Durante años, el nombre de Diosdado Cabello se pronunció en Venezuela con respeto y temor. Era el militar que acompañó a Hugo Chávez en el golpe fallido de 1992, el político que ocupó la vicepresidencia y la presidencia de la Asamblea Nacional, el conductor televisivo que cada semana señalaba a sus enemigos en Con el Mazo Dando. Su figura se convirtió en sinónimo de poder absoluto dentro del chavismo, acompañado de una fortuna difícilmente cuantificable. Diostodo, llegó a apodarsele..
La intervención de Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero con el objetivo declarado de garantizar acceso a las mayores reservas de petróleo del mundo, supuso un golpe profundo para el chavismo, tanto para su ala dura como para la más pragmática.
Señalado por Estados Unidos como el hombre fuerte y la mano dura del chavismo, Diosdado Cabello, ministro del Interior, mantuvo la retórica de confrontación con Washington y con la oposición tras la intervención, pero, no se atravesó a la estrategia de Delcy Rodríguez, quien quedó al frente del gobierno venezolano. En ese momento parecían ser tres amigos que sobrevivían unidos en la inesperada que tenían por delante.
Le puede interesar: Una dura y radical pero con cintura política toma las riendas de Venezuela

En ese momento Diosdado podía ser el actor capaz de hacer saltar por los aires el frágil equilibrio, o la garantía silenciosa de que ese giro inesperado no se habría producido sin su consentimiento.
Sin la protección de Maduro, el líder máximo, quedó expuesto. Estados Unidos elevó la recompensa por su captura a 25 millones de dólares, cifra que lo colocó en la misma categoría que capos como Bin Laden o El Chapo Guzmán. Desde entonces, su poder se ha erosionado.
Rumores de captura o fuga circularon en febrero, alimentados por videos en redes sociales. Cabello negó las versiones, acusando a la inteligencia artificial de manipular imágenes. Pero la duda quedó instalada. Su programa televisivo perdió impacto y su figura, antes omnipresente, comenzó a desvanecerse.
Su nombre sigue en listas de recompensas internacionales, asociado a acusaciones de narcotráfico y corrupción, mientras su familia enfrenta el escrutinio público por los lujos acumulados en el poder.
La fortuna y los símbolos de riqueza
Cabello fue señalado de acumular una fortuna difícil de justificar. Investigaciones lo vincularon con el “Cartel de los Soles”, estructura de militares y políticos acusados de traficar cocaína. Washington lo identificó como uno de sus líderes y lo sancionó.

Se le atribuyen propiedades como el Palacete de la Montaña, cerca de San Antonio de los Altos (estado Miranda), que es una lujosa residencia atribuida a él por sus críticos. Se describe como una mansión de gran extensión, con jardines y seguridad privada, utilizada como símbolo de su poder económico.
Cabello también tiene mansiones en Punta Cana de República Dominicana y en Florida, adquiridas mediante testaferros. Su familia ha sido fotografiada con joyas de diseñador y vehículos blindados, mientras él mismo se desplazaba en camionetas de lujo y utilizaba aviones privados para viajes discretos.
Su esposa, Marleny Contreras, exministra de Turismo, fue señalada de manejar negocios vinculados a la familia. Sus hijos, especialmente Diosdado Cabello Rondón, aparecieron en redes sociales mostrando estilos de vida alejados de la austeridad revolucionaria, y el venezolano de a pie no dejó de preguntarse por qué predicaban socialismo mientras disfrutaban de privilegios de élites.
El auge: del cuartel a la cima del poder
Cabello nació en Monagas en 1963 y se formó como oficial del Ejército. Su destino cambió al lado de Chávez, con quien compartió cárcel tras el intento de golpe de 1992. La fidelidad de las Fuerzas Armadas a Cabello se explica por ser el miembro más destacado del grupo de Los Montilleros, la promoción de militares graduados de la Academia Militar Venezolana con él en 1987 y que acompañarían a Hugo Chávez Frías en esa intentona de golpe de estado al gobierno de Carlos Andrés Pérez en 1992
Esa lealtad lo catapultó al círculo íntimo del líder bolivariano. Con la llegada de Chávez al poder en 1999, Cabello ocupó cargos clave: vicepresidente, ministro de Obras Públicas, gobernador de Miranda. Su ascenso fue meteórico y siempre acompañado de un discurso de disciplina militar y fidelidad revolucionaria. Su poder se ha sostenido en las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB), los colectivos armados urbanos y las redes criminales vinculadas al Cartel de los Soles.
En el Partido Socialista Unitario de Venezuela C, se convirtió en el verdadero organizador de la maquinaria política. Su capacidad para movilizar cuadros, controlar gobernaciones y disciplinar a la militancia lo consolidó como el “número dos” del chavismo. Muchos lo consideraban incluso más temido que Maduro, por su estilo directo y su influencia en las Fuerzas Armadas.
La caída: aislamiento político y familiar
El aislamiento de hoy no solo es político. Su familia está en los ojos del escrutinio público. Marleny ha visto debilitada su influencia en el sector turístico y financiero y está hace rato en México. El propio Diosdado que teme ser arrestado o extraditado a Chile señalado por la Fiscalía por el crimen del teniente Ojeda, es blanco de los chismes por su romance secreto con Elizabeth Ochoa.

Los hijos de Cabello, antes protegidos por el poder paterno, se han convertido en blanco de investigaciones internacionales. La fortuna familiar, construida en la sombra, está ahora bajo la lupa de fiscales y periodistas. Daniella Cabello se divorció de su esposo el cantante Ommar Acedo quien se vino con su música a Colombia. A su hermano Davido Mocho Cabello lo sacaron del Seniat.
El Palacete de la Montaña que le sirvió de fortín para consolidar su posición en el chavismo esta deteriorado, abandonado y ya no es símbolo de poder, sino de decadencia. Los autos de lujo y las joyas se mencionan como pruebas de un enriquecimiento ilícito. La narrativa oficial que lo presentaba como “soldado de la revolución” se ha desmoronado frente a las acusaciones de narcoterrorismo y corrupción.
El hombre que durante años fue temido por opositores y respetado por aliados se encuentra acorralado. En las calles de Caracas, donde la pobreza y la migración son parte del día a día, el nombre de Cabello ya no inspira respeto, sino la certeza de que el poder absoluto también puede desmoronarse.
Le puede interesar: Los 3 poderosos políticos que mandan en Venezuela a la sombra de Nicolás Maduro
Anuncios.


