El Nobel alemán acompañó la Junta Directiva Internacional junto a importantes intelectuales de la primera universidad privada laica del país con Laserna liderando

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El tolimense Mario Laserna fue un genio adelantado a su época. Lo demostró desde niño. Los profesores se quedaban sorprendidos cuando lo veían aparentemente distraído mirando por la ventana del salón de clases y le hacían alguna pregunta para corcharlo. Laserna no solo daba cuenta de lo preguntado, sino que, además, añadía algún detalle que despertaba el interés de la clase.

Se graduó de bachiller en el colegio Gimnasio Moderno en Bogotá. Empezó a estudiar Derecho en la Universidad del Rosario, pero las leyes no lo cautivaron y cambió los gordos códigos constitucionales por libros de matemáticas y humanidades en la Universidad de Columbia en Nueva York.

El mismo año en el que se graduó, la casa de sus padres al norte de Bogotá fue incendiada por los disturbios del Bogotazo. Este hecho le inspiró su quijotesca obsesión de regresar a Colombia a construir una universidad ajena a la Iglesia y a los intereses políticos. El proyecto se materializó en noviembre de 1948, cuando las cenizas de la ciudad en ruinas todavía estaban tibias.

Desde sus planteamientos, la fundación Universidad de Los Andes era un proyecto que, visto desde afuera, parecía algo imposible de realizar. Pero Laserna consiguió lo impensado: juntó a destacados políticos liberales y conservadores para que lo apoyaran en su proyecto educativo.

La universidad de Laserna se levantó en un abandonado edificio donde funcionaba un asilo para mujeres con desordenes mentales que en aquel momento estaba habitado por cabras. Los primeros estudiantes de Los Andes vieron clases acompañados por los rumiantes que de a poco se iban ganado el cariño de la comunidad universitaria.

El más famoso de los animales fue Séneca, un cabro de mechones negros que habitaba los pasillos y salones de la universidad con la misma naturalidad que los estudiantes. Séneca poco a poco se fue convirtiendo en un querido compañero de profesores, administrativos y estudiantes. Su nombre, como el del antiguo filósofo, se debe, seguramente, a su pintoresco gusto de devorarse cualquier libro que se le cruzaba en el camino.

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Séneca, el chivo de Los Andes

El cabro se consiguió una pareja en los cerros orientales de la ciudad y se la llevó a vivir a la Universidad de Los Andes, allí tuvieron dos cabritos y formaron una familia. En la mañana del último jueves de junio de 1966, Séneca se tiró de un puente de la ciudad y acabó con su vida. Ese mismo día se posesionó como rector Joaquín Vallejo y Séneca se convirtió en la mascota oficial de la Universidad de Los Andes.

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Un año después de abrir las puertas de su institución educativa, Mario Laserna, con solo veinticinco años, regresó a los Estados Unidos para estudiar una maestría en Filosofía en la Universidad de Princeton. Allí conoció a Albert Einstein, el reconocido físico que reformuló la gravedad, y se volvieron amigos.

El ingenio de Laserna le permitió tener largos debates con Einstein sin que se notaran los cuarenta y cinco años de diferencia que se llevaban. La relación se fue estableciendo y el tolimense le pidió a Einstein que fuera miembro de la Junta Consultiva Internacional de la Universidad de Los Andes.

Carta de Albert Einstein dirigida a Mario Laserna:

La noble idea de una universidad desconectada de la Iglesia y de cualquier interés político, terminó convenciendo a Einstein de formar parte del comité de Los Andes, al que también ingresaron notables personajes como el padre de la computación moderna, John von Neumann; el matemático Solomon Lefschetz; el dramaturgo y novelista Thornton Wilder y el filósofo de la ciencia Ernest Nagel.

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La Junta Consultiva Internacional de la Universidad de los Andes

El propósito de aquel grupo era conectar a la Universidad de Los Andes con la red académica internacional que no negó ninguna solicitud de apoyo firmada por aquellos pensadores y científicos de renombre internacional. Esto impulsó el prestigio de la Universidad que se fue expandiendo y ocupó la bodega de la cervecería Germania donde hoy son aulas, el asilo de mujeres es usado como oficinas y una capilla de 1922, con la fachada intacta, es ahora una biblioteca con wifi.

Laserna regresó a Colombia y tuvo siete hijos con Liliana Jaramillo. Uno de los hijos fue Dorotea Laserna, madre de la actual candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia. Mario Laserna falleció el 16 de julio de 2013 en Ibagué, dejando un basto aporte a la educación superior en Colombia, no solo con su universidad de Los Andes, sino también en la Universidad Nacional, donde también fue rector y trajo un amplio grupo de docentes extranjeros para mejorar la calidad educativa de la institución.

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