El viche no nació en 2021. El Festival Petronio Álvarez fue la gran plataforma que permitió a las comunidades negras convertir su tradición en un motor económico

 - El festival que impulsó al viche para que se convirtiera en un símbolo cultural colombiano

La Ley 2158 de noviembre de 2021 (o Ley del Viche) es un hito histórico a nivel normativo que está cambiando la visión y el trato de los productos artesanales en Colombia para siempre. No solo significa el posicionamiento de un producto de carácter tradicional que ha sido reconocido como patrimonio cultural inmaterial de los pueblos y comunidades negras del Pacífico Colombiano, sino que también trajo consigo una adaptación de criterios de entidades como el INVIMA para tomar decisiones históricas en términos de reglamentación de bebidas.

Sin embargo, el posicionamiento del viche no se originó con la Ley del 2021. Hay dos procesos que son cruciales para entender la historia reciente del viche: la evolución del Festival Petronio Álvarez y la cancelación de la marca privada “Viche del Pacífico” en 2018. Este artículo explica el primer proceso.

Reconocimiento y crecimiento del Festival Petronio Álvarez

El Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez nació en 1997 en honor a Patricio Romano Petronio Álvarez (1914-1966), músico, poeta y estudioso de la música nacido en Buenaventura. Era conocido como el “Rey del Currulao” y autor de “Mi Buenaventura”, considerado el himno popular de la ciudad.

El Petronio se realiza cada agosto desde 1997 en Cali. Su creación obedecía al reconocimiento de que las músicas del Pacífico estaban en peligro de extinción. Cali, reconociendo la importancia de la población afrodescendiente, buscó ser un puente entre el interior y el Mar Pacífico. Crear este festival fue realmente crear un puente que reconociera, desde la cultura, la importancia de la influencia del mundo negro en Cali.

Inicialmente, el festival se realizaba en el Teatro al Aire Libre “Los Cristales”. Paralelamente, en el Centro Cultural de Cali, mujeres afrodescendientes organizaban encuentros de gastronomía. La lideresa Teófila Betancurth recuerda que en el año 2000 llevaron por primera vez el viche, el vinete y la tomaseca al Petronio con lo que les quedaba de sus propios eventos.

En la alcaldía de Jorge Iván Ospina (2009), el festival fue trasladado a la Plaza de Toros Cañaveralejo. Allí ocurrieron cambios significativos. Argemiro Cortés, entonces Secretario de Cultura, recuerda una decisión trascendental: la Industria de Licores del Valle y Bavaria ofrecieron patrocinios que fueron rechazados para preservar las bebidas tradicionales. Al decir adiós a la cerveza y la gaseosa, se dio una oportunidad única a los manjares de la gastronomía pacífica. Ningún gran festival en Colombia ha tenido tanto valor como para rechazar el patrocinio de las grandes empresas.

Este cambio revolucionó el crecimiento del encuentro. De una inversión de 500 millones de pesos se pasó a una de 2.000 millones, duplicando la asistencia. El éxito fue tal que, fuera de la Plaza de Toros, empezó a existir un "nuevo festival" de comidas y bebidas. Desde 2012, el evento se trasladó a la Unidad Deportiva Alberto Galindo bajo el concepto de “Ciudadela”, una ciudad dentro de la ciudad donde se vive la experiencia del Pacífico Colombiano.

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Para el viche, este escenario fue único. Fue el primer lugar que lo acogió fuera de su territorio de origen y lo puso en un stand oficial con recursos públicos. Antes de ser reconocido por ley, el Petronio ya lo había inmaculado como su bebida oficial.

Un estudio de la OIM (2020) indicó que en 2018 el festival movió cerca de 42.000 millones de pesos. El 38% del gasto de los asistentes se destinó a la muestra gastronómica y de bebidas tradicionales. Además, el festival movilizó recursos hacia los municipios del Pacífico, beneficiando directamente a los expositores.

Es clave reconocer que, más allá de la Alcaldía de Cali, la Gobernación del Valle ha sido el único departamento abanderado en la promoción de la bebida, desde la creación de la mesa intersectorial de protección hasta el Fondo para el desarrollo del Viche (Fonviche) a finales del 2024.

Dignificar este oficio es, ante todo, darle oportunidades de ingresos a las familias vicheras reales y justas. El Petronio fue la primera gran plataforma del viche y esperamos que siga siendo el motor para la transformación de la comunidad. Algún día veremos vendiendo de manera oficial “ñeque” en el Carnaval de Barranquilla y “chapil” en el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto.

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