El fiasco del estadio del Deportivo Cali

Tras más de quince años de haberse iniciado y una inversión de USD$85 millones, no solo no está terminado sino que permanece vacío. ¿Quiénes fueron los responsables?  

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octubre 20, 2019
El fiasco del estadio del Deportivo Cali

La idea de que el Cali tuviera estadio propio nació en 1984, en la primera de las cuatro administraciones de Humberto Arias al frente del club. Junto a Alex Gorayeb este comerciante , cuya fortuna se la debe a los negocios que supo montar en San Andresito y a sus negocios inmobiliarios, es uno de los dirigentes más recordados por la hinchadas verde. Durante dieciséis años persiguió el sueño hasta que en 1996, mientras se dirigía a ver un partido contra Millonarios, fue secuestrado llegando al Estadios Pascual Guerrero. En los 12 días que duró en cautiverio Arias tuvo una epifanía y supo claramente el camino a seguir. Convenció a tres familias prestantes de Cali, los Holguín, los Lerner y los Madriñán, para que donaran un lote de 200 mil metros cuadrados ubicados en la recta Cali-Palmira. El traspaso se hizo efectivo en 1999 y la primera piedra la puso Arias durante su tercera presidencia. Arias murió el 20 de agosto del 2011 en el Centro Médico Imbanaco de la capital del Valle a los 86 años. Nueve años después sus hijos se enfrentan en una agria disputa por su herencia. Pero tal vez el legado que más dolores de cabeza le ha traído a los hinchas del Cali fue su estadio.

En el último clásico del pasado domingo cinco de octubre, otra vez reinó el caos en las inmediaciones del Estadio de Palmaseca. El deportivo Cali había ganado 3-2 al América pero los hinchas no pudieron celebrar como podían. Palmaseca volvía a confirmar porque es el estadio más incómodo del país. Llegar hasta Cali un domingo en la noche podría durar más de cuatro horas ya que hay una sola vía de acceso lo que convierte su salida en un verdadero infierno vehicular que se agrava aún más cuando llueve convirtiéndose en un infernal lodazal.

El 9 de enero del 2017 la Gobernación del Valle, cansada de las quejas, declaró el estadio no viable. Los problemas eran múltiples: movilidad, seguridad, ventas ambulantes y desórdenes logísticos que convirtieron un verdadero incordio la labor de la policía quien bombardeó con derechos de petición a la Gobernación del Valle. Uno de los grandes problemas es de señalización.

Casi veinte años después de que empezara su construcción no existe señalización en las vías de acceso al estadio y no existe personal de logística que ayude a cuadrar un carro en ese pandemonio que es el parqueadero del estadio en hora del partido en donde al desorden de la parqueada se suma el consumo de alcohol y hasta asados improvisados, espontáneos. No sólo el fútbol se ha visto perjudicado por su mala planificación, conciertos de la feria de Cali como el emblemático de Richie Ray y Bobby Cruz el 30 de diciembre del 2016 se tuvo que ver cancelado por los traumatismos que genera en la zona cualquier tipo de actividad.

Es que los problemas arrancaron desde que pusieron la primera piedra el 4 de julio del 2002. Pocas semanas después de esto mientras a punta de retroexcavadora abrían el terreno los ingenieros se encontraron con un cementerio indígena perteneciente a la cultura Malagana. Eran cincuenta esqueletos de niños El cementerio retrasó seis meses la obra. La solución que encontró el Deportivo Cali fue hacer un museo en la entrada del estadio algo que al final nunca se hizo. Los cuerpos pasaron a la Universidad del Valle donde aún están. Después de superar el inconveniente del cementerio la obra se encontró de frente con un humedal que obligó a cambiar el proyecto hidrosanitario.

El estadio de Palmaseca costó USD 85 millones y en su momento fue considerado, junto al Sistema Integrado de Transporte que costó USD 350 millones y la malla vial secundaria, como una de las obras más ambiciosas del Valle del Cauca. La construcción fue hecha por Suites y Asociados y no salió completamente como se proyectaba: a las 937 suites que lo componen no se pudieron agregar los dos restaurantes con vista a la cancha y un Centro Comercial que aún no se ha terminado. Tampoco se reactivó el viejo hipódromo de Cali que colinda con los terrenos y el aumento de los socios del Cali no es tan significativo como el que se esperaba.

Con cincuenta mil personas el estadio del deportivo Cali es el más grande de Colombia y tal vez el más difícil de llenar en el mundo. La manera como están construidas las gradas es una elipse que permite ver la cancha con relativa claridad sin importar el lugar donde esté el espectador. Pero los cuatro ascensores fallan constantemente y, a esto se le suma la nube de mosquitos que al atardecer se levantan cada domingo para atormentar a los espectadores.

Los hinchas del Cali extrañan cuando para ir a apoyar a su equipo solo tenían que ir al barrio San Fernando y llenar las graderías del San Fernando. Es que ahora, incluso el Cali no puede vender todo el aforo porque los parqueaderos aún no están adecuados para recibir a 50 mil autos. Eso pasó en el clásico contra el América en marzo de este año. Lo peor es que el Cali debe impuestos al municipio de Palmira y el estadio no ha recuperado la inversión. La cancha, siempre pelada y con el pasto seco, no corresponde a un coloso de esta envergadura.

Si, el estadio de Palmaseca le pesa al Cali como si fuera una maldición.

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