; con pulsos previos cómo la elección del presidente del senado que no tenía el guiño; la intención fallida de llevarse a cabo en una guarnición militar y un detalle que para la región caribe tiene una relevancia especial.

Por primera vez desde 1990, es decir casi cuatro décadas, nadie con el apellido Gnecco dirá la palabra presente cuando el congreso pleno haga el llamado a lista para iniciar la ceremonia. Y ese no es un dato menor, porque el clan Gnecco Cerchar, hoy Monsalvo Gnecco ha dominado el panorama político de la región norte del caribe colombiano desde los tiempos en que el Magdalena Grande aún no se dividía en esos tres departamentos. Vamos a ponerle geografía al asunto…

No es capricho que esta región colombiana sea el territorio más disputado entre Guerrillas, Narcos, Paramilitares y Clanes independientes: Se trata de la esquina más al norte de Suramérica y todo producto de contrabando que llega a una región de unos 440 millones de habitantes que tiene el subcontinente, debe entrar por allí. Esto es lo que se denominaba, antes de la escisión El Magdalena Grande, y que cuya reunificación fue el sueño dorado tanto de Jorge Gnecco como de Jorge 40.

La gran mayoría de la droga que sale de este continente tiene sus rutas principales entre Cesar y Guajira, que en materia de seguridad son tierra de nadie. Esto cobra sentido si se tiene en cuenta que este país produce y/o exporta más del 70 % de la cocaína mundial, según las estimaciones de la UNODC para 2023.

¿Y esto qué tiene qué ver con el título de este artículo?

Absolutamente todo.

Ya miraremos en qué consistió la sangrienta guerra que libró el Bloque Norte de las Auto defensas Unidas de Colombia (AUC) con el primer gran líder del clan, Jorge Gnecco Cerchiario y que devino en su salvaje ejecución por órdenes de las AUC, de las que está más que probado, fue su auspiciador principal en la región. Nada de esto es especulación: El lector lo puede verificar en cada red oficial o privada…

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Cuando la constitución de 1991 abrió el camino para la elección popular de gobernadores, el primero en ser elegido para ese cargo fue el ya fallecido (En prisión domiciliaria) Lucas Gnecco Cerchiario, hermano mayor de Jorge Gnecco. Desde entonces, el clan empezó a ver que la política era un gran negocio y nunca más se han apartado de ella, a pesar de que ya les ha causado muchos pesares.

Hay que volver a la semilla para entender este asunto. Entre 1991 y 1994 Lucas se elige como primer gobernador del Cesar por la vía popular. Ahí entendieron que un gobernador puede poner una cámara y un senado como mínimo y Jorge y su hermano Lucas, que ya venían de ser diputados a la Asamblea Departamental, no solo lo vieron, sino que de inmediato lo pusieron en práctica.

Jorge Gnecco era reconocido como el líder del clan Gnecco Cerchar que generaba influencia en la política regional, precisamente en esos tres departamentos que inician este artículo. En la década de 1980 fue diputado por el departamento del Cesar, y esto inicia a otros miembros de su familia en la política. El primero fue su hermano Lucas, que fue elegido concejal del municipio de La Paz, Cesar; luego diputado y representante a la cámara.

Debe recordarse que Lucas fue elegido Representante a la Cámara por el departamento del Cesar en las elecciones legislativas de 1990, para el período constitucional 1990–1994, pero no terminó ese período, porque en 1991, la Asamblea Nacional Constituyente disuelve el congreso y Lucas se postula a la gobernación y llegó a ser dos veces gobernador de ese departamento. El 14 de noviembre de 2009 fue condenado a 24 años de cárcel por hechos relacionados con el constreñimiento electoral y delitos contra la administración pública.

