La conversación telefónica entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump no surgió de manera improvisada. Fuentes diplomáticas confirman que el contacto fue el resultado de varios meses de trabajo silencioso encabezado por el embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña, quien mantuvo acercamientos constantes con congresistas republicanos y demócratas hasta lograr que el mensaje llegara al mandatario estadounidense.
Desde hace tiempo, Petro buscaba una comunicación directa con Trump. El canal definitivo se abrió gracias al senador republicano Rand Paul, una figura crítica dentro de su propio partido pero con línea directa con el expresidente, quien facilitó el enlace que derivó en la llamada sostenida esta semana.
La gestión diplomática se habría acelerado en los últimos días ante el riesgo de una mayor tensión verbal en el contexto de movilizaciones convocadas por el presidente colombiano, en las que el tono frente a Estados Unidos venía subiendo de nivel. El escenario cambió de forma abrupta cuando se confirmó que ambos mandatarios habían hablado durante más de 55 minutos, justo antes de que Petro se dirigiera a sus seguidores.
El contexto no era menor. Días antes, Trump declaró a bordo del Air Force One que una operación militar en Colombia “le sonaba bien”, una frase que encendió alarmas en Bogotá. Petro respondió de inmediato, rechazando cualquier señalamiento y defendiendo su legitimidad como jefe de Estado.
Tras la llamada, Trump invitó a Petro a la Casa Blanca, un movimiento que en círculos diplomáticos es leído como una jugada calculada para bajar la temperatura y trasladar el debate al terreno institucional. No sería la primera vez que Trump utiliza una invitación oficial como mecanismo de control del conflicto.
Del lado colombiano, la agenda ya empieza a tomar forma. La canciller Rosa Yolanda Villavicencio confirmó que uno de los puntos centrales será pedir a Estados Unidos reconsiderar la descertificación de Colombia en la lucha contra las drogas, decisión adoptada el 15 de septiembre de 2025.
“Tenemos un interés particular en demostrar que la aproximación colombiana a estos problemas es exitosa y avanza los intereses conjuntos de Colombia y de Estados Unidos”, señaló la jefa de la diplomacia, quien calificó la llamada como un punto de partida para restablecer una relación estratégica deteriorada en los últimos meses.
Villavicencio explicó que la Cancillería enviará una nota formal para concretar una reunión presencial y estructurar una agenda común. En esa tarea, vuelve a destacarse el papel del embajador García-Peña y del entonces canciller Luis Murillo, quienes ya habían logrado contener una crisis similar en enero de 2025, tras declaraciones nocturnas de Petro sobre el tema migratorio que generaron fricciones con Washington.
La llamada, según fuentes cercanas al proceso, desactivó una escalada innecesaria. Petro incluso habló con The New York Times antes del contacto, reconociendo su preocupación por un eventual escenario de confrontación. El diálogo directo, al menos por ahora, cambió el rumbo.
También le puede interesar:
Anuncios.
Anuncios.