Pero desde 1991 el clan Gnecco sólo ha soltado una vez y media esa llave que se llama Gobernación del Cesar…

Desde 1992, el clan lleva dos gobernaciones de Lucas Gnecco Cerchiario, una de su ex cuñado Rafael Bolaño; dos de su sobrino Luis Alberto Monsalvo, una en cuerpo ajeno de Franco Ovalle y la actual en cuerpo muy ajeno en cabeza de Elvia Milena San Juan…

Eso, descontando el narcicismo de un Mauricio Pimiento que, como un Petro prematuro, no permitió a nadie que se proyectara y le regresó el bastón a Lucas; el defenestrado gobierno de Hernando Molina Araújo en 2004 (que no pudo terminar por que fue vencido en juicio por sus vínculos con parapolítica) y el parlanchín e ineficiente Cristian Moreno Panezo en 2007, se traduce en unos 24 años de mandato continuo y hereditario para el clan Gnecco – Cerchiario – Monsalvo.

Y en lo que verdaderamente importa, donde reside el verdadero poder, que es para lo único que necesitan la gobernación del Cesar, es el Congreso de la República…

Lucas Gnecco 1990, Representante a la Cámara; Pepe Gnecco Cerchar fue elegido al senado junto al político liberal y hacendado Miguel Villazón Quintero como segundo renglón o congresista sustituto, para el periodo 1998-2002; de 2002 a 2006 Luis Alberto Monsalvo, Representante a la Cámara y aparece su prima Flor Gnecco Arregocés desde el Magdalena, el Magdalena Grande en el senado.

Hay un paréntesis en el que no aparece el apellido en cuerpo propio que es 1994 – 1998 porque Lucas está en la gobernación y organizando su congreso.

Pero, en 2010 surge Jose Alfredo Gnecco, que llega al congreso como representante por cuatro años y se quedaría allí por 8 más como senador…

Este 7 de agosto, Jose Alfredo Gnecco no dirá la palabra presente.

Y eso pesa.

Por primera vez, el clan Gnecco tiene a su joya de la corona condenado en firme a más de 20 años de cárcel, no tienen una sola credencial propia en el congreso y sienten cómo les respira la fiscalía en la nuca.

Esta que viene es quizá la primera y última vez que el clan va a enfrentarse con un rival que aún no se vislumbra, pero que los va a derrotar sin enfrentarse con el dinero; ellos saben que en ese terreno no les gana nadie. Pero hasta en las películas más baratas acerca del oeste de Norteamérica aparece un sherif con las botas bien puestas, saben que no se pueden inventar a un outsider técnico porque el Cesar recuerda a Franco y a Bolaño, que fueron llevados para que taparan, respectivamente, las gracias de Monsalvo: Taparon las que no alcanzó a tapar el gato…

Tendrán que decidir entre reservar a la delfina Viviana Monsalvo Gnecco para el senado o arriesgarla a una derrota inminente en la gobernación.

No es una cábala: Cada vez crece más la votación antignequista y cada vez obtienen menos votos en el congreso.

De eso se trata el no poder decir presente en el capitolio: No habrá incidencia en el gobierno central y los procesos no solo no se detienen, sino que continúan. No hay quién infunda algo de respeto ante el nuevo gobierno ni tienen un bloque homogéneo en el Cesar que no les tenga cuentas pendientes.

Y la próxima elección regional no se va a arreglar a punta de dinero, porque en esta su poder alcanza a lo meramente burocrático y ellos atropellaron a sus socios políticos, económicos y sociales. Dejan muchas heridas abiertas, mucha base resentida…

Gnecco ausente en el congreso, así José Alfredo pueda volver mediante la pérdida de investidura del octavo senador de la U; su llegada sería por la puerta de atrás sin perder de vista que ese ingreso puede significar para él una visita a la cárcel, puesto que tiene dos procesos vigentes, uno por el Cartel de la Toga y otro por el de la UNGRD…

O quizá por el sótano; como entraba Job en otros tiempos.

El poder es delicioso, eso lo saben los que lo tienen o lo han tenido. Y que el poder NO perdona lo saben todos los clanes que ha tenido el país tanto como saben que la mafia más tenebrosa de Colombia es la que despacha desde Bogotá.

Nadie pasa esa línea sin consecuencias. Sí no hay credenciales en el congreso, hay organismos de control que saben cómo contener a los clanes regionales. Nada más es ver a Medellín y Cali, cuyos clanes buscaron comprar presidencias y terminaron presos, muertos o extraditados.

O miren para Barranquilla: Sólo fue que insinuaran pretensiones palaciegas para que les abrieran toda clase de procesos a sus intocables.

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